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Con texto fotográfico

"Los occidentales pensamos que lo que es bueno para nosotros es ejemplar para el resto del mundo" Antolín Avezuela

 
Foto: Antolín Avezuela
31
MAR 2016
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

El proyecto a largo plazo sobre la alienación cultural y la pérdida de identidad en personas desplazadas -iniciado por motivaciones personales- ha llevado a Antolín Avezuela a Birmania en varias ocasiones. Tras fotografiar a los rohinyás, este español comenzó a documentar la situación de la etnia kachin, cuyos miembros se han visto obligados a vivir en campamentos de desplazados internos y a enviar a sus hijos a escuelas-internado, como el muchacho de la fotografía.

Antolín Avezuela

Los kachin son uno de los muchos grupos que conforman el complejo tapiz étnico de Birmania. Hablan una lengua diferente a la de la mayoría budista bamar y son principalmente cristianos. Nunca estuvieron bajo el gobierno directo de los reyes birmanos en los tiempos precoloniales, consiguiendo así preservar su cultura y autonomía durante siglos.

En 1961 se fundó el KIA [Kachin Independent Army] como respuesta a los intentos por parte del gobierno central de socavar su autonomía política. En 2011 se rompió un alto el fuego que obligó a decenas de miles de personas a encontrar refugio en campamentos de desplazados internos.

A principios de 2014 entré un par de veces a Kachin, primero en la zona controlada por el KIA y después en la capital, Mytkyina, controlada por el gobierno central. En total, seis semanas de trabajo a lo largo de los principales campamentos de refugiados internos en ambas partes del estado Kachin. Casi un año antes fotografié los campamentos de rohinyás, en el estado Arakán, tras los pogromos que los habían desterrado de sus hogares unos meses antes.

Ambos trabajos forman parte de un proyecto más amplio que llevo años desarrollando sobre la alienación cultural y la pérdida de identidad de las personas desplazadas. Mi interés por este tema está claramente condicionado por los orígenes migratorios de mi familia reciente, empezando por mis bisabuelos. Pese a ser una familia de origen español, hoy en día hay más miembros repartidos por América y Europa que en España. Muchos son emigrantes de segunda y tercera generación que guardan ese recuerdo melancólico de la madre patria pese a no haber estado nunca en España.

"Me interesa dar una visión de cómo un pueblo oprimido asimila su condición, cómo se adapta a la sinrazón y la barbarie"

Son españoles de corazón que piensan y actúan de una manera completamente distinta a los españoles de nacionalidad. Gran parte de ellos ni tan siquiera saben hablar castellano. Se dice que el tiempo todo lo cura. Supongo que la identidad cultural también, aunque puede que un poco más lentamente.

Me interesa dar una visión de cómo un pueblo oprimido asimila su condición, cómo se adapta a la sinrazón y la barbarie. Sin centrarme en el aspecto más fiero y agresivo de personas afectadas físicamente por la guerra, busco una explicación más mental, más psicológica. Cómo el ser humano es capaz de resignarse a las condiciones más adversas, bien sea a través de responsabilidades familiares o gracias al apego a sus creencias religiosas.

Esta fotografía está tomada en el comedor de un internado situado en el campamento Pa Kahtawng, cerca de Mai Ja Yang. La mayor parte de las escuelas de las zonas rurales del estado Kachin se han visto obligadas a cerrar como consecuencia de la guerra. Muchas familias se han desplazado a los campamentos, y otras han decidido enviar a sus hijos a estos colegios internos para que reciban una educación al mismo tiempo que los mantienen fuera del alcance del conflicto armado.

Cuando hice la foto había en torno a 200 alumnos, aunque imagino que el número habrá aumentado desde entonces, porque el éxodo no ha parado. Para mí esta imagen muestra lo difusas que son las soluciones a corto plazo. La mayor parte de la población kachin es lo que en Birmania se denomina ‘tribus de las colinas’, sociedades agrícolas que viven en zonas completamente aisladas. Los niños de estos grupos reciben una educación escolar básica; algunos terminan la educación secundaria y pocos son los que acceden a la universidad.

No quiero decir que la mayor parte sean analfabetos. Son miembros de una sociedad agrícola que desde muy pequeños aprenden a valerse por sí mismos en su entorno. Aprenden a cosechar, a recolectar, a cazar, a cuidar de sus hermanos pequeños, a negociar con sus productos. Aprenden aquello que los ha conformado como lo que son desde hace cientos de años.

Ahora la guerra los ha desplazado de su educación y su entorno natural. En estos colegios recibirán protección, alimentos y una buena educación, sin duda, pero en la mayor parte de los casos será una educación de poca utilidad cuando vuelvan a sus hogares, si es que consiguen volver algún día.

"¿Qué sabemos los españoles ya no sobre los diferentes países asiáticos sino sobre el continente?"

Los occidentales tendemos a pensar que lo que es bueno para nosotros es ejemplar para el resto del mundo, especialmente para los países subdesarrollados, cuando en realidad apenas si tenemos información o interés por dichos países.

En el caso de Asia en general, ¿qué sabemos los españoles ya no sobre sus diferentes países sino sobre el continente? De Birmania, que ahora está en auge turístico, ¿qué saben todos aquellos que viajan ahí para descubrir la autenticidad del país más original del sudeste asiático? [Avezuela usa un tono sarcástico] ¿Birmania es el lago Inle y las ruinas de Bagan únicamente? También sería interesante saber que es una de las zonas con más minas antipersona del mundo, o que la actual situación política del país a manos de la gran Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz, no es sino un gol por toda la escuadra a los principios de la democracia.

Pues evidentemente el ciudadano medio español solo se queda con la información de fácil acceso a través de guías o blogs de viajes, porque los medios de comunicación españoles son mudos respecto al continente asiático. Un tifón, un terremoto, un tsunami… quizás unas olimpiadas o un Mundial de Fútbol. Y poco más.

De todos modos, al final todo se reduce a intereses económicos y geopolíticos donde los participes son los gobiernos locales y las grandes multinacionales. ¿Cuáles son los condicionantes que mantienen el conflicto en marcha? La extracción ilegal de madera de teca para surtir el mercado asiático, el comercio de jade y piedras preciosas, la creación de un gasoducto para comunicar el Índico con China, vías de salida para los estupefacientes fabricados en el país… Al final el dinero manda, y los dirigentes de todos los bandos lo quieren.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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