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APPLE IPHONE 5 Y SAMSUNG GALAXY S III: FRENTE A FRENTE

Apple iPhone 5 y Samsung Galaxy S III: comparativa  

31
OCT 2012

¿Es justo comparar dos smartphones tan distintos como el iPhone 5 y el Galaxy S III? Puede que sus pantallas estén lejos de apostar por el mismo tamaño y que no coincidan en la cantidad de núcleos de su procesador, pero la última palabra no la tienen las especificaciones, sino la gran cantidad de usuarios que preguntan asiduamente cuál de los dos supone la mejor opción del momento. De ahí que esta comparativa no sea sólo un duelo entre teléfonos, sino entre las dos filosofías -a veces opuestas entre sí- de Apple y Samsung. O de iOS y Android.

Ya en su día analizamos en profundidad el Galaxy S III y más recientemente también hicimos lo propio con el iPhone 5. Dos modelos que, si bien tienen en común gran parte de las prestaciones que deben reunir hoy día los terminales de gama alta, son como el día y la noche en muchos otros aspectos.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Un Galaxy S III ya actualizado a Android 4.1 Jelly Bean (izquierda) y un iPhone 5.

Pese a las recíprocas acusaciones de violación de patentes que Apple y Samsung llevan un tiempo profesándose ante tribunales de medio mundo, en el fondo cada compañía entiende el concepto del smartphone de forma bastante distinta. En esta comparativa intentaremos poner de manifiesto estas diferencias, así como los pros y los contras que suponen para el usuario, que es quien tiene la última palabra sobre cuál de los dos se ajusta mejor a sus necesidades.

Cuestión de tamaño y estilo

El diseño es siempre la carta de presentación de un teléfono, y ya desde este punto Apple y Samsung toman caminos distintos. Especialmente en el tamaño: el Galaxy S III es capaz de tapar al iPhone 5 tanto a lo alto como a lo ancho. Es consecuencia directa de que el primero esté presidido por una pantalla de 4,8 pulgadas y el segundo se conforme con 4 pulgadas.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Con unas dimensiones de 136,6 x 70,6 x 8,6 milímetros, el Galaxy S III (debajo) es sensiblemente más voluminoso que el iPhone 5 (cuyas dimensiones se quedan en 123,8 x 58,6 x 7,6 milímetros).

Ambos son muy comedidos tanto en grosor (7,6 milímetros el iPhone 5, 8,6 milímetros el Galaxy S III) como en peso (112 y 133 gramos, respectivamente), pero el modelo de Apple resulta más manejable para la mayoría de mortales. A no ser que uno tenga manos y bolsillos grandes, el equipo de Samsung es más incómodo de transportar y requiere una sujeción más firme y un esfuerzo mayor del dedo pulgar para ir haciendo pulsaciones sobre el panel.

Cada tamaño viene además asociado a estéticas muy distintas. La de Apple, más uniforme, con más líneas rectas (como las que le permiten sostenerse de pie por sí solo en cualquier posición) y con una carcasa de aluminio que no puede abrirse; la de Samsung, más irregular, con más detalles curvados (no hay más que mirarle el perfil), un uso predominante del plástico y una tapa trasera para acceder a la batería.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aunque sea una expresión más que manida, todo depende del gusto de cada uno. Si uno valora sobre todo lo calidad de los materiales y del ensamblaje de sus piezas, el iPhone 5 es mejor opción que el Galaxy S III. Pero este último tiene un tacto más suave y el calentamiento de su carcasa queda algo menos patente al usar aplicaciones de mucha exigencia gráfica.

Por resumirlo en pocas palabras, podríamos decir que el teléfono de Apple tiene un aspecto más elegante, mientras que el de Samsung resulta visualmente más contundente. En cuanto a los colores, cabe destacar que algunas tiendas españolas ya venden una versión roja del Galaxy S III, que en los catálogos de las operadoras sólo está en blanco o azul oscuro. El iPhone 5, por su parte, se queda con una versión negra y otra blanca, ambas matizadas por acabados grisáceos en la parte trasera.

Cuestión de pantalla

También debido a sus distintos tamaños, las pantallas de ambos terminales pueden resultar más o menos prácticas en función de la situación. Por ejemplo, el mayor espacio disponible le brinda algo más de comodidad al Galaxy S III al escribir con los dos pulgares en el teclado virtual en posición vertical; en apaisado, en cambio, es algo más fácil pulsar con precisión las teclas de la zona central en el iPhone 5. No son en cualquier caso diferencias abismales, y tanto el uno como el otro poseen una sensibilidad táctil exquisita.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Si nos centramos en la calidad de reproducción, el smartphone de Apple tiene la mejor pantalla en términos objetivos. Más allá de los píxeles de resolución (720 x 1280 el modelo de Samsung, 640 x 1136 el de Apple) y la densidad de puntos por pulgada (306 y 326, respectivamente), una comparación sobre el terreno ayuda a entender mejor otras diferencias técnicas.

Más de uno ya sabrá de qué va la historia: la matriz de subpíxeles PenTile presente en la pantalla Super AMOLED del Galaxy S III sufre carencias en aspectos que el panel LCD IPS del iPhone 5, con matriz RGB, solventa con más soltura. El modelo de Samsung sólo se impone claramente al de Apple en la pureza de los negros y en la ratio de contraste.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Recortes al 100% de una palabra del mismo ebook mostrada en las pantallas del iPhone 5 (izquierda) y el Galaxy S III.

Rigurosos estudios como el recientemente publicado por DisplayMate ya han dado cuenta de estas diferencias. Ahora bien, es probable que la mayoría de mortales no se lleguen a percatar de ellas. El usuario más exigente en la materia apreciará la superioridad del iPhone 5; al usuario de a pie le puede valer perfectamente con la pantalla del Galaxy S III, no tan exquisita al mostrar los blancos o forzar el ángulo de visión, pero bastante decente en términos de nitidez.

Con todo, hay algo que igual merece una mención especial: el tratamiento del color, que es la diferencia más visible cuando uno compara en directo ambas pantallas mostrando una misma imagen. El iPhone 5 es en este sentido muy neutral, pues se mantiene bastante fiel a los colores del archivo original; el Galaxy S III los sobresatura.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Debido a esto, habrá casos en los que una imagen quizá demasiado fría parezca más vistosa en la pantalla del terminal de Samsung, pero también otros en los que la saturación eche a perder los colores de una imagen que ya estaba equilibrada. Como ya hemos dicho anteriormente, todo depende del gusto de cada uno. Lo único cierto es que la pantalla del iPhone 5 engaña menos, por así decirlo.

Android o iOS

Aunque la evolución del sistema operativo de Apple hasta su actual versión iOS 6 ha acortado las distancias, Android sigue siendo la opción visualmente más configurable. Tanto el iPhone 5 como el Galaxy S III aceptan iconos de acceso directo y carpetas para aglutinar varios de estos iconos. Pero si a uno le gusta tener los escritorios principales repletos de "widgets" que vayan actualizando la información que muestran e incluso permitan realizar algunas acciones sin entrar a una aplicación aparte, sólo el modelo de Samsung puede satisfacer estas necesidades.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Pese a las notables diferencias de su interfaz gráfica, el iPhone 5 (izquierda) y el Galaxy S III tienen puntos en común como las carpetas de iconos.

Apple siempre ha criticado este tipo de herramientas porque comprometen la autonomía y la soltura gráfica del equipo. Y no le falta razón, pero en el caso del Galaxy S III estos inconvenientes se han mitigado bastante. Aunque todavía algún "widget" se quede colgado de vez en cuando, el terminal de Samsung tiene poco que envidiarle al de Apple en términos de fluidez.

La pestaña deslizable para mostrar notificaciones es otro ejemplo de las distintas experiencias de uso que propone cada terminal. Es precisamente aquí donde Apple sí permite el uso de algunos "widgets", compartiendo espacio con, por ejemplo, las llamadas perdidas. El Galaxy S III, en cambio, opta por incluir algunos controles de ajuste, y al estar ya actualizado a Android 4.1 Jelly Bean, dispone de notificaciones más completas. Por ejemplo, se puede elegir entre devolver una llamada o contestarla con un mensaje directamente desde aquí.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
El panel de notificaciones del iPhone 5 (izquierda) integra "widgets" para actualizar Facebook y Twitter y mostrar información meteorológica y bursátil; el Galaxy S III, por su parte, incluye un acceso directo a ajustes, iconos para modificar varios parámetros de la configuración de teléfono y una barra para ajustar el brillo de pantalla.

Podría decirse que Apple es la que propone la interfaz más sencilla, pero también la más limpia: básicamente, uno sólo tiene que preocuparse por cómo distribuir los iconos en el escritorio y qué complementos prefiere para el panel de notificaciones. La de Samsung puede resultar más compleja, pero al mismo tiempo más personalizable. Al fin y al cabo, uno es totalmente libre tanto de recurrir a los "widgets" si le resultan útiles como prescindir de ellos si no quiere complicarse mucho la vida con el aspecto de los escritorios principales.

Ahora bien, conviene recordar un punto que no por estar ya muy manido deja de ser importante: las actualizaciones del sistema operativo. Ahora que Google acaba de presentar la nueva versión 4.2 de Android, el propietario de un Galaxy S III tendrá que cruzar los dedos para que tanto Samsung como su operadora (en caso de que no sea una unidad libre) no inviertan muchos meses en realizar las adaptaciones pertinentes; con el iPhone 5, Apple pone la fecha de llegada del nuevo firmware y no hay retrasos. O al menos así ha sido siempre y hasta ahora.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Como contrapartida, los usuarios avanzados verán más conveniente el carácter más abierto de Android en lo que a modificaciones de software se refiere. El iPhone tiene su propio recorrido en este terreno gracias a la cultura del "jailbreak", pero se trata de un fenómeno al que Apple le pone todas las trabas que puede. Google, en cambio, es mucho más permisiva con los usuarios "root" y las "ROM cocinadas" por la comunidad de desarrolladores, e incluso ya ha señalado en alguna ocasión que estas modificaciones sirven para enriquecer su ecosistema.

Las aplicaciones

"Ya disponible en la App Store y próximamente en Google Play." Es el mensaje que suele aparecer en las webs oficiales de muchas aplicaciones durante sus primeros meses de vida. Esto no quita para que la tienda virtual de Google tenga un catálogo de descargas impresionante (unas 700.000, la misma cantidad aproximadamente que en la de Apple). Y por supuesto, con el tiempo han aterrizado en Android herramientas que en su día eran exclusivas de iOS, como Instagram o Flipboard, entre otras.

Pero la App Store sigue marcando la referencia en términos generales (siempre hay excepciones, claro). El usuario especialmente interesado en probar cuanto antes nuevas aplicaciones de terceros encontrará en el iPhone 5 una plataforma con más garantías. El que se contente con las que ya están asentadas y no le importe esperar un poco más para catar las más nuevas puede sentirse perfectamente cómodo con el Galaxy S III.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es un fenómeno que se nota especialmente en los videojuegos gráficamente más exigentes. Tanto el chip Apple A6 como el Exynos 4412 Quad ofrecen un excelente rendimiento en la materia (los "benchmarks" o test sintéticos sobre esta materia, para variar, no se ponen de acuerdo sobre cuál de los dos es el mejor), pero a la hora de ofrecer juegos que aprovechen ese potencial, a menudo Google Play va a remolque de la App Store.

Ahora bien, si nos ceñimos a las aplicaciones que vienen ya preinstaladas, hay un punto en el que el Galaxy S III se impone claramente al iPhone 5: los mapas. En esta materia, quien marca la referencia es Google, mientras que Apple ha iniciado hace poco una apuesta a largo plazo que no está exenta de penurias iniciales. Si uno es muy exigente en cuestiones cartográficas, el software que trae de serie el modelo de Samsung está a día de hoy mejor preparado que el que incluye el de Apple.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Al trazar una ruta peatonal que pasa por la barcelonesa Rambla de Catalunya, tanto el iPhone 5 (izquierda) como el Galaxy S III sugieren rodearla en lugar de cruzarla a pie.

Al menos, Apple ha puesto fin a eso de tener que comprar una aplicación de terceros para tener navegación GPS asistida paso a paso y con indicaciones de voz. Y pese a la superioridad de los mapas de Android, es justo señalar que incluso con ellos se producen todavía situaciones algo cómicas, especialmente al trazar rutas peatonales que pasen por alguna plaza (caso del ejemplo superior).

Las cámaras

Dejando a un lado los Nokia 808 PureView y N8, auténticas rarezas del sector en cuestiones como el tamaño del sensor o la presencia de un flash de xenón, los dos terminales que nos ocupan en esta comparativa son de los que mejor solventan la asignatura de la cámara.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Aunque apuesten por la misma resolución de 8 megapíxeles, las cámaras del iPhone 5 y el Galaxy S III se distinguen en materias como la luminosidad o el angular.

Ofrecen la calidad y la velocidad de trabajo que se esperan en estas latitudes del mercado, pero se separan por una serie de matices, como por ejemplo la luminosidad (f2.4 el iPhone 5, f2.6 en el caso del Galaxy S III). Realizando las mismas fotos con ambos y comparándolas, puede observarse que el modelo de Apple logra unos resultados ligeramente superiores en lo que respecta a color, nitidez y control del ruido.

Si bien las fotografías hechas con ambos equipos sufren un procesamiento muy fuerte, el de Apple parece más equilibrado. Como contrapartida, Samsung saca pecho con su angular de 28 milímetros (el del iPhone 5 es de unos 32 milímetros). Como queda patente en las muestras comparativas, esto implica que el Galaxy S III proporciona encuadres con un ángulo de cobertura más amplio.

Muestras: 8 MP
Las capturas se han realizado con un Apple iPhone 5 y un Samsung Galaxy S III.
las capturas se han realizado con un apple iphone 5 y un samsung galaxy s iii.
iPhone
las capturas se han realizado con un apple iphone 5 y un samsung galaxy s iii.
iPhone
las capturas se han realizado con un apple iphone 5 y un samsung galaxy s iii.
iPhone
las capturas se han realizado con un apple iphone 5 y un samsung galaxy s iii.
Galaxy
las capturas se han realizado con un apple iphone 5 y un samsung galaxy s iii.
Galaxy
las capturas se han realizado con un apple iphone 5 y un samsung galaxy s iii.
Galaxy

Este fenómeno también se produce con los vídeos, que pueden grabarse a 1080p y 30 fotogramas por segundo. La nitidez es bastante buena en ambos casos, quizás algo superior en el Galaxy S III, cuyos clips gustarán más a quienes prefieran contrastes altos. El iPhone 5, eso sí, tiene mejor rango dinámico y gana de calle en la estabilización y la gestión del movimiento, siendo capaz de mitigar bastante las vibraciones y el llamado "efecto gelatina".

Puntos de encuentro

Precisamente en las posibilidades de las cámaras hay varios puntos de encuentro entre ambos smarphones: en los dos casos se pueden ir tomando fotos en alta resolución durante la grabación de un vídeo, entre otras características comunes que también incluyen -por ejemplo- un modo HDR.

Lo mismo sucede con varios puntos de sus respectivas hojas de especificaciones. Por ejemplo, tanto el iPhone 5 como el Galaxy S III son compatibles con la conexión Wi-Fi de doble banda. Ambos cuentan también con micrófonos adicionales para la cancelación de ruido durante las llamadas. Y aunque los auriculares de tipo "in-ear" de Samsung y los EarPods de Apple sean completamente distintos, los dos tienen el mismo objetivo: mejorar la calidad del audio.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Los auriculares de tipo "in-ear" de los que se acompaña el Galaxy S III (izquierda) y los EarPods que Apple suministra con el iPhone 5.

Una reciente decisión de Adobe ha hecho además que desapareciese una de las viejas diferencias entre iOS y Android: en sus últimas versiones, ninguno de los dos sistemas operativos tiene soporte ya para Flash en el navegador web. Al menos no suele haber problemas para reproducir los vídeos de YouTube y Vimeo en ninguno de los dos casos.

No podían faltar los asistentes de voz. Tanto Siri como Voz S entienden ya castellano y sirven para buscar información en Internet y controlar funciones del teléfono con formas de uso parecidas. La mayor inteligencia artificial del asistente de Apple, eso sí, se hace notar al intentar mantener conversaciones. Tras una respuesta de Siri, se le puede hacer una nueva pregunta relacionada con el mismo tema; tras una respuesta de Voz S, la conversación vuelve a comenzar desde cero (a no ser que el propio asistente nos pida precisar algún dato, claro).

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Voz S en el Galaxy S III (izquierda) y Siri en el iPhone 5 respondiendo a la misma pregunta.

Desde que los comparamos usando el inglés como idioma, Siri se ha hecho capaz de abrir aplicaciones, aunque sólo Voz S sigue manteniéndose activo dentro de algunas de ellas (por ejemplo, la cámara toma una foto si pronunciamos palabras como "patata" o "sonrisa"). El asistente virtual del Galaxy S III, por su parte, ha sufrido algunas reformas bastante necesarias.

El reconocimiento de voz en sí es ahora más fiable (ya no tiene tanta tendencia a transcribir a infinitivo las formas verbales) y ya no se producen esos buques interminables cuando, por ejemplo, tenemos configuradas varias alarmas y queremos desactivar una en concreto. Ahora basta con pulsar en pantalla sobre alguna de las opciones que aparezcan o emplear fórmulas como "la de las siete y cuarenta y cinco".

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La búsqueda de voz en Android 4.1 ya es capaz de responder a ciertas preguntas con una tarjeta informativa y un acceso directo a alguna aplicación para completar la información.

Además, su reciente actualización a Android 4.1 le brinda al Galaxy S III un segundo asistente virtual: el propio de Google, al que se accede a través del "widget" de búsqueda. Por desgracia, eso sí, esta herramienta aún anda bastante verde en castellano. A no ser que utilicemos al pie de la letra una serie de comandos muy determinados ("cómo llegar a", "tiempo en", "dónde está"), el sistema se limitará a realizar búsquedas de texto en Google. Y por las pruebas que hemos realizado no parecen estar aún activas las respuestas de voz del propio asistente.

También desde el "widget" de búsqueda puede accederse a Google Now. Se trata de un sistema que intenta adaptarse y adelantarse a las búsquedas de información que realiza el usuario durante el día a día. Algo para lo que no sólo tienen en cuenta la hora y el posicionamiento, sino otros datos que el usuario decida proporcionarle al sistema, como su historial de búsquedas en Google o las direcciones que se corresponden con su casa o su trabajo.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La portada de Google Now mostrando un par de tarjetas (izquierda) y su menú de ajustes.

Así, este tipo de informaciones se mantienen siempre actualizadas en una serie de tarjetas que además generan notificaciones cuando es oportuno. Por la mañana temprano, por ejemplo, puede salir un aviso informando del estado del tráfico y la duración aproximada que invertiremos en el trayecto para llegar al trabajo; ya por la tarde, otro aviso informa del trayecto para volver a casa, y una vez que llegamos es posible que Google Now se centre en mostrar ubicaciones cercanas centradas en el ocio (restaurantes, pubs, museos...).

Todo depende de cómo configure cada usuario el sistema. De todas formas, hay ajustes que no parecen implicar todavía ninguna funcionalidad (uno puede elegir cuál es su equipo favorito de fútbol, pero no hemos llegado a ver una tarjeta dedicada a esta materia) y la mayoría de opciones están vinculadas a servicios de la propia Google (si no usamos Google Calendar, por ejemplo, no obtendremos recordatorios de citas y reuniones).

Puntos de desencuentro

Apple tiene un sistema que guarda ciertas similitudes con Google Now, pero vinculado única y exclusivamente a entradas de cine, billetes de avión o cupones de descuento. Hablamos de Passbook. También en este caso se trata de un sistema que apenas está dando sus primeros pasos (de hecho sólo es compatible con un puñado de aplicaciones), pero ejemplifica perfectamente uno de los puntos de desencuentro entre el iPhone 5 y el Galaxy S III.

Cuando Samsung apuesta por la tecnología NFC, que lleva años postulándose como el estándar que hará posible eso de usar el móvil como sistema de pago, Apple se mantiene ajena al fenómeno para lanzar una plataforma cerrada a sus propios dispositivos y sólo para cierto tipo de compras. Luego les añade avisos inteligentes para recordar la cercanía de la hora de embarque de un vuelo, por ejemplo.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La portada de Passbook (izquierda) y la el apartado de la App Store donde se incluye aplicaciones ya compatibles con el sistema.

Lo mismo puede decirse de otras características del Galaxy S III de las que el iPhone 5 se desentiende por completo. Ya sean viejos conocidos de los puntos ausentes en los teléfonos de Apple (como el sintonizador de radio FM o la ranura para tarjetas microSD) o de nuevo cuño (caso de la conexión Wi-Fi Direct, que el modelo de Samsung combina con el NFC para S Beam, su sistema de transferencia inalámbrica de archivos).

En la misma línea podemos situar el tipo de conector que cada terminal emplea para recargar su batería y conectarse al ordenador: un micro-USB estándar en el del Galaxy S III y el nuevo puerto Lightning en el iPhone 5. Este último tiene sus ventajas, aunque quien se sienta más cómodo con un puerto que acepte cables y cargadores universales preferirá el modelo de Samsung.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Como ya hemos dicho en varias ocasiones, también hay que valorar si uno está dispuesto a usar o no un programa de sincronización para añadir contenido al teléfono desde el ordenador. Una labor para la que el iPhone 5 está obligado a pasar por iTunes; el Galaxy S III puede hacerlo tanto a con un programa de este tipo (Kies) como a través del sistema de archivos de Windows, arrastrando directamente los archivos de una carpeta a otra.

Quien valore mucho la posibilidad de reproducir vídeos en formatos como DivX o MKV, podrá recurrir al viejo ritual de transferirlos por USB y cargarlos directamente en el reproductor que viene de serie en el Galaxy S III. Con el iPhone 5, en cambio, hay que recurrir a apaños como subir los archivos a Dropbox, instalar la aplicación de esta última en el teléfono y, por último, exportarlos desde ahí a alguna aplicación de la App Store especialmente pensada para dichos formatos.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Precisamente los servicios en la "nube" marcan la última gran diferencia a destacar entre ambos equipos. Los dos tienen acceso a varios de estos servicios que están pensados como discos duros virtuales: el citado Dropbox, Box, el Skydrive de Microsoft, Google Drive (que aunque pueda parecer una alternativa exclusiva de Android, también tiene su versión para iOS)...

Pero sólo el iCloud de Apple permite tener una copia de seguridad de todo el teléfono (incluyendo los fondos de pantalla seleccionados, los ajustes, el historial de llamadas y mensajes, las aplicaciones descargadas y el estado en el que se encuentran) que pueda recuperarse en cualquier momento y sin ayuda de cables. Samsung centra su estrategia en estirar el espacio gratuito que proporcionan sistemas de terceros. De hecho, usar Dropbox en un Galaxy S III implica obtener 48 GB de espacio adicional en dicho servicio.

Tan distintos, tan parecidos

"Yo soy de iPhone de toda la vida, pero probé un Galaxy y estoy encantando con el cambio", dirán unos. "Pues yo siempre he preferido Android, pero hace poco me pasé al iPhone y me encuentro muy cómodo", argumentarán otros. Basta darse una vuelta por los foros de debate más populares para leer este tipo de frases, que ejemplifican perfectamente cómo cada usuario busca el terminal que mejor se adapte a sus necesidades e intereses.

Una búsqueda llena de aspectos que tendrán mayor o menor peso en función de cada individuo, pero en la que también hay lugares comunes. Sucede, sin ir más lejos, con la autonomía: tanto con el iPhone 5 como con el Galaxy S III, el usuario intensivo enganchado a Twitter e Instagram deberá recargar la batería cada 24 horas aproximadamente; con un perfil también exigente pero quizás menos compulsivo, se puede cubrir parcialmente una segunda jornada de uso.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A nuestras pruebas nos remitimos: con el brillo de pantalla al máximo, ambos teléfonos invierten el 25% de su batería en reproducir 60 minutos de vídeos de YouTube. Durante una sesión de fotografía urbana de una hora, el Galaxy S III pierde un 13% de su carga y el iPhone 5 sólo un 10%. Al subir por Wi-Fi a Dropbox las muestras obtenidas (unos 160 MB entre fotos y vídeos), esta vez el modelo de Samsung consume un poco menos (9%) que del Apple (12%). O bien no hay diferencias o son nimias y acaban quedando compensadas con el uso cotidiano.

Ambos son grandes terminales que cumplen con buena nota todas las facetas que se esperan hoy día en un smartphone de gama alta, distinguiéndose por una serie de matices. El iPhone 5, por ejemplo, es más apto para quien prefiera un diseño más elegante y equilibrado; el Galaxy S III resultará más interesante a quienes valoren positivamente tener una pantalla cuanto más grande mejor.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Quienes busquen la interfaz gráfica y el ecosistema más estables, se sentirán más cómodos con el modelo de Apple; quienes quieran más posibilidades de configuración y sean alérgicos a programas como iTunes, preferirán el de Samsung. Este último puede encontrase ya en el mercado libre por algo menos de 600 euros, mientras que el precio de partida del iPhone 5 es de 670 euros. Ambos están ya disponibles en los catálogos de las principales operadoras españolas.

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