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Con texto fotográfico

"De repente comprendí que el jefe yakuza había parado el coche para que le fotografiase" Anton Kusters

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Foto: Anton Kusters
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AGO 2014
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Pese a la evidente dificultad de fotografiar desde dentro a la mafia japonesa, Anton Kusters consiguió tras casi un año de negociaciones una audiencia con un jefe yakuza. En tan solo 30 segundos obtuvo el permiso para fotografiar durante dos años a una de las organizaciones criminales más arraigadas en su tierra de origen. El fotógrafo belga -cuyo trabajo ha podido contemplarse en el festival DOCfield>14 de Barcelona- observó y asimiló los sofisticados mecanismos de comportamiento y respeto en una sociedad compleja, ajena y casi antagónica a la suya.

Anton Kusters

¿Por qué iba a permitirme una mafia que la fotografiase? Porque durante los diez meses anteriores a empezar este proyecto me tomé el tiempo necesario para hablar y negociar con ellos, explicarles que lo que yo quería hacer era un proyecto artístico y documental, no fotoperiodístico. No quería dictaminar si los yakuzas son buenos o malos, sino tener la capacidad de mirar a ambos lados de la historia.

Fotografié ese mundo tal y como lo sentí. En las fotos se aprecia que ellos no tenían ningún problema en ser fotografiados. Pacté por adelantado que cada semana les mostraría todas las fotografías que les iba haciendo y que ellos podrían vetar las que quisieran. No se trataba de permitirles que controlaran mi trabajo, porque yo también me reservé el derecho a decidir qué fotos no iba a poner, así que tenían claro que no podían llevarme hacia una determinada dirección.

Por una parte les enseñaba todas las imágenes y luego mi propia edición, mi visión de la historia. Se creó una especie de equilibrio: ellos nunca interfirieron en mi trabajo porque respetaban mi posición, y al mismo tiempo sabían que yo respetaba la suya. Durante esos dos años [los que duró el proyecto] no dijeron que no a ninguna imagen.

"¿Por qué iba a permitirme una mafia que la fotografiase? Porque me tomé el tiempo necesario para explicarles que quería hacer un proyecto artístico y documental, no fotoperiodístico"

Cuando fotografiaba estaba solo. Yo no hablo japonés y ellos no hablan inglés, así que la necesidad de mantener una comunicación no verbal era constante. Resulta sorprendente constatar las pocas palabras que hacen falta en estas situaciones y esa especie de sentido que uno desarrolla para entenderlas.

En esta foto se ve el coche de un jefe, que es a quien vemos sentado en la parte de atrás. En la imagen no se aprecia, pero son los propios yakuzas los que paran el tráfico cuando llega su jefe. La policía se lo permite. En el ángulo superior derecho vemos a unas personas que están haciendo una reverencia, pero como el coche no avanzaba ellos continuaban en esa posición. Yo no entendía qué ocurría… Él seguía allí parado frente a mí; era como si se hubiera detenido el tiempo.

Me llevó unos diez segundos entender que paró el coche porque quería que le tomara una fotografía. Yo estaba allí de pie, preguntándome qué ocurría, y de repente pensé: ‘¡Ah! Quiere una foto!’ Él estaba posando, sonriendo levemente y por supuesto sin mirar a cámara. Si hubiera estado mirando directamente no habría sido tan espontáneo.

La relación que la gente tiene con los yakuzas es muy diversa. A algunos les gustan; otros les odian; algunos creen que son un mal necesario, y hay quien piensa que deberían estar todos en la cárcel. Hay variedad de opiniones y sentimientos, y eso lo ves en la calle: las personas que están a favor de los yakuzas hacen una reverencia cuando el jefe pasa frente a ellos incluso sin formar parte de la organización.

Algunos de los que están en contra se muestran firmes, dejan patente que no les gustan y les miran fijamente e incluso a veces comentan cosas del estilo ‘no pienso apartarme por ti’. Mientras no se muestren violentos con ellos, los yakuzas no tienen problemas con eso y aceptan que haya gente que exprese una opinión contraria a ellos.

No es que estén contentos con eso, pero no van a matar a nadie en la calle por no hacerse a un lado. Tienen la idea que no se debe hacer daño a quien no es parte de la organización, a menos que actúe contra ellos.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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