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Agenda fotográfica

La mirada escultórica del fotógrafo

 
8
MAY 2006
Ivan Sánchez   |  Barcelona

Unir dos disciplinas artísticas es algo realmente difícil, máxime si se trata de la la fotografía y la tridimensional escultura. La June & Jane Gallery de Barcelona expone estos días los desnudos de "Cuerpo y alma", con los que Andrés Ginestet supera la bidimensionalidad sirviéndose de un talento poco usual en un debutante.

La fotografía artística, a diferencia de la documental, puede sustentarse tan sólo en criterios estéticos, y con esta premisa muchos trabajos fotográficos sobre desnudos se ven desprovistos de significado. Los desnudos de Andrés Ginestet, por el contrario, tienen un trasfondo muy cuidado, que nace de su mirada de escultor y que persigue un fin lleno de expresividad.

El artista expone hasta el 20 de mayo en la June & Jane Gallery de Barcelona 25 fotografías, agrupadas en diferentes series de las que varias mujeres son protagonistas. Cada grupo fotográfico tiene un significado particular, representado por la inspiración que la modelo genera en Ginestet.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

En color o en blanco y negro, cada fotografía es el resultado de una múltiple exposición, donde el eje central es la modelo y la "expresividad de su mirada, que viste el cuerpo desnudo", según el propio escultor.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

La exposición se completa con esculturas de Ginestet -cuatro bustos de las modelos, una amazona y las de sus propias manos-, que surgen de un proceso inverso al de las fotografías.

Del busto al retrato
Además del evidente interés simbólico de las obras, destaca su originalidad estética, que nace de la disciplina artística del autor. En efecto, Ginestet, posee como escultor una mirada distinta a la del fotógrafo.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Él mismo nos lo cuenta: "Cuando paseo por la calle, veo a las personas desnudas, por delante y por detrás, como un escultor." Una mirada que se adivina en todas sus fotografías.

Foto: Andrés Ginestet

La expresividad de las modelos no es arbitraria, y su importancia para el autor queda perfectamente reflejada gracias al trabajo previo para encontrar la pose y la mirada idóneas. Una vez obtenidas, Ginestet coloca, viste y desviste a placer a cada mujer, mientras sitúa la cámara en el eje que más le conviene.

El resultado final es un conjunto artístico cargado de significado, con una similitud aparente entre las obras que lo componen y una originalidad digna de resaltar en los tiempos que corren.

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