Crónica

ARCO y su reconciliación con la fotografía

 
13
FEB 2009
Eduardo Parra   |  Madrid

Dicen que en tiempos de crisis se agudiza el ingenio. Tal vez sea la crisis (o no), tal vez sea el ingenio (o no), pero lo que está claro tras cruzar los pasillos de la vigésimo octava edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo en IFEMA es que, fotográficamente hablando, ARCO, quién te ha visto y quién te ve.

No, no es que hayan llenado las paredes de imágenes de Cartier-Bresson, Richard Avedon o Alberto Korda, no. Pero al menos este año no hay tanta obra insípida como sí la había el año pasado y el anterior y el otro... y sí fotógrafos de primer nivel como Thomas Ruff o Alberto García-Alix.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Se acabó eso de fotografiar a un hombre por debajo del kilt como si sus atributos masculinos fueran dignos de admiración

Este año no hay término medio. Fotografía no hay mucha, y la que hay o es absolutamente espectacular o auténtica carne de la papelera de reciclaje.

Ya no hay creaciones nefastas con veleidades de obra maestra, ni tampoco complejos montajes de burda estética o instantáneas tiradas a matacaballo con un gusto más que cuestionable. Al menos ahora nadie intenta tomarnos el pelo.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Se acabó eso de fotografiar a un hombre por debajo del kilt como si sus atributos masculinos fueran dignos de admiración. Se acabó eso de desenfocarlo todo menos el dedo gordo de un pie como si el mundo girase en torno a él. Se acabó eso de fotografiar las sombras de la comida con una compacta de 3 euros para luego decir que es una reflexión acerca del consumismo.

Así de simple

La clave en 2009 parece ser lo simple. Y es que con esta filosofía libre de artificios con la que nos podemos encontrar con grandes triunfos -como las mujeres guerreras de Ho Meng-Chuan- y con ejercicios que se pasean por el filo de lo absurdo, como los de Regina José Galindo.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Piensan algunos fotógrafos que lo mejor para culminar un buen trabajo es no complicarse. Y del mismo modo que eso puede ser un problema para muchos (acostumbrados a rizar el rizo para vender humo), otros, como Paloma Navares, consiguen dar forma a una sencilla perfección.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Está claro que en esta edición las galerías se han esmerado, y para compensar los fiascos hay magníficas obras fotográficas. He ahí la de In Sook Kim, que con su imagen "Die Auktion" reúne en una sola obra estética, buen gusto, clase, técnica y ojo fotográfico a partes iguales.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Por fin a alguien se le encendió la bombilla y ha visto que la fotografía no es sólo apretar un botón

Por primera vez en muchos años, aquel chiste entre fotógrafos que dice que "si está desenfocada, no la borres: mándala a Arco" empieza a perder su gracia.

Y al final de la tarde, con tres pabellones visitados y bastantes fotos vistas, uno piensa que por fin a alguien se le encendió la bombilla; que la fotografía no es sólo apretar un botón, que también hay reglas, técnicas, estética y que el todo-vale-en-arte es la excusa de los perdedores.

Abandonamos la feria, abierta anteayer, con la esperanza de que esta edición no sea una excepción en el camino, sino un nuevo rumbo a seguir.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Volvemos la vista atrás un segundo y observamos una de las pocas fotos de gusto cuestionable. Thomas Ruff, reza la firma. ¿No era éste uno de los grandes? Hasta el mejor escribano echa un borrón.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Recordamos entonces otro chiste de fotógrafos, frase de cabecera de quien esto escribe: "El arte es la excusa perfecta para una mala fotografía." Ojalá éste también pierda su gracia algún día.

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