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OpiniónModo dual

Llamando a las cosas por su nombre

 
27
MAR 2012

Quien le haya echado un vistazo a las fichas de producto que solemos publicar en QUESABESDE.COM cada vez que se presenta un nuevo dispositivo, puede que se haya percatado de que seguimos usando la apostilla "3G" para referirnos a las versiones con ranura micro-SIM del nuevo iPad. Llámenlo iPad 3, iPad 2012 (a nosotros nos ha parecido la fórmula más justa porque es la que se lo pone más fácil al lector para saber de qué versión se trata) o simplemente iPad.

Por mucho que a los defensores del "naming" oficial les moleste, es completamente lícito usar cualquier fórmula. Hasta en la propia firma de Cupertino también juegan a llamarlo de varios modos. Baste decir que varios de sus responsables de "marketing" (sí, precisamente de "marketing") se refieren a dicho tablet como "iPad", "nuevo iPad" e incluso "iPad de tercera de generación" en un vídeo promocional colgado en la mismísima web de Apple. Y tanto en la parte trasera del mismo iPad 2 como en su caja siempre ha podido leerse simplemente "iPad". Si lo hace el propio fabricante, los periodistas también tenemos derecho. Faltaría más.

Tras estos matices introductorios, volvemos al tema con el que arrancábamos este artículo dos párrafos más arriba. Y es que, si hay algo en lo que Apple no vacila entre distintas fórmulas para referirse a su último tablet, es en colocarle el apellido 4G a las versiones con ranura micro-SIM. Y sí, técnicamente se trata de equipos capaces de conectarse a redes LTE, que son categóricamente de cuarta generación. Nosotros, en cambio, nos negamos a hablar de "iPad 4G" desde el principio. Es cuestión de llamar a las cosas por su nombre.

Su nombre de pila generó todo un debate, pero pocos se rasgan ahora las vestiduras por su apellido claramente engañoso

Hoy mismo la Australian Competition and Consumer Commission (ACCC) ha anunciado que llevará a Apple a los tribunales del país oceánico precisamente por publicitar su nuevo iPad con el susodicho apellido 4G. El motivo es el mismo que ya han señalado muchos medios: el 4G del iPad sólo es una realidad en parte de Estados Unidos y Canadá.

En el caso europeo, además, el nuevo iPad nunca podría conectarse por 4G porque está previsto que el estándar LTE, cuando se expanda de verdad por el viejo continente de aquí a dos o tres años, opere sobre frecuencias distintas a las que emplea dicho tablet. A pesar de todo, Apple también habla de 4G en España. Y lo sentimos, pero la conexión HSPA+ (un estándar a menudo maquillado con fórmulas como 3,5G, 3,75G y otras aberraciones del estilo) no cuela como 4G. No porque nosotros lo digamos, sino porque así lo establece la propia GSMA.

Es un caso sorprendentemente paradójico. Tras la presentación del nuevo iPad se montó todo un follón periodístico, "bloguero" y "tuitero" de dimes y diretes sobre el nombre de pila del equipo. Pero ahora que ya está disponible en España, pocos se rasgan las vestiduras por el apellido claramente engañoso que lucen algunas de sus versiones. Algo a lo que podría aplicarse el famoso dicho "los árboles no dejan ver el bosque". En este caso, los árboles serían el debate estéril en torno al "naming"; el bosque vendría a ser la falta de respeto al consumidor.

Algo parecido podría decirse de las organizaciones españolas de consumidores. Realizan una labor indispensable y están luchando por poner fin a la poco respetuosa política de garantías de Apple. Pero lo cortés no quita lo valiente: en lugar de denunciar un caso tan claro como éste del 4G, algunas están intentando vender la idea de que el nuevo iPad sirve como improvisada vitrocerámica por el leve sobrecalentamiento de su carcasa. Todavía están a tiempo de rectificar.

La columna de opinión "Modo dual" se publica sin periodicidad fija.

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