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Con texto fotográfico

"No se trata solo de transmitir un hecho, sino también de hacer sentir a la gente" Andrés Martínez Casares

 
Foto: Andrés Martínez Casares (EFE)
14
JUL 2016
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Meses después del terrible terremoto que afectó Haití, un brote epidémico de cólera agravó la situación del país caribeño. Andrés Martínez Casares fotografió durante algunas semanas la virulencia de esta enfermedad, que se llevó la vida de casi 5.000 personas, entre ellas este niño de dos años, que no llegó al hospital con vida. El fotoperiodista de León nos cuenta las circunstancias que propiciaron el fatídico desenlace.

Andrés Martínez Casares

Llevaba ya unos días cubriendo el cólera para EFE en octubre de 2010. Había habido un brote cerca de esa zona, en Artibonito. Fueron algo más de dos semanas de estar todos los días cubriendo cólera, cólera y cólera en esa región, en la capital y donde iba surgiendo.

La foto está hecha en Arcahaie, en octubre de 2010, llegando a un hospital que llevaba una brigada cubana, como a unos 50 metros de la entrada del edificio. Esa mañana acudí al hospital porque había habido un rumor de que había habido muchos casos de cólera ese día, pero al llegar allá apenas había uno o dos casos.

De repente apareció una moto con tres personas: dos adultos y un niño. El adulto que iba llevando en brazos al niño era el padre. Venían de un pueblo que estaba casi a dos horas por caminos horribles de montaña. Después estuve hablando un poco con el padre para saber algo de la historia, de dónde venían. Contaba que el niño se había encontrado ya mal el día anterior, pero como ellos no tenían dinero esperaron a ver si se le pasaba… Al final el desconocimiento llevó a que el chaval muriese ya llegando al hospital.

Recuerdo que al llegar lo traían muy bien vestido, con la ropita limpia. Me recuerda a cuando era pequeño y me tenían que llevar al médico y mi madre siempre se aseguraba de que fuera bien limpio y aseado. Con los niños jugando en las calles en un lugar que está siempre con polvo es normal que la ropa esté sucia. Pero el chaval iba impoluto. Es algo que siempre choca.

Llegaba no sé si muerto o muriéndose, y el padre no llegó ni a entrar en el hospital. Pararon en la entrada, salió un médico cubano y lo único que pudo hacer fue certificar la muerte del crío.

"Como ellos no tenían dinero esperaron a ver si se le pasaba… Al final el desconocimiento llevó a que el chaval muriese ya llegando al hospital"

Aparte del desconocimiento, también el miedo a llegar al hospital y no poder pagar era lo que les echó un poco para atrás. Por eso habían tardado en bajar al niño. Fue un poco el miedo a esa falta de recursos, tanto económicos como de conocimientos. Esa ignorancia no como un insulto sino por las condiciones. Al final se juntaron esas dos razones y el pobre chaval falleció.

Él estaba tal cual. Así es cómo quedó después de que certificaran la muerte. De hecho, arriba a la derecha aparece el pie del padre.

Este tipo de cosas te hacen pensar. Por lo menos a mí. ¿Qué hay detrás de esa toalla azul? Porque igual la misma foto con la cara descubierta… pues ves a un niño muerto y pasas, pero aquí igual te hace pararte a pensar qué hay detrás, que también es parte del mensaje, hacer pensar a la gente en lo que está viendo.

El espectador es una persona que también piensa, igual que el fotógrafo. Obviamente no va a pensar lo mismo que él, pero se puede hacer una idea, puede sentir. Al fin y al cabo hay que comunicar una información, pero creo que no es solo el hecho de lo que tienes que transmitir, sino algo más: hacer sentir a la gente.

Desde luego que la primera parte es contar con la aprobación de los que están ahí. Si ellos están de acuerdo con que lo fotografíes, adelante. Yo entiendo que es un momento muy difícil, o por lo menos para mí lo sería. Pero al fin y al cabo estás trabajando, estás informando y eso es parte de la historia. La primera aproximación siempre se ha de hacer con respeto, y si no están de acuerdo, pues no fotografío, pero en este caso el padre quería que se supiera lo que había pasado. Un tipo que venía de una aldea en la montaña y en esas circunstancias, y que de repente te dice: ‘Quiero que cuentes esto.’

Pero hay veces que estas cosas funcionan y hay respuesta. En este caso en concreto del cólera yo creo que sí hubo una buena respuesta internacional a la situación y empezó a llegar ayuda inmediatamente. Hay que tener en cuenta que esto fue diez meses después del terremoto. La capital todavía estaba hecha polvo y no había mucha forma de combatirlo.

En esa cobertura hubo muchas historias duras. Un crío de diez años falleció porque le apostaron que no era capaz de beber agua del río, cuando el río estaba contaminado, y a los pocos días murió. Son historias que te dejan chafado, obviamente, porque uno es humano. Si tú cuando ves la foto y escuchas lo que te cuento te toca, imagínate al vivirlo.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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