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Auriculares: aliados de la reproducción musical

 
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ENE 2006

Una vez elegido el reproductor musical que más se adapte a nuestras necesidades, es hora de seleccionar el complemento más importante y que puede repercutir de manera directa en el disfrute de nuestra experiencia acústica. Ciertamente, la elección -para nada sencilla- de unos auriculares de mayor gama que los suministrados de serie se hace necesaria para explotar al máximo el potencial de nuestro equipo de audio.

Los tiempos están cambiando en el sector de la reproducción portátil de audio. El aumento de la calidad musical que atesoran los nuevos dispositivos es cada vez más tangible. Si a ello unimos la mejora e innovación en los códigos de audio, resulta evidente la clara tendencia del sector a ofrecer una reproducción musical virtualmente comparable a la ofrecida por los dispositivos domésticos.

Aun así, esta tendencia a la excelencia musical deja en entredicho un problema que cada vez está siendo más obviado por las firmas del sector, como consecuencia de un abaratamiento de los costes de producción: la baja importancia otorgada a los periféricos suministrados de serie, y que de manera más que evidente se hace notar en los auriculares.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El abismo entre la calidad musical de la nueva generación de reproductores y los auriculares suministrados de serie por dichas marcas es cada vez más patente. La elección de unos audífonos de mayor calidad es, por tanto, obligada.

"Earbud": clásico y sencillo
Se impone, para empezar, una catalogación de los diferentes tipos de auriculares que se pueden encontrar en el mercado.

El modelo más familiar y que normalmente se suministra con el reproductor portátil de audio es el de botón, también conocido por la denominación anglosajona "earbud". La calidad musical ofrecida por este tipo de auriculares, por lo general no suele ser excesiva. Entre sus características cabe mencionar que no producen aislamiento del entorno sonoro y que su precio suele ser muy asequible.

La mayoría de firmas de la electrónica de consumo producen su propia gama de modelos. Y lo mismo sucede con grandes marcas especializadas en audífonos, que intentan acercarse al sector menos exigente del mercado.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Aun así, existen soluciones en esta gama no tan asequibles y que pueden satisfacer las necesidades de los oídos más exquisitos. El verdadero camino hacia la reproducción musical de alta calidad, sin embargo, suele pasar por otro tipo de auriculares.

Intra-auriculares: la música reside en el interior
Bajo el nombre de intra-auriculares (del inglés "in-ear"), se encuentran aquellos modelos con los siguientes denominadores comunes: el modo de empleo denotado por la inserción del auricular en el canal auditivo y el aislamiento acústico del ruido exterior.

Su uso está cada vez más extendido entre los usuarios de equipos portátiles de audio, gracias a una factura y acabado sobresalientes y a un sonido que en múltiples ocasiones puede compararse con el que ofrecen los auriculares Hi-Fi de gran tamaño.

Es por ello que la utilización de este tipo de audífono en su gama más alta está muy extendida a nivel profesional con la denominación de pantalla acústica.

Su lado negativo -que lo tiene- lo configuran principalmente dos detalles. El primero de ellos, común en todos los modelos, es la ausencia de un "soundstage" pronunciado, y que acústicamente se traduce en la sensación de escucha de los registros musicales como si se encontraran dentro de nuestra mente.

Todo lo contrario ocurre en los modelos de gran tamaño y exteriores al oído, en los que la espacialidad musical permite obtener sensaciones muy parecidas a las registradas en auditorios o salas de conciertos.

El segundo punto negativo es consecuencia de la propia forma de uso de este tipo de periféricos. Y es que a veces, su inserción dentro del canal auditivo puede resultar incómoda, sobre todo en escuchas prolongadas. La gama más económica, además, presenta una característica algo molesta: una representación demasiado pronunciada de las frecuencias bajas.

Junto a esto debe mencionarse que el aislamiento acústico que producen hace que su uso no esté recomendado en las situaciones en las que se requiera una atención especial del entorno.

Cuatro son las grandes marcas en este sector: Shure, Etymotic, Ultimate ears y Westone, con modelos a partir de los 100 euros y con excelentes resultados que permiten disfrutar de una intensa experiencia musical.

Auriculares Hi-Fi: el sonido "audiófilo"
Si lo que realmente se busca es un sonido brillante, claro, nítido y con representación espacial agradable, la solución pasa por la búsqueda de audífonos de gran tamaño y alta fidelidad. Dentro de esta serie se encuentran múltiples modelos, cada cual destinado a necesidades y situaciones singulares.

Según su forma, existen dos estándares claros: circumaural y supra-aural. La cápsula de los auriculares circumaurales es más amplia y rodea por completo los pabellones auditivos. Debido a esto, su presión lateral es inferior y su uso está recomendado en sesiones largas por el confort que proporcionan.

Por su parte, los supra-aurales no disponen de cápsulas tan amplias, presionando directamente los pabellones auditivos. De tamaño inferior a los circumaurales, una gran cantidad de modelos poseen esta tecnología.

Otra clasificación importante radica en el tratamiento físico del sonido. Encontramos, en este sentido, dos modelos asintóticamente opuestos y que reciben la denominación de abiertos o cerrados.

Los auriculares abiertos permiten el paso del ambiente acústico exterior, de la misma manera que la música producida por ellos es más perceptible para los que nos rodean. Con los audífonos cerrados, el sonido exterior se filtra físicamente, por lo que pueden utilizarse en un mayor número de situaciones. Aun así, el sonido que reproducen suele ser más oscuro y menos brillante que en los de tipo abierto.

Un escalón por encima en cuestiones de filtrado del ruido externo se encuentran los auriculares con el distintivo "noise-cancelling", que procesan el sonido para crear un efecto antirruido. El aislamiento es, por tanto, muy superior al ofrecido por medios físicos, aunque requieren de alimentación para tal fin.

Existen multitud de empresas con gran tradición en el sector de los auriculares Hi-Fi, siendo las principales las alemanas Beyerdynamic y Sennheiser, la austriaca AKG y la estadounidense Grado, todas ellas con más de 50 años de experiencia. Mención especial requiere la japonesa Stax, la firma de auriculares electrostaticos por excelencia.

Técnica "burn-in": ¿realidad o ficción?
Existe una gran controversia a la hora de determinar en qué momento llega el auricular a su plenitud acústica. Esto se debe a que los auriculares llegan de fábrica agazapados y sólo tras su uso continuado es posible dar con el sonido que realmente son capaces de ofrecer.

La gran mayoría de veces es el usuario quien logra desenmascarar toda la calidad sonora posible. Esto suele producirse a partir de las 50 horas de uso, aunque algunos expertos indican que 30 horas son suficientes para alcanzar el verdadero potencial de los auriculares. También es cierto que hay quien cifra en 100 horas las necesarias para tal fin, e incluso quien afirma que nunca se obtiene la calidad máxima posible antes de la degradación natural del conductor.

Los más impacientes pueden recurrir a una técnica cada vez más extendida, denominada de quemado -de la expresión anglosajona "burn-in"-, que consiste en someter al auricular a fuertes y continuadas exigencias sonoras durante las aproximadamente 100 primeras horas de uso. El ruido de la radio FM o AM, a un volumen relativamente alto, es el más recomendado para esta técnica. Gracias al "burn-in" puede disfrutarse de la calidad final en tan sólo cuatro días.

Obviamente, no es ésta una técnica contrastada científicamente, pero es de uso cada vez más habitual en la comunidad "audiófila". Sus grandes detractores: aquellos que encuentran satisfacción en descubrir día a día la calidad acústica progresiva de su equipo.

Con la amplificación hemos topado
Si buscamos la máxima calidad posible, no sólo será necesario elegir unos audífonos de gama alta; será también preceptivo hacerse con un buen amplificador destinado a tal fin. Y es que uno de los "handicaps" de los amplificadores Hi-Fi del hogar es precisamente descuidar la calidad en la salida de auriculares -algo común, aun en los equipos más caros.

Es por ello que existe una gran cantidad de soluciones y multitud de firmas que ofertan entre su gama de productos amplificadores destinados únicamente a producir un sonido correcto a la salida de auriculares.

Además, a medida que la impedancia aumenta, la dificultad de conducir correctamente unos auriculares Hi-end se hace patente y la compra de un amplificador específico resulta obligada para obtener un sonido espectacular.

No todo son especificaciones
Aunque no sea determinante, sí es interesante conocer las especificaciones y características técnicas de los auriculares. Y es que no todo son datos, ya que en la gran mayoría de ocasiones es de más importancia la ingeniería e investigación destinada a su desarrollo que los propios números señalados en el paquete.

Entre los datos mas importantes, destacamos los siguientes:

Respuesta de frecuencias: rango de frecuencias que el auricular es capaz de emitir. Aunque el oído humano se encuentra entre los 20 y los 20.000 hercios, la gran mayoría de los auriculares sobrepasan estos umbrales.

Sensibilidad acústica: sensibilidad interna del auricular que permite reproducir sonidos de bajo carácter decibélico.

Impedancia: resistencia propia al paso de la corriente eléctrica que transmite el sonido. Los modelos de mayor gama poseen por norma general una mayor impedancia, que se traduce en una mayor dificultad a la hora de conducir correctamente el auricular.

Distorsión armónica total: Distorsión producida en la emisión de las frecuencias originales. A menor porcentaje de distorsión, el auricular es menos susceptible a ellas.

Nivel de presión de sonido: medido en decibelios, debe encontrarse entre 0 y 140 dB, cifras que marcan los umbrales de percepción y dolor, respectivamente. Puede relacionarse con la potencia musical del audífono.

Existen otras características, tanto eléctricas como físicas, que deben tenerse en cuenta a la hora de clasificar un auricular. También hay otros factores más perceptivos que teóricos y que no se encuentran en los datos técnicos, como pueden ser la rapidez, brillantez, claridad o incluso el propio "soundstage".

Todos ellos inciden directa y realmente en la calidad final del auricular y, por consiguiente, en el disfrute final de nuestro reproductor de audio. Al fin y al cabo, es de eso de lo que se trata.

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