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Prueba de producto
EL NUEVO IPAD: ENTRE LO BUENO Y LO MALO

El nuevo iPad: entre lo bueno y lo malo

 
16
ABR 2012

Es el mejor iPad que se ha lanzado hasta la fecha, pero el iPad 2 no está nada mal y sale más barato. La "pantalla Retina" luce mejor que nunca, pero sigue siendo igual de ilegible bajo la luz directa del sol. Por fin lleva una cámara decente, pero uno sigue sintiéndose un poco raro al hacer fotos con ella a pie de calle. He aquí algunas muestras del pensamiento bipolar con el que hemos decidido transmitir nuestras impresiones tras probar detenidamente un ejemplar del último tablet de Apple.

¿Qué tendrá el nuevo iPad que, en unos pocos días, es capaz de suscitar más críticas que ningún otro tablet y al mismo tiempo vender millones de unidades? ¿Bastaría con recurrir a aquella máxima que reza que lo excelente se mira con lupa? ¿Será que al comprador le importan menos los supuestos fallos del producto si este último es de Apple?

Apple iPad (2012)
Apple iPad (2012)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Se podría debatir largo y tendido sobre el asunto sin llegar a una conclusión que contentase a todo el mundo, pero no hay que renunciar a señalar tanto las virtudes como los defectos del equipo. Por eso, y apoyándonos en una versión con 3G y 64 GB de almacenamiento de este iPad de tercera generación, nos limitaremos a intentar mostrar su cara A y su cara B.

Pesa más pero sigue siendo 4:3

Seamos realistas: que el nuevo iPad mida medio centímetro más que su predecesor (9,4 frente a 8,8 milímetros) no es algo que suponga incomodidades reales para el usuario ni que se aprecie a simple vista a no ser que uno compare ambos in situ y fijándose bien. Sí que es más justificable ponerle pegas al peso, que ha aumentado en unos 50 gramos.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Allí donde termina la carcasa trasera del nuevo iPad (a la derecha y de color blanco) y comienza el marco de la pantalla es donde se percibe un mayor grosor en comparación con el iPad 2 (a la izquierda y de color negro).

En nuestro caso la diferencia es un poco mayor, pues hemos comparado la versión más ligera del iPad 2 (la Wi-Fi, que pesa 601 gramos, cuando la 3G sube a 607) con la más pesada del nuevo iPad (la que tiene ranura micro-SIM, de 662 gramos, cuando la Wi-Fi se queda en 652). Nos movemos en cualquier caso en una horquilla de diferencias prácticamente imperceptibles.

Hecha esta aclaración, lo cierto es que apenas se notan esos gramos extra al transportar el equipo en una mochila o debajo del brazo. Es al manejarlo entre las manos cuando uno sí que se percata de la subida. Por ejemplo, las muñecas se endurecen algo más al girarlo para variar la inclinación de la pantalla, especialmente si se hace con una sola mano.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El Samsung Galaxy Tab 10.1 (a la derecha) pesa unos 100 gramos menos que el nuevo iPad.

La mayoría de los tablets de 10 pulgadas lanzados últimamente al mercado tienen un peso medio de unos 600 gramos, e incluso algunos se quedan por debajo de dicha cifra. Apple ha dado por tanto un paso atrás en esta materia. Ahora bien, la mayoría de dichos tablets también tienen en común otro punto: una pantalla de proporción panorámica.

Apple, en cambio, sigue apostando por una relación de aspecto 4:3, y esto tiene dos innegables ventajas respecto a los tablets de la competencia: el equipo se sostiene de forma más natural en posición vertical y la interfaz gráfica no sufre tantas modificaciones cuando se recurre a la visualización apaisada.

La mejor pantalla... entre las de su tamaño

¿De qué sirve pasar de una resolución de 1024 x 768 a 2048 x 1536 píxeles manteniendo un tamaño de pantalla de 9,7 pulgadas de diagonal? La web se ha llenado de imágenes comparativas en las que pueden distinguirse los diminutos puntos que las forman, tal y como hemos hecho en los siguientes ejemplos.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Un icono de iOS visto en las pantallas del iPad 2 (izquierda) y el iPad de tercera generación.

Como se observa en la comparativa superior, la diferencia es perceptible al centrar el punto de vista en un icono que tiene más o menos el mismo tamaño que una huella dactilar. Y eso que las imágenes están redimensionadas respecto a los archivos originales. Pero, ¿y si no las modificamos y aplicamos un recorte al 100%?

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Respectivos recortes al 100% de las imágenes anteriores.

¿Y qué sucede si no acercamos tanto el punto de vista y hacemos la comparación con un tablet de la competencia como el mismo Samsung Galaxy Tab 10.1? Pues que también se aprecia claramente la diferencia.

Detalle al 100% de una foto tomada con una Nikon D800 y vista en las pantallas de un Samsung Galaxy Tab 10.1 (izquierda) y un iPad de tercera generación.

Los ejemplos dejan bastante claro que la densidad de 264 puntos por pulgada (ppp) del nuevo iPad aporta un nivel de detalle claramente superior, tanto en comparación con su predecesor (132 ppp) como con uno de sus principales competidores (el modelo de Samsung se queda en 149 ppp). Ahora bien, no es habitual usar un tablet acercando los ojos hasta prácticamente tocar la pantalla con la nariz. Una distancia mucho más convencional acaba haciendo menos evidentes dichas diferencias.

Se trata por tanto de ventajas teóricas que se difuminan en la práctica en la mayoría de casos. Una de las excepciones la encontramos al conjugar la pantalla "Retina" con otra mejora introducida respecto al iPad 2: su cámara de 5 megapíxeles con sensor retroiluminado y grabación de vídeo a 1080p. Es básicamente la misma que la del iPhone 4, pero este último no dispone de un improvisado monitor de gran tamaño y definición de píxeles en el que previsualizar la imagen captada.

Apple iPad (2012)
Apple iPad (2012)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En el caso del nuevo iPad, su pantalla de 9,7 pulgadas y alta densidad de píxeles sí que permite saber a priori si una foto recién tomada reúne la calidad suficiente para "dar la cara" al mostrarse en la pantalla del ordenador o incluso imprimirla. Pero hacemos la misma pregunta de siempre: ¿es práctico usar un tablet para hacer fotos? Será uno de los temas que trataremos en un próximo análisis dedicado exclusivamente a la cámara del iPad de tercera generación.

Centrándonos en usos más prácticos, ¿dónde se nota realmente que el nuevo iPad proporcione una experiencia de visionado claramente superior a la habitual? Pues especialmente a la hora de mostrar texto en aplicaciones como el mismo navegador web.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Los mismos caracteres mostrados en las pantallas del iPad 2 (izquierda) y el iPad de tercera generación.

Para mostrarlo, esta vez iremos de más cerca a más lejos, empezando por la comparación superior, en la que no se ha tocado el tamaño de las imágenes originales para mostrar sendos recortes al 100%. Vuelve a quedar patente la mayor densidad de píxeles del nuevo iPad.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Respectivas ampliaciones de las imágenes superiores.

Aunque en menor medida, se sigue percibiendo el mismo fenómeno al alejar el punto de vista, como da cuenta la comparación superior, aunque en ella también haya sido necesario redimensionar a la baja los archivos originales. No todo el mundo tiene la misma capacidad visual y puede que para unos la diferencia sea más sutil que para otros, pero es innegable que se puede leer de forma más cómoda en el nuevo iPad sin tener que recurrir tanto al zoom o a la visualización apaisada, como ya venía sucediendo en los teléfonos de Apple desde la llegada del iPhone 4.

También ha mejorado la nitidez al usar en el nuevo iPad y a pantalla completa aplicaciones destinadas al iPhone. Aunque aquí hay una pequeña trampa: como comentan en iPhoneros, Apple sólo permite al nuevo iPad ejecutar dichas aplicaciones con la resolución "Retina" de los iPhone 4 y 4S (640 x 960), mientras que sus predecesores deben recurrir para ello al famoso Jailbreak.

Detalle de la interfaz de una aplicación para iPhone (Foxtube) ejecutándose a pantalla completa en un iPad 2 (izquierda) y un iPad de tercera generación.

La última mejora perceptible de la pantalla del nuevo iPad está en su capacidad para representar los colores, cuya saturación Apple sostiene que ha mejorado en más de un 40% gracias a una retroiluminación LED más eficiente. Y sí, la diferencia queda patente al comparar el aspecto que luce una misma imagen en las pantallas del dispositivo y su predecesor.

En muchos casos (como el del ejemplo inferior) parece sencillamente que el último tablet de Apple muestra unos tonos más claros que el iPad 2. Algo que puede disgustar a quienes prefieran imágenes con contraste alto, pero lo que es innegable es que el iPad de tercera generación las presenta con un aspecto quizás más fiel al de los archivos originales.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Una misma imagen en la pantalla del iPad 2 (izquierda) y el nuevo iPad.

Dejando al margen las valoraciones subjetivas que puedan surgir respecto a este último asunto, queda patente que es sobre todo al visualizar texto donde la pantalla Retina ofrece ventajas incontestables. Incluso teniendo en cuenta que en algunas aplicaciones la mejora no es espectacular, la mayor nitidez contribuye a que a la larga la vista se canse menos.

No se llega eso sí al nivel de una pantalla de tinta electrónica. Pero claro: el iPad reproduce colores e imágenes en movimiento, y las pantallas capaces de hacer esto sin recurrir a la retroiluminación son de momento una rareza sólo disponible en dispositivos con tecnología Mirasol, como el Kyobo Reader, un modelo exclusivo del mercado surcoreano cuyo panel se queda además por debajo de las 6 pulgadas de diagonal.

Apple iPad (2012)
Apple iPad (2012)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Al final el tamaño del panel resulta ser un argumento casi tan importante como la densidad de píxeles. Porque, ¿qué sucede con las pantallas con tecnología AMOLED que superan visiblemente al nuevo iPad en facetas como la misma saturación de colores? Pues que se quedan en unas 7 pulgadas de diagonal (caso del Samsung Galaxy Tab 7.7), mientras que el público se está decantando mayoritariamente por tablets de en torno a 10 pulgadas.

Es por eso que la pantalla del nuevo iPad, que además goza de unos ángulos de visión más que correctos, es hoy por hoy la mejor disponible en un tablet. Pero mientras tecnologías alternativas a los paneles IPS LCD siguen evolucionando, pueden destacarse dos puntos en los que el iPad 2 ya fallaba y que no se han mejorado en su sucesor: la limitada visibilidad bajo la luz directa del sol y -por qué no decirlo- su elevada facilidad para quedar impregnada con las marcas de los dedos a las primeras de cambio.

Más potencia, mismo rendimiento

El nuevo iPad tiene mejor motor (el nuevo chip Apple A5X con una unidad gráfica optimizada y 1 GB de RAM) que su predecesor, pero casi toda la potencia extra que éste aporta se emplea para la nueva resolución de la pantalla. Paradójicamente, lo que se gana por un lado se pierde por el otro, aunque tampoco conviene olvidar que la experiencia de uso del iPad 2 ya es bastante satisfactoria de por sí.

Realizando pruebas comparativas entre ambas versiones del tablet de Apple, eso sí, se percibe una leve mejora en la velocidad con la que arrancan las aplicaciones. Y en el caso de videojuegos con mucha potencia gráfica, como "Infinity Blade II", hemos notado que las ralentizaciones momentáneas que a veces se producen al ejecutarlo en el iPad 2 han desaparecido en el nuevo iPad.

Apple iPad (2012)
Apple iPad (2012)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En estos casos, por supuesto, también se observa una mayor gradación de los colores representados en pantalla. Y los juegos actualizados para aprovechar la resolución Retina se ven algo más nítidos si uno se olvida de jugar y acerca los ojos al panel. Pero en otras facetas, como la tasa de fotogramas por segundo, no hay mejoras respecto al iPad 2, que en cualquier caso ya resolvía esta papeleta con excelente solvencia.

¿Y qué hay del sobrecalentamiento de la carcasa? Pues sí: existe, se percibe claramente al tocar la parte inferior derecha de la cara trasera del nuevo iPad y la temperatura es superior a la del iPad 2. Pero no, lo sentimos por quienes han intentado levantar la voz de alarma en torno a esta materia: la carcasa no llega a quemar ni irritar al tacto.

Apple iPad (2012)
Apple iPad (2012)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No es un fenómeno para nada nuevo. Es más, tirando de hemeroteca, en QUESABESDE.COM ya dimos cuenta de un fenómeno similar al analizar hace casi dos años smartphones como el HTC Legend. Y también nos pasó algo parecido cuando probamos el Samsung Galaxy S. La diferencia es que por aquel entonces nadie puso el grito en el cielo.

Se puede emitir no obstante una pequeña queja al respecto. En dichos casos el sobrecalentamiento se producía tras someter a los dispositivos a un uso exigente y prolongado. En el nuevo iPad, la subida de temperatura se produce mucho más de golpe y no sólo al reproducir un vídeo HD o cargar un juego con gráficos espectaculares, sino también con labores gráficamente más sencillas como, por ejemplo, leer un cómic digital. En cualquier caso, damos fe de que el calentamiento no afecta al correcto comportamiento de las aplicaciones.

Misma autonomía, más tiempo de recarga

Quien posea un iPhone y un iPad habrá notado que el cargador del primero es compatible con el segundo, pero que al usarlo la batería tarda bastante más en recargarse. Pues bien, recargar el nuevo iPad con el cargador del que se acompaña en su caja es como cargar un iPad 2 con el cargador de un iPhone. O casi.

Dejando a un lado los trabalenguas, nos remitimos a las pruebas que hemos realizado para medir cuánto tardan la batería de los tablets de Apple en llegar al 100% de capacidad desde el momento en el que descienden al 10% y dan el aviso de batería baja. Según dicho experimento, realizado con la conexión Wi-Fi activa y encendiendo periódicamente la pantalla para observar la evolución de los porcentajes, el iPad 2 tarda unas 3 horas y 15 minutos; el nuevo iPad invierte 5 horas y 5 minutos.

Apple iPad (2012)
Apple iPad (2012)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La diferencia es bastante destacable y se puede considerar una contrapartida del iPad de tercera generación en comparación con sus predecesores. Y la explicación es bien sencilla: elementos como el nuevo chip gráfico y la retroiluminación más potente consumen bastante más y Apple ha solucionado este punto empleando una batería con bastante más capacidad.

La buena noticia es que el equipo sigue manteniendo las mismas marcas de autonomía, que con un perfil de uso intermedio le permiten sobrevivir lejos del cargador durante dos o tres jornadas completas. Que nadie se extrañe, eso sí, si Apple habla de tiempos de recarga mejorados cuando lance la próxima versión de su tablet.

¿Y por qué no un iPad 2?

"Quiero comprarme un iPad, pero puedo pasar sin ver los textos tan nítidos o sin tener una cámara de 5 megapíxeles que apenas voy a usar si con ello me ahorro 80 euritos." Es la reflexión que harán quienes ahora piensen en comprarse el iPad 2, que sigue estando a la venta y es desde hace poco el tablet de Apple más económico tras ser rebajado a 400 euros. Si se quiere 3G (que ya hemos dicho que el 4G del nuevo iPad es poco menos que un engaño), sale por 520 euros.

Y es una postura con varios argumentos a favor, pues se trata además de un modelo más ligero y que tarda menos en recargarse. Y dejando a un lado las mejoras introducidas en el iPad de tercera generación, este último sigue manteniendo intactas muchas de las fortalezas y debilidades de las que ya dimos cuenta al analizar el iPad 2 el año pasado.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Mientras que los precios de las distintas versiones del nuevo iPad arrancan en 480 euros, el iPad 2 (en primer plano) puede comprarse por 400 euros.

Ahora bien, ¿qué se gana con el nuevo iPad aparte de elementos como una mejor pantalla? Para empezar, no se desperdicia memoria. Cada vez más aplicaciones de la App Store se están actualizando para aprovechar la resolución Retina, y dichas actualizaciones no aportan nada al iPad 2 aparte de ocupar mucho más espacio en la memoria interna del equipo.

"Vale, entonces no las actualizo y punto." Claro, pero para acceder a futuras actualizaciones realmente importantes de esas mismas aplicaciones (como las que solucionen fallos de seguridad, sin ir más lejos) tendrás que instalar quieras o no la actualización previa y sacrificar igualmente memoria. Además, sólo siguen a la venta las versiones del iPad 2 con 16 GB, precisamente las que más problemas pueden presentar por aquello del espacio disponible para aplicaciones.

Apple iPad (2012)
Apple iPad (2012)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

También se gana más supervivencia de cara al futuro para las versiones del sistema operativo. Todavía no hay fracturas por este motivo en la familia iPad porque todas sus versiones tienen acceso a iOS 5.1. Pero llegará el día en que la fractura se produzca, como ya ha pasado en la línea iPhone.

Además, la primera versión del iPad lanzada hace dos años ya está presentando algunos problemas para funcionar con las últimas versiones de iOS con la misma soltura con la que se desenvolvía con versiones anteriores. Seguramente al iPad 2 y al nuevo modelo les acabará pasando lo mismo con el tiempo, pero antes a uno que a otro.

¿Y por qué un tablet de Apple?

Tampoco conviene olvidar a aquellos usuarios que buscan alternativas a los tablets de Apple porque, por ejemplo, prefieren un dispositivo cuyo contenido se pueda explorar directamente por USB sin usar un software intermediario. O que sea compatible con algún formato de vídeo en particular.

El nuevo iPad sigue siendo bastante cerrado en estos aspectos, y no tiene pinta de que esto vaya a cambiar ni a corto ni a medio ni a largo plazo. Al menos Apple va eliminando poco a poco algunos de los inconvenientes habituales de sus productos. Baste decir que ya no es necesario conectar el equipo a un ordenador en el que esté instalado iTunes para activarlo y comenzar a usarlo.

Apple iPad (2012)
Apple iPad (2012)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En este sentido, iCloud merece una mención especial, pues reúne ventajas de las que todavía no disponen los competidores de Apple. Tanto con Android como con iOS es posible, por ejemplo, recuperar juegos de pago que ya compramos en un dispositivo anterior sin tener que volver a pasar por caja. La diferencia es que en Android recuperamos el juego partiendo desde cero. En iOS, en cambio, lo recuperamos incluyendo el nivel de experiencia que logramos con el personaje, los objetos que fuimos recolectando y los logros que fuimos alcanzando. Al César lo que es del César.

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