Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Crónica

Así se fabrican las Fujifilm X

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ENE 2016
Iker Morán | Taiwa (Japón)

Visitar un centro de producción de cámaras fotográficas es toda una ceremonia con sus propios ritos. Que suelen quedar muy lejos de casa –habíamos estado antes ya por Japón y Shanghái- se da por hecho. Que todo está perfectamente ordenado y programado al milímetro, también, teniendo en cuenta que hablamos de compañías japonesas en las que la improvisación es un concepto con no muy buena fama.

Y hasta ahora el “fotos no” era también parte del ritual. Prensa visitando una fábrica de cámaras… y nada de fotos. Sí, suena extraño, pero es de sobra conocido el secretismo que suele envolver este mundo, por mucho que las filtraciones y los rumores estén a la orden del día. El caso es que Fujifilm parece haberse soltado la melena por su quinto cumpleaños, y en la reciente visita organizada a su factoría de Taiwa –esta vez ha vuelto a tocar Japón- sí pudimos hacer fotos de cada una de las partes del proceso de montaje de algunas cámaras y ópticas de este sistema.

Vídeo grabado en la fábrica de Fujifilm en Taiwa (Japón).

¿Un gesto de apertura o simplemente les dio tiempo a esconder las X-T20 –por inventarnos un modelo futurible- que igual ya se están ensamblando en otra sala? Bromas al margen, el caso es que nos colamos en varias de las líneas de producción activas ahora mismo en esta fábrica y donde se están ensamblando la X-T1, la nueva X-Pro2, el Fujinon 35 mm f2 y el también nuevo zoom de 100-400 milímetros.

Estamos cerca de Sendai, una de las zonas más castigadas por el tsunami de 2011. Los buzos tuvieron que entrar en la factoría para recuperar las matrices de algunas piezas para poder seguir trabajando, nos explican representantes europeos mientras recorremos las instalaciones.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
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Ahora mismo en Taiwa se están produciendo al día unos 800 cuerpos de la X-Pro2, una cifra que podría aumentar hasta más de mil unidades

Por allí cerca habíamos estado unos años antes visitando las factorías de Nikon, donde en verano de 2007 se estaba produciendo la D3. Aunque la diferencia de años y modelos es notable, el dato más curioso cuando se presencia el montaje de una cámara siempre es el mismo: la cantidad de trabajo manual.

Y es que al pensar en Japón y en cámaras de última generación se tiende a visualizar robots colocando con precisión cada pieza, no operaciones artesanales pegando la piel que recubre la cámara y reforzando cada remate con una especie de punzón. Ese Made in Japan del que presume Fujifilm con estas X-T1 y X-Pro2 es mucho más manual de lo que igual la mayoría imagina. Y la verdad es que eso le da cierta personalidad a las cámaras. O incluso alma, aunque igual es que estábamos un poco influidos por las explicaciones sobre sintoísmo mientras visitábamos algunos de los templos de Tokio el día anterior.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
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“Somos la única compañía que controla todo el proceso de montaje y producción de los componentes”, aseguraban los responsables de Fujifilm. De crear los componentes se encargan otras cuatro factorías repartidas por el país, aunque es aquí donde se reúnen y montan todas las piezas y las cámaras se someten a los procesos de verificación y control de calidad.

¿Todas las piezas? ¿Pero el sensor de la X-Pro2 no era de Sony?, se preguntarán los que lleven más al día el tema de los rumores. Desde Fujifilm niegan este dato y aseguran que el CMOS X-Trans que monta este nuevo modelo es también de la casa. Tomamos nota, aunque cuesta entender el morbo que generan siempre este tipo de interioridades.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
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Ese Made in Japan del que presume Fujifilm con estas X-T1 y X-Pro2 es mucho más manual de lo que la mayoría imagina

Con sensor propio o ajeno, el caso es que ahora mismo en Taiwa se están produciendo ya unos 800 cuerpos de la X-Pro2. Una cifra que –nos explican- podría aumentar hasta más de mil unidades diarias si la demanda lo requiriese, algo que seguro que desde el departamento de marketing están deseando que ocurra.

Los números de la X-T1 son ya más modestos, aunque lo cierto es que las líneas de producción gozan de bastante margen a la hora de adaptarse a las peticiones del mercado. Ahora mismo, la producción diaria ronda las 300 unidades. Han llegado a ser muchas más, y de hecho desde Fujifilm nos aseguran que de esta cámara se han llegado a vender en España tantas unidades en un día como modelos se fabricaban también en 24 horas en las fábricas. ¿Las expectativas para la X-Pro2 son tan elevadas? Son también buenas, nos aseguran.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
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Ensamblaje manual de piezas, tornillos, pantalla, visor… con paradas intermedias para probar que todo funcione correctamente, que cada botón reaccione a la pulsación y que el visor híbrido de la X-Pro2 esté correctamente calibrado. Los objetivos, por su parte, se montan por grupos, y de nuevo en este caso, la mayoría del trabajo es totalmente manual, incluida la detallada limpieza de las lentes o la colocación de las gomas de sellado.

Paseamos embutidos en un traje de esos que aseguran que no se cuela con nosotros ninguna partícula de polvo en esta zona aséptica donde se trabaja con las ópticas. Un gráfico nos explica al detalle los pasos que se realizan en cada una de las paradas de esta línea de montaje, pero cuesta atender y no quedarse fascinado mirando los precisos movimientos de los operarios.

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Para que luego os dediquéis a viñetear las fotos, comentan mientras un trabajador limpia con mimo una de las lentes del zoom de 100-400 milímetros

Tras completar su parte de la pieza y pasarla al compañero de al lado, presionan un marcador que sube en una unidad la marca de producción de esa etapa de la cámara. Así ocho horas al día, cinco días a la semana en turnos continuos que hacen que la producción no se detenga en ningún momento.

La revisión de las unidades es otra de las tareas más curiosas del proceso. En el caso de los objetivos, una vez completado su montaje y listos para salir de fábrica, se revisa el 100% de las unidades. Para las cámaras se realiza una revisión aleatoria del 10% de las unidades ya acabadas.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
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Para que luego os dediquéis a viñetear las fotos, comenta alguien mientras un trabajador limpia con mimo una de las lentes que componen el nuevo zoom de 100-400 milímetros. O critiquéis el ISO de la cámara, añade alguien para completar el chiste.

Y en parte no les falta razón. Una cosa está clara: resulta imposible salir de allí sin cierto síndrome de Estocolmo que obliga a pensar que, en el fondo y visto el trabajo que hay detrás de cada cámara y cada óptica, son muy baratas. Pero mejor pensarlo en voz baja, no vaya a ser que a alguien esa idea le provoque cierta tentación.

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