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OpiniónContando píxeles

¿Quién quiere ser Ansel Adams pudiendo ser instagramer?

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DIC 2015

Me llama una amiga fotógrafa muy cabreada. Fotógrafa de verdad, me refiero. De las que tiene sus focos, su equipo profesional y sobre todo paga sus impuestos, factura y esas cosas de pobres. Cabreada y mucho: un cliente le acababa de llamar para suspender una sesión apalabrada porque había decidido que las fotos mejor se las hacía un instagramer, que, oye, cámara, focos e impuestos no sé, pero por lo visto tiene decenas de miles de followers. Si hay gente que lo hace muy bien, me explica, pero es que cada vez da más igual las fotos: solo quieren números.

Yo soy periodista, qué te voy a contar, le digo por aquello de consolarla un poco a base de una ración de penas compartidas. Mal remedio, porque al final acabamos deprimidos los dos con el panorama laboral. Pues haber estudiado para bloguera de moda, le digo.

Menos mal que el otro día los chicos de Obama decidieron darnos un respiro y no solo publicaron una oferta de trabajo para ocupar el puesto de Ansel Adams, sino que además la idea es fichar a un fotógrafo y –atención- pagarle un sueldo.

Un fotógrafo con nómina es algo tan habitual como un político que no salga haciendo el pino puente en “El Hormiguero”

Un fotógrafo con nómina es ahora mismo algo tan habitual como un político -ni de izquierdas ni de derechas, por supuesto- que no salga haciendo el pino puente en “El Hormiguero” intentando cazar el voto de algún despistado. Porque por lo visto hay gente que decide su voto viendo la tele y los debates.

Pero no nos desviemos otra vez con temas deprimentes, que esto va de buenas noticias aunque sean lejanas. Porque en realidad solo los estadounidenses podrán optar a ese puesto que es algo así como el sueño húmedo de cualquier fotógrafo: ser el nuevo Ansel Adams, nada menos. La verdad es que yo siempre he sido más de Capa –por Gerda Taro, la fama de vividor y por aquello de que sus cámaras pesaban menos- pero tampoco le hacía ascos a un Adams.

Sí, el Departamento de Parques Nacionales está dispuesto a pagar a un fotógrafo, pero no a uno cualquiera. La oferta deja claro que se busca un profesional experimentado en gran formato, aunque sin matizar si estamos hablando de placas o de respaldo digital.

Curioso, porque ahora que no nos oye nadie de Hasselblad o Phase One, no nos engañemos: lo del gran formato es eso que solo usan los fotógrafos de moda más caros para justificar sus facturas, porque con una de 35 milímetros se apañarían de sobra en el 99% de los casos. Que no, que es broma (guiño, guiño, codazo).

Y es que en la búsqueda de ese Ansel Adams del siglo XXI parece que no ha habido concesiones a la modernidad, por mucho que hayan pasado más de 70 años desde que el original empezara a recorrer los parques nacionales y hacer algunas de sus instantáneas más míticas.

En un mundo en el que los medios aspiran a ser BuzzFeed y los niños quieren ser youtubers o instagramers de éxito en una bonita reedición 2.0 de eso tan clásico de la cultura del pelotazo, resulta casi extraño que en la búsqueda del nuevo Ansel Adams se haya seguido un método tan clásico.

¿Por qué no montar un programa en televisión en plan “Top Chef” para dar con el fotógrafo más carismático y querido por el público? ¿O una carrera para ver quién conseguía más likes con sus fotos? ¿O un concurso de selfies en el que los más populares de la red se retrataran delante de su paisaje favorito con un #hashtagabsurdo y todo?

Las opciones son infinitas, y van estos aburridos y se ponen a hablar de fotografía documental, de experiencia, de equipo, de copias de gran calidad en blanco y negro o de pautas y estándares en el proceso fotográfico. Unos anticuados estos de los parques, que seguro que ni tienen un community manager.

Y sí, Instagram y cualquier otra red están repletas de excelentes fotógrafos. Es más, seguro que Ansel Adams ahora tendría su propia cuenta. Y usaría filtros. Pero seguro que tendría menos seguidores que ese instagramer que va a hacer las fotos que iba a hacer mi amiga.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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