Crónica

El presente táctil de Asus

 
31
OCT 2012
Eduardo Parra   |  Madrid

Si la meteorología le fastidió a Google su presentación del pasado lunes, a punto estuvo de pasarle lo mismo a Asus ayer en Madrid. Pero como en España todo es a menor escala, lo que en Estados Unidos ha sido un terrible huracán en Madrid apenas si ha pasado de ser una eterna, monótona y muy húmeda llovizna. Y gracias, porque según llegaban los periodistas sacudiéndose la lluvia de los hombros, más de uno comentaba: "Casi no vengo."

Entre la larga lista de cualidades que podemos colgarnos algunos periodistas tecnológicos no está -o al menos no tanto como debiera- el ardor guerrero por la noticia, y una simple lluvia deja en casa al más pintado. Pero lo que Asus ofrecía ayer en la madrileña sala CoolRoom no era una banal rueda de prensa más, sino un completo "showroom" con decenas de productos a los que meterles mano e hincarles el diente, y a eso no hay lluvia que le pueda.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Así pues, nos enfrentamos al muestrario de la firma con la sana intención de ver qué había de nuevo en esta remesa de productos en los que, al amparo de los llamados formatos híbridos, los ordenadores ya no son ordenadores ni los tablets son ya tablets. O lo son todo a la vez, como ese portátil con dos pantallas táctiles (una detrás de la otra) que se hace llamar Asus Taichi.

También estaban los nuevos portátiles Zenbook UX31A y UV500VZ y VivoBook S200 y S400 o los ordenadores de sobremesa todo en uno bautizados como ET 2220, ET2701 y ET2300. Sí, lo de los nombres es para un estudio aparte, y como para eso no teníamos tiempo nos centramos en ver qué nuevos ingredientes había ayer sobre la mesa.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

El primero: Windows 8. Aunque el chiringuito fuese de Asus, no podemos obviar que el recientemente presentado sistema operativo de Microsoft es uno de los alicientes de esta nueva hornada. Con excepciones como la del Padfone 2, segunda entrega del smartphone con Android convertible en tablet de la firma asiática, y que también dejó verse en el evento.

El segundo: Asus no concibe un futuro que no sea táctil. Independientemente del tamaño de la pantalla de cada equipo (las había incluso de 27 pulgadas de diagonal), todas están pensadas para que el usuario aplique sus dedos sobre su superficie. Luego, cada dispositivo se presenta con un formato distinto, y aquí es donde entra en juego un factor no menos importante: el precio.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Pongamos por ejemplo los 600 euros que cuesta el Vivo Tab RT, que sigue la fórmula hasta ahora acostumbrada en el segmento de los tablets: pantalla de 10 pulgadas y un procesador ARM (de ahí que su sistema operativo sea Windows RT). Pero dicha cantidad se eleva 1.000 euros en el caso del Vivo Tab a secas, que opta por una pantalla de 11,6 pulgadas, un teclado accesorio y un procesador de Intel (por lo que usa la versión genérica de Windows 8). Cuanto más se complica la fórmula, más cara resulta: el antes citado Taichi, para más señas, llegará al mercado español en enero por 1.900 euros.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Pero no acaba ahí el guión de Asus. La firma da mucha importancia al diseño y la simplicidad, y no quería que abandonásemos la estancia sin marcar a fuego este concepto en nuestras libretas. En cuanto tenían ocasión, los responsables de la compañía mostraban un elegantísimo lector de discos que casi parece una bombonera o ensalzaban la peana del ET-2220, diseñada para servir además como asa de transporte.

¿Y los defectos? No seremos nosotros quienes hablemos mal de productos que no hemos analizado, pero ya que abrimos las orejas sí podemos comentar que a algunos periodistas el anclaje del teclado con la pantalla de los Transformer Book les pareció tosco y duro; a otros, en cambio, este mismo elemento les pareció débil en el caso del Vivo Tab. Para gustos, los colores.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

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