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Agenda fotográfica

Antifotoperiodismo: la antítesis (o nueva tesis) del fotoperiodismo

 
13
SEP 2010
Ivan Sánchez   |  Barcelona

De la cacareada muerte del fotoperiodismo a la reinvención de sus formas por parte de los propios fotoperiodistas. "Antifotoperiodismo" es la nueva exposición que ocupa el reinventado Espai 2 del barcelonés Palau de la Virreina, y que lejos de proponer una crítica abierta al fotoperiodismo, aspira a convertirse en punto de partida para el debate de los límites y las formas del mismo. 27 autores multidisciplinares dan sentido al término que acuñó Allan Sekula.

En 1968, Look Magazine encargó a Paul Fusco, de la agencia Magnum Photos, que subiera al tren que transportaba el féretro de John F. Kennedy desde Nueva York hasta Washington para cubrir el trayecto. Fusco, sorprendido por la expectativa que causó la comitiva a lo largo del recorrido (miles de personas se habían congregado a ambos lados del tren), decidió dirigir su cámara hacia aquella multitud. El resultado fueron casi 2.000 diapositivas que conforman una secuencia casi interminable del adiós de la población al presidente estadounidense asesinado en Austin.

120 de aquellas instantáneas pueden contemplarse en su formato original -por expresa petición de su autor- en el Palau de la Virreina de Barcelona, donde estos días y hasta el próximo 10 de octubre permanece abierta la exposición "Antifotoperiodismo".

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Uno de sus comisarios, Thomas Keenan, comentaba hace días a QUESABESDE.COM que aquella iniciativa de Fusco marcó el inicio del antifotoperiodismo. Rozando la rebeldía, el gesto de Fusco se entiende como una forma de ver, entender y retratar un acontecimiento que, de haberse seguido las reglas de fotoperiodismo, hubiese caído en el olvido. Son los propios fotógrafos quienes encuentran límites en esta disciplina a la hora de realizar sus trabajos.

Si éstas fueron las primeras fotografías del antifotoperiodismo, no fue hasta 1999 que Allan Sekula acuñó el término por primera vez. Lo definió así: "El principio empírico para este tipo de antifotoperiodismo es: nada de flash, ni teleobjetivo, ni máscara de gas, ni enfoque automático, ni pase de prensa, ni presión para hacerse a toda costa con la única imagen definitoria de la violencia más dramática."

Una cuestión de formas
Los comisarios de la muestra, el citado Keenan y Carles Guerra, lo dejaron muy claro el día en que la presentaron a los medios: "Con 'Antifotoperiodismo' no buscamos un ataque directo al fotoperiodismo, sino dar una visión distinta a sus planteamientos. Además, son los propios profesionales los que en primera instancia se plantean cuáles son los límites del fotoperiodismo y si es posible hacer un uso de la imagen diverso en el caso de que la situación lo requiera."

Pese a su carácter multidisciplinar, la muestra se basa en la imagen. Y si bien algunos de los autores se salen de la ortodoxia, su obra no deja de tener relación con el fotoperiodismo.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Es el caso de Adam Broomberg y Oliver Chanarin, que en su trabajo "The Day Nobody Died, 2008" muestran la particular cobertura que hicieron en Afganistán de una serie de conflictos en los que se vieron implicadas tropas británicas. En vez de realizar fotografías convencionales, expusieron rollos a la luz directa que luego revelaron. Además de estas películas, puede verse un vídeo que explica todo el proceso.

Kadir van Louhizen, de Noor Images, expone en "Antifotoperidismo" un reportaje que pudo verse en el Magazine de La Vanguardia sobre la larga singladura de los diamantes: desde su obtención en las minas hasta que son pulidos. En "Diamond Matters" (2005), el aclamado fotógrafo neerlandés pone de manifiesto el paralelismo que existe entre los diamantes (de cuya extracción en las minas se encargan trabajadores que viven sumidos en la pobreza más extrema) y el valor "in crescendo" que adquieren las fotografías a medida que circulan en su propio mercado.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Uno de los trabajos más interesantes de la exposición es "Le Tableau de Chasse" (2010), que firma el fotoperiodista Gilles Saussier. En 1989 cubrió la revolución rumana, y una de sus instantáneas inmortalizó a dos soldados que, tras aparecer en la portada de la revista alemana Stern, se convirtieron en héroes por error. Aquella serie le valió un World Press Photo, pero el propio Saussier comentaba que esa "fotografía había redimido a la armada de su responsabilidad respecto a los crímenes contra la población civil".

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

La paradoja está en la mala interpretación de la realidad en que se puede incurrir a partir del trabajo de calidad de un fotoperiodista. Varios años después, Saussier volvió a Rumanía para realizar un ensayo fotográfico con la premisa de devolver a los escenarios que lo merecían su verdadero valor ante la historia.

Pero no todos los autores que muestran sus trabajos en "Antifotoperiodismo" pulsaron el obturador. Susan Meiselas (Magnum Photos) y Ariella Azoulay han realizado un exhaustivo trabajo de recopilación de fotografías sobre Palestina y Kurdistán, respectivamente.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

El que firma Azoulay ("Act of State 1967-2007. A Photographic History of the Israeli Occupation (2009)" es especialmente interesante, pues recoge una ingente cantidad de instantáneas que documentan la sistemática destrucción de emplazamientos palestinos a lo largo de la invasión judía. El archivo es tan grande que se muestra en tres períodos diferentes.

Vídeo y texto
El vídeo está presente a lo largo de toda la exposición con destacados documentales como "Episode III: Enjoy Poverty (2009)", en el que Renzo Martens se sitúa en el centro de la acción a la vez que explora el beneficio de la propia pobreza causada por años de guerra en la República Democrática del Congo.

Sin duda, el vídeo más interesante es que el que firman Goran Galic y Gian-Reto Gredig en el proyecto "Photographers in Conflict" (2009). Durante el festival Visa pour l'Image entrevistaron a varios fotoperiodistas de la talla de Philip Blenkinsop, Stanley Greene y Samantha Appleton (los tres de Noor Images), Paolo Pellegrin (Magnum Photos) o Shaul Schwarz (Getty Images). El resultado, seis vídeos para cada una de las seis preguntas que les plantean.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Clemente Bernad es el único español que está presente en "Antifotoperiodismo", y su "Crónicas vascas" (2007), expuesto en el décimo aniversario del Guggenheim de Bilbao, es el único apartado no basado en fotografías, sino en recortes de prensa. Bernad había capturado, en un acto publico, una fotografía que mostraba la radiografía de una víctima de ETA. Antes de exponerla, pidió permiso a la familia, que se lo negó. Bernad, finalmente, desistió de su publicación, pero el episodio le costó una encarnizada crítica y una campaña de descrédito mediático.

"Antifotoperiodismo" deja algo muy claro: la aclamada muerte del fotoperiodismo dista de ser una realidad. Y aunque el término parece sugerir connotaciones negativas, lo cierto es que la reinterpretación del mismo es una realidad tangible gracias a la propia autocrítica -en direcciones muy variadas- de los propios fotoperiodistas.

Y como ejemplo más explícito, Paul Fusco. ¿No es acaso una de las principales premisas del fotoperiodista dar una visión personal e innovadora de los acontecimientos que marcan la historia de la humanidad?

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