Crónica

ARCO y la fotografía: un paseo en imágenes

 
22
FEB 2010
Ramón Peco   |  Madrid

Ayer se clausuraba una nueva edición de ARCO, y mientras la organización informaba de que se han superado las expectativas de ventas, había quienes opinaban -como el director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía- que este modelo de feria está agotado. Polémicas a un lado, el escaparate del arte contemporáneo que es ARCO sigue siendo un buen lugar para ver fotografía.

Si algo podría destacarse del ambiente que se vivió en Ifema con motivo de ARCO es el gran número de fotógrafos ocasionales que ahí podían verse. Era difícil echar un vistazo alrededor sin que hubiese alguien disparando una foto o grabando un vídeo. Y es que ARCO es un enorme plató fotográfico en el que el público parece querer captar absolutamente todo lo que le rodea.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)

También un gran número de profesionales trabajaban en la feria: desde los fotoperiodistas, que esperaron con gran paciencia la llegada de los Príncipes de Asturias a la inauguración, hasta otros que realizaban panorámicas de 360 grados del recinto o reproducciones de las obras expuestas.

En ARCO tuvimos la oportunidad de conocer uno de los últimos proyectos del canadiense Edward Burtynsky, un fotógrafo obsesionado por reflejar el paisaje industrial de Estados Unidos y la estética de sus míticas autopistas.

Foto: Edward Burtynsky

En la galería Toni Tàpies nos mostraron las fotografías de una exposición que se inaugurará próximamente en Barcelona. Burtynsky refleja en estas instantáneas algunos de los escenarios que sirvieron de campo de pruebas nucleares en los comienzos de la era atómica.

Abundaba en ARCO la fotografía que persigue documentar una determinada acción artística, como la serie de imágenes de la performance "Irrintzi Repetición", de la artista vasca Itziar Okariz. En ellas podemos verla en Nueva York entonando con un megáfono el "irrintzi", un grito que los pastores de Euskadi utilizaban para comunicarse en las montañas y que Okariz ha trasladado a ese escenario urbano.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)

La obra de Francesco Jodice, un arquitecto y fotógrafo italiano cuyas fotos se distinguen por ser realizadas e impresas con gran meticulosidad, también hizo acto de presencia en ARCO. Tal y como nos informaron en la galería en la que se vendía esta obra, Jodice no utiliza el retoque digital y cuenta con un sofisticado sistema de impresión propio. El resultado, paradójicamente, tiene un aire pictórico, entre otras cosas por el particular papel que utiliza para plasmar sus imágenes.

Foto: Francesco Jodice

ARCO es un buen sitio para encontrar proyectos artísticos que trascienden lo estrictamente fotográfico. Prueba de ello es la serie de "collages" del artista Keisuke Keike que ahí pudimos contemplar. Retazos de retratos le sirven para componer imágenes de monstruos no exentas de humor. Un interesante juego de manipulación creativa realizado únicamente con papel y tijera.

Alberto García-Alix fue uno de los fotógrafos más visibles en ARCO: sus fotos podían contemplarse en el stand del diario El País y en diversas galerías. No deja de ser paradójico que esta feria, que en principio debería hacer una apuesta decidida por los nuevos talentos, se centre demasiado en valores tan seguros como el fotógrafo leonés o Ramón Masats, del que también tuvimos oportunidad de ver diversas series fotográficas.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)

La galería austriaca Christine König exponía algunas de las obras del proyecto "Paparazzi", realizadas por el colectivo artístico G.R.A.M. En ellas se mezclan fotografías disparadas por esos artistas a personalidades de la política y del espectáculo con otras realizadas a personas anónimas. Unas y otras se distinguen por el uso de técnicas típicas de las reporteros del corazón, como es el uso de potentes teleobjetivos.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)

En el stand de la galería La Fábrica sólo se exponía fotografía. No faltaban las imágenes de la artista serbia Marina Abramovicde su serie "Levitación" y de la fallecida Francesca Woodman, cuya obra se distingue -entre otras cosas- por el pequeño formato de las reproducciones. Toda una rareza en una feria en la que abunda la fotografía de gran tamaño, medida que para algunos justifica el precio a pagar por la obra y ejemplo de la cual encontramos en esta gran panorámica del cineasta y fotógrafo Wim Wenders:

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)

También pudimos observar en alguna galería española fotografías de gran formato de José María Mellado. Frente a esos alardes técnicos era posible encontrar justo el caso contrario en las fotografías de Miroslav Tichý, el octogenario fotógrafo checo que construye sus cámaras con desechos y que produce imágenes de baja fidelidad que se cotizan a precio de oro.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)

La ruptura de los formatos clásicos es también una tendencia que podía observarse en algunas obras fotográficas, como el paisaje descompuesto en placas de vidrio que crean un interesante efecto de tridimensionalidad o los monitores de vídeo, un soporte bastante presente en la feria en el que se reproducían numerosas piezas de videoarte.

Foto: Ramón Peco (Quesabesde)

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