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OpiniónContando píxeles

Al fotógrafo no le tocó la lotería

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NOV 2014

¿Os sabéis el chiste ese en el que van un español, un alemán, un sueco y un fotógrafo y al final pringa el fotógrafo? En realidad ni existe, ni tiene gracia, ni es un chiste, pero resume bastante bien esa idea de que, pase lo que pase, al final el fotógrafo de turno –o el periodista, que también somos muy dados a pillar- acaba pagando la cuenta.

Todo esto viene a cuento del que ha sido el tema de la semana. ¿El culo de la Kardashian? No, el otro: el nuevo anuncio de la lotería de Navidad. Sí, ese que ha hecho que casi se te escapara la lagrimilla al verlo, por mucho que ahora te empeñes en negarlo y sacarle punta a la historia.

Y es que hay que reconocer que este año les ha quedado más bonito, entrañable y menos casposo que aquel último con bustamantes, caballés y raphaeles. Claro que tampoco es que eso sea mucho decir, porque unos orcos bailando el “Waka Waka” también habría sido más elegante.

Anuncio de la Lotería de Navidad.

El caso es que el bar de Antonio se ha convertido ya en el tema de conversación durante estos últimos días. Que si esto en España no pasaría ni en broma, que si los sobres son un homenaje al estilo Bárcenas, que si el mensaje de fondo –o compras lotería de Navidad o serás un pringado- tiene un puntillo mafioso, que si el problema es que nos parezca normal que un café con tan mala pinta cueste un euro… Opiniones y chistes para todos los gustos, y por supuesto unos cuantos memes de esos que seguramente ya te habrán llegado al móvil.

Pero más allá de estos detalles, hay un lado oscuro del anuncio de Navidad, y como en el chiste ese inventado, es el fotógrafo el que se ha quedado sin el décimo, sin el café y sin el brindis con cava. Y la historia la cuenta su protagonista, Jon Díez Domínguez, a través del blog que ha abierto para la ocasión.

Brevemente, y según relata él mismo, el pasado mes de julio fue el director de fotografía en el rodaje de la maqueta de este anuncio para RCR Films y la agencia Leo Burnett. Un trabajo que hizo sin cobrar y dando por hecho que ocurría lo habitual en estos casos: si el proyecto sale adelante, se contará con el mismo equipo; si no hay suerte, pues hasta la próxima, y unas cuantas horas invertidas para nada.

No es algo inusual ni un caso extraño, asegura. Ni técnicos ni actores cobran por trabajar en esta especie de borrador que la agencia presenta al cliente, confiando en que esta inversión dé sus frutos. El premio no era ninguna tontería: el anuncio del año.

Hay un lado oscuro del anuncio de Navidad, y esta vez es el fotógrafo el que se ha quedado sin el décimo, sin el café y sin el brindis de cava

Pero esta vez no fue así y nadie le guardó el décimo premiado de la lotería. Porque el proyecto, efectivamente, salió adelante, solo que este director de fotografía se enteró cuando todos nosotros: al ver el anuncio ya en su versión final en la televisión.

Su más que lógico derecho a la pataleta ha tenido mucha repercusión. Suficiente al menos para que la agencia implicada haya tenido que salir al paso y explicar su versión de los hechos. La maqueta –argumentan- es solo un ejercicio teórico y no compromete ni obliga a que los profesionales que intervienen en ella estén en la producción final, en caso de que la hubiera. Vamos, que gracias por la ayuda, pero cuando llega el dinero de verdad para rodar el anuncio final ni nos acordamos de ti ni tenemos obligación de hacerlo.

No es un caso de plagio –la historia era de la agencia, coinciden en asegurar las dos partes- ni de robo de imágenes o ideas, como ocurre otras tantas veces. Simplemente alguien se aprovechó del trabajo gratis de otros y luego, si te he visto, no me acuerdo. Un resumen muy radical, tal vez, pero que desgraciadamente suena tan habitual en este mundillo que a nadie le escandalizará.

Pues que no trabaje gratis, propondrán con cierto desdén los mismos que culpan a los trabajadores de aceptar unas condiciones de mierda, como si las dos partes de la ecuación estuvieran en las mismas condiciones. No, no había contrato firmado, y por tanto posiblemente nada que exigir legalmente. Pero sí hay unas normas habituales de decencia laboral que se presupone están ahí y todas las partes van a cumplir.

Tal vez se nos escapa algún detalle o estamos eligiendo bando con demasiada alegría y sin suficiente información. Pero el caso es que nos gusta más la historia de Antonio y Manuel que lo que ocurrió en realidad. Igual es que nos habíamos creído eso del espíritu navideño. O tal vez sea que todos nos hemos sentido alguna vez como este director de fotografía.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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