• "Con los ojos cerrados nadie finge"
  • "Somos los invitados incómodos a las guerras"
Entrevista
ÁNGEL TROTTER, FOTóGRAFO

"Las fotografías más bonitas son las que están peor pagadas"

 
10
DIC 2006

Fotógrafo y viajero, Ángel Trotter es heredero genético de la fotografía. A su abuelo, corresponsal y víctima de la Guerra Civil, nunca llegó a conocerlo. Muchos años después, la suerte, combinada con una cierta reticencia a estudiar, le llevó a embarcarse en el mundo de la prensa rosa, mundo que no le desagrada y que compagina -fotográficamente hablando- con los viajes y la naturaleza. Con casi quince años de experiencia a sus espaldas, este reportero gráfico -como él mismo se define- conversó recientemente por vía telefónica con QUESABESDE.COM para hablar de su relación con la fotografía.

Empezaste como fotógrafo de prensa rosa.

Sí, empecé en la prensa del corazón. Luego, como "hobby", estuve haciendo fotografía de sucesos y accidentes por la noche, porque me gustaba ese tipo de fotografía.

Un hobby un poco peculiar...

Es mi hobby. A mis amigos les daba por irse a tomar whisky, y a mí me daba por ir a hacer fotos a los que se habían tomado el whisky. Como no bebo...

Foto: Ángel Trotter
Trotter combina la fotografía para prensa rosa con la de viajes y la de naturaleza.

También practicas la fotografía de viajes. ¿Te consideras un paparazzi o un fotógrafo de viajes algo frustrado?

Ni una ni otra. Soy un reportero gráfico en general, y me encanta la fotografía de viajes, conocer otras culturas. Trabajo en lo que se conoce como prensa rosa porque, por desgracia, las fotografías más bonitas son las que están peor pagadas. Tú puedes ganar el Pultizer, y el premio económico no es nada comparado con lo que se gana haciendo la fotografía de un top-less a la modelo de turno.

Me gustan las dos cosas: me encanta la prensa rosa, que es lo que me da de comer, y como me gusta todo lo relacionado con la fotografía, pues también me gusta viajar.

Foto: Ángel Trotter

Pero son un poco distintas las disciplinas fotográficas que practicas. Algunos pensarán que todo se reduce a apretar un botón...

Te pongo un ejemplo que leí una vez en un libro. A un fotógrafo de naturaleza le preguntaban cuánto tiempo había tardado en hacer una de sus fotos. Su respuesta fue: "Unos veinte años". Localizar los sitios, conocer el comportamiento de las aves, fijar el lugar, encontrar la luz apropiada, esperar a que pasara el águila por donde él quería y que encima cogiera un pez...

Darle al botón no significa que te cueste 1/125 segundos hacer la foto. Hay mucho detrás. Aunque también es verdad que en prensa hay mucho frutero haciendo fotos. Pero esos que sólo saben darle al dedo y ya está dejan la profesión -afortunadamente- en poco tiempo.

Foto: Ángel Trotter

¿Es la prensa rosa como nos la pintan?

No. Se miente y se frivoliza mucho. La venden con un halo de misterio, pero no tiene ningún misterio. Hay una ley de oferta y demanda y un mercado; hay gente que organiza eventos y que paga a los famosos para que vayan a esos eventos, y nosotros somos el instrumento intermedio entre ese mundo para que luego salgan las fotos publicadas.

De modo que eso de que os hacéis la puñeta entre fotógrafos tampoco es cierto.

Exacto. No es que puedas hacerte tus grandes amigos, pero también los hay, como en cualquier empresa. Imagino que los informáticos de Xerox se irán a tomar copas con los de Apple.

Foto: Ángel Trotter

¿Y qué hay de las famosas guardias? ¿Qué parte tienen de mito y realidad?

Aquí se trabaja de dos formas: o tienes información o la esperas. Es decir, si sabes que tu personaje va a ir a la peluquería a las cinco, pues tú vas y lo esperas en la peluquería. Si no lo sabes, te vas a la puerta de su casa a las nueve de la mañana y esperas, esperas, esperas... hasta que salga.

Ahora mismo nos tiramos de los pelos por la nitidez y el ruido, y en prensa rosa se ven cada vez más fotos borrosas, trepidadas con mucho ruido... Parece que lo hagáis a propósito.

Lo que pasa es que se trabaja en condiciones de luz pésimas, muchas veces fortuitas y muy deprisa. Si el personaje en cuestión está cerca de una farola, puedes aprovechar la luz de la farola, pero muchas veces el típico robado del beso por la noche queda como un cuadro de Van Gogh. O aumentas la sensibilidad o no lo ves.

Foto: Ángel Trotter

¿Qué equipo usáis para este tipo de fotografía?

Cámaras réflex digitales, antes analógicas, y objetivos suficientemente luminosos.

Las revistas son -o eran- muy exigentes con la calidad fotográfica. ¿Cómo se vivió el cambio al formato digital en la prensa rosa?

La calidad ya está a la par, e incluso en algunas situaciones el formato digital está por encima. Y en mi caso hablamos de un ahorro, sólo en película, de más de medio millón de pesetas, y luego viene el revelado...

Tienes que invertir a priori en un cuerpo y un ordenador, pero en dos meses lo tienes amortizado. Y luego, además, la forma de almacenaje es ahora mucho mejor: más limpia, menos arriesgada.

A veces, con las diapositivas teníamos que revelar muy rápidamente y mal, y quedaban restos, gotas... Por eso, muchas diapositivas de hace diez años ya no sirven, porque no estuvieron bien reveladas en su momento.

Foto: Ángel Trotter

Antes nos hablabas de tu otra faceta: la fotografía de viajes.

Me gusta el campo y me gusta viajar más que comer con los dedos. Y esa es una forma de recordar en días lluviosos. Coges el proyector y te pones las fotos del último viaje a la India; quemas un poco de incienso, te tomas un te y te transportas.

¿Por qué no vives de ese tipo de fotos?

Es complicado. Te puedes hacer un buen banco de imágenes, pero es una fotografía que no tiene mucho mercado y no está muy bien pagada. De hecho, no creo que en España haya más de cinco personas que vivan de eso. Diez, y te digo muchas. Y de vender fotos de pajaritos, en España no vive nadie. No da para pagar una hipoteca y comer.

Las fotos de animales parecen fáciles, pero hacerlas no debe serlo con lo desconfiados que son. ¿Cómo lográis esas instantáneas?

Con paciencia, conociendo el comportamiento de los animales y buscando un sitio donde sepas que está esa especie. En el caso de las aves, pueden acostumbrarse a las personas.

Foto: Ángel Trotter

¿Y con la gente?

Tienes que hablar con la gente. Tú no puedes llegar a un sito con la cámara al cuello y ponerte a hacer fotos. Es hablar con uno, hablar con otro, ganarte la confianza, elegir una luz bonita a una buena hora de la tarde... y poco más.

Hay aficionados que también consiguen muy buenas fotos de naturaleza. ¿Te sirven de inspiración?

Claro. Hay miles de aficionados que les dan mil vueltas a los profesionales. En naturaleza, el 99% de las fotografías son de aficionados. Bien biólogos u ornitólogos que han añadido a su profesión eso de comprarse una cámara para reflejar un poco lo que ven.

Foto: Ángel Trotter

¿Tienes alguna foto favorita entre todo tu archivo?

Llevo varios años yendo al campo de refugiados del Sahara en Tinduf, y de esos viajes hay muchas fotos.

También recuerdo una con Arafat en una recepción que nos hizo tres o cuatro meses antes de morir. Nos recibió en la Mukata, y mientras nos estábamos dando la mano, sobre su residencia estaban sobrevolando dos helicópteros israelíes esperando a tenerle a tiro desde alguna ventana.

A esa foto le tengo cariño no porque le conociera de nada [a Arafat] ni tuviera ninguna simpatía hacia él, pero sí porque la recuerdo muy gratamente.

¿Y qué foto pendiente representaría el cenit de tu carrera?

No creo que haya ninguna foto que marque el punto más alto. Vales lo que vale tu última foto, al menos hoy día en esta profesión. Dejas de hacer fotos, y en tres meses nadie se acuerda de ti.

Pero una foto que me haría ilusión hacer sería a los reyes [de España] besándose. Pero un beso de verdad, no un beso de ir a recoger un premio. Me parecería una imagen tierna y llena de simpatía. Pero no la voy a hacer; no se va a dar el caso.

Etiquetas
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar