Viajes fotográficos

Atacama: lagunas, salares y piedras de un paisaje extremo

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Foto: David Monfil
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DIC 2015
David Monfil | Desierto de Atacama (Chile)

Tras visitar los primeros puntos de interés cercanos a San Pedro de Atacama (el Salar de Atacama, los valles de la Muerte y la Luna, los géiseres del Tatio) y perfectamente aclimatados, ya podemos ascender sin peligro a las zonas más altas del lugar.

Las grandes rectas en el Altiplano andino no impiden los desplazamientos de las vicuñas. | Foto: David Monfil

La mayor parte de los puntos de interés están por encima de los 4.000 metros, y durante los trayectos se llega en muchas ocasiones a 4.800. A medida que subes y bajas notas cómo los oídos, sensibles a estos vaivenes, van regulando la presión. De vez en cuando se taponan y destaponan. Los movimientos bruscos –como agacharse para recoger algo y levantarse rápido- pueden provocar algún mareo. Es preferible tomárselo todo con calma e ir pausadamente.

El Salar de Tara, a 4.300 metros sobre el nivel del mar, es el destino final de este recorrido. Está dentro de la Reserva Nacional los Flamencos (tara en quechua significa nidificación de flamencos), en el altiplano chileno, a pocos kilómetros de la frontera con Bolivia y Argentina.

Foto: David Monfil
Restos de la gran erupción del volcán Vilama: arriba, una piedra de más de 20 metros de altura en los Los Monjes de la Pacana; en la imagen inferior, las Catedrales de Ceniza, frente al Salar de Tara. | Foto: David Monfil

De camino, los paisajes vuelven a dejarnos sin palabras. Espectacular se queda corto como calificativo. El volcán Vilama dejó su rastro hace millones de años en los Monjes de la Pacana y las Catedrales de Ceniza, grandes bloques de piedra -antes ceniza, como indica su nombre- de unos 20 metros de altura que cayeron a plomo en el desierto de Atacama, volando desde centenares de kilómetros en las megaerupciones de la caldera de Vilama, cuyo cráter tiene 60 kilómetros de diámetro.

Finalmente llegamos al Salar de Tara. Son las doce del mediodía y una luz algo dura baña el lugar, pero el paisaje y la tranquilidad imperante hacen que el esfuerzo haya merecido la pena. Una gran laguna de un azul intenso que contrasta con una verde vegetación en sus orillas y con flamencos que pacen tranquilamente. El colofón perfecto de un paisaje excepcional rodeado de imponentes cerros nevados.

El Salar de Tara, dentro de la Reserva Nacional de Flamencos, a 4.100 metros de altitud. | Foto: David Monfil
Lagunas altiplánicas

Seguimos por encima de los 4.000 metros. El altiplano andino se eleva en la mayoría de los casos sobre esta altitud, y el suelo está formado por sedimentos volcánicos que se han ido depositando a lo largo de siglos y siglos. Aquí la vegetación escasea. Solo hay pequeños matorrales desérticos, y a la misma altura se encuentran varias lagunas de gran belleza. Están situadas a unos 160 kilómetros de San Pedro de Atacama, a unas tres horas de camino (la mayor parte del cual sin asfaltar).

Llegamos a la laguna de Piedras Rojas. Parece un cuadro: el color es espectacular, con un cielo azul radiante, un agua de un azul turquesa que nada tiene que envidiar a la mejor playa caribeña y fina arena blanca que contrasta con un mar de piedras rojas de origen volcánico.

Con un teleobjetivo se puede aplanar la imagen para que dé la sensación que la distancia entre las diferentes partes del encuadre es mucho menor de lo que realmente es

Foto: David Monfil

Además de este paisaje fascinante, nos acompañan una soledad y una paz indescriptibles. Solo el sonido del viento y las pequeñas olas que llegan suavemente a la orilla rompen el silencio. Poco a poco van llegando turistas que incluyo en el encuadre de mi cámara para, una vez más, dar la dimensión adecuada al lugar.

Nos trasladamos a otra laguna altiplánica con el todoterreno, la laguna Tuyajto. Ya desde la ventanilla del coche visualizo una foto panorámica de este entorno. La laguna está rodeada de montañas, y una panorámica es la mejor opción para mostrar su grandeza y encuadrar la laguna al completo.

Foto: David Monfil
Las lagunas altiplánicas tienen grandes cantidades de componentes minerales, principalmente sal. De ahí la espuma y su color verdoso. En la imagen inferior, nuestra chófer dando gracias a la naturaleza. | Foto: David Monfil

Es al acercarnos cuando vemos los detalles en la orilla, donde se han formado grandes polígonos de sal casi perfectos. Con apenas centímetros de agua, bajo la capa blanca de salina se reflejan como en un espejo las montañas próximas. La temperatura es baja -estamos por encima de los 4.000 metros- y es necesario ir bien equipados.

Mientras sacamos fotos, nuestra guía y chófer, de pura raíz atacameña, se sitúa frente a la laguna y con los brazos extendidos da gracias a la naturaleza por ofrecernos todos sus recursos. Más tarde le damos las gracias a ella por regalarnos la foto.

Foto: David Monfil
Arriba: como el Mar Muerto, la laguna Cejar tiene una gran cantidad de sal. En la imagen inferior: la Piedra del Coyote, minutos antes de la puesta de sol, un mirador perfecto del Valle de la Luna. | Foto: David Monfil

Dentro del Salar de Atacama existen varias lagunas de gran interés. Es el caso de la de Cejar, en la zona norte del salar y a 30 kilómetros de San Pedro de Atacama.

Cogemos el todoterreno dirección a Cejar, en paralelo a los Andes, otro paisaje sublime donde uno de cada tres picos es un volcán. El marco de la ventanilla nos obsequia con encuadres impresionantes; es imposible no parar de ver fotos por todos lados, y le damos el alto al chófer constantemente, casi a cada kilómetro.

vanguard desierto de atacama
Monfil equipado con una bolsa Vanguard Sedona 45 y un trípode VEO 204AB. | Foto: Lucas Vallecillos (Quesabesde)

Finalmente llegamos a Cejar, y aunque es una laguna algo turística (la gente se suele bañar aquí), afortunadamente es también muy fotogénica. Esta profunda laguna se caracteriza por tener una gran concentración de sal, y los bañistas experimentan en ella la misma sensación de flotabilidad que en el Mar Muerto. Lo nuestro son las fotos, y aunque llevamos el bañador y hace un sol abrasador, no nos tiramos al agua. Un agua que, por cierto, está helada.

De vuelta a San Pedro visitamos la Piedra del Coyote, un acantilado con un mirador al Valle de la Luna. Todo está calculado: la mejor hora para ir es a la puesta de sol para fotografiar casi a contraluz la famosa piedra. Los turistas aprovechan para sacarse selfies, y nosotros para fotografiarles.

Todos conocemos la hora azul, pero si nos esperamos hasta justo antes de que se haga oscuro, quedan aún unos minutos de gloria. La luz rebotada del sol que ya se ha ocultado proyecta una gran calidez al paisaje. Dada la grandeza del Valle de la Luna a nuestros pies, esperamos hasta el último suspiro de luz

Foto: David Monfil

Son imágenes divertidas pero al mismo tiempo algo peligrosas: la Piedra del Coyote no deja de ser una gran roca que sobresale del acantilado y que nadie asegura que nunca se va a fracturar. O que alguien tropiece y caiga al vacío. No se ha registrado todavía ningún accidente, pero más vale prevenir.

Guía práctica de viaje
La laguna Tuyajto, con el reflejo de las montañas que la rodean. | Foto: David Monfil
Cómo llegar
LATAM Airlines, formada por la fusión de las aerolíneas LAN y TAM, líderes en Sudamérica, es la mejor opción para ir a esta destinación, con una gran relación calidad-precio. Numerosos vuelos a la semana conectan de manera directa Santiago de Chile con Madrid, en un trayecto de 12 horas. El servicio ofrecido y la atención a bordo son excepcionales.

Una vez en Santiago hay que tomar un vuelo local hasta Calama de unos 130 euros. En Calama se puede alquilar un todoterreno por semanas (unos 700 euros) o un utilitario (300 euros), aunque esta última opción no es muy recomendable debido a la complejidad de algunas rutas.

Otra posibilidad es desplazarse en autobús mediante la empresa Tur-Bus. Pero la mejor opción es que el hotel tenga servicio de transfer y nos venga a buscar para llevarnos al aeropuerto. La opción de taxi hasta San Pedro es preferible descartarla.

Dónde alojarse

Hay numerosas opciones y de todos los precios. Estos son los hoteles en los que nos alojamos:

Tierra Atacama: un lodge exclusivo de gran calidad, con muy buena organización y planificación de excursiones, y con guías de gran profesionalidad. Las excursiones son muy selectas y pueden ser individuales, aunque, a veces los horarios no son los mejores para fotografiar.

Hotel Cumbres: un hotel con excelentes condiciones pero algo más comercial por su capacidad. Destaca en él la cocina de gran calidad y variedad. Las excursiones son más concurridas y no tan personales.

Hotel Altiplánico: un bed and breakfast con habitaciones rústicas. No dispone de excursiones, pero el trato es muy familiar.

Cómo moverse

La mayoría de hoteles, a excepción de los bed and breakfast y los hostales, ofrecen excursiones con guía, y los desplazamientos se hacen en todoterreno. Todos los hoteles están en los alrededores de San Pedro, y llegar hasta la calle Caracoles, la calle principal de San Pedro, tan solo supone un trayecto de diez minutos andando. Si se sale por la noche, es aconsejable llevar encima una linterna: a excepción de Caracoles y alguna otra, no hay muchas calles alumbradas y es fácil perderse.

David Monfil está especializado en fotografía de viajes. Sus reportajes aparecen publicados en medios como Condé Nast Traveler, Lonely Planet y El Periódico, entre otros. En su blog "De ruta por" narra en primera persona sus vivencias con la cámara a cuestas.

El material fotográfico de Vanguard que aparece fotografiado en este artículo ha sido cedido como parte de un acuerdo publicitario entre esta compañía y Quesabesde.

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15 / JUL 2015
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