• Korda: mucho más que la foto del Che
  • Placeres palestinos: allí donde la guerra no puede llegar
Agenda fotográfica

Dos fotógrafos de culto, una tentación

1
Foto: Anders Petersen
6
JUL 2015
Ivan Sánchez   |  Barcelona

Dos exposiciones en una, pero íntimamente ligadas entre sí. Esta es la propuesta de Foto Colectania para el festival barcelonés DOCfield>15 con "La tentación de existir". En el piso superior, “Les amies de Place Blanche”, la serie que Christer Strömholm realizó en el arrabal parisino de Pigalle a un colectivo de transexuales entre 1959 y 1968. En la sala de acceso al recinto, las fotografías de su discípulo Anders Petersen, que durante tres años frecuentó el local que da nombre a la serie “Café Lehmitz”, lugar de reunión diaria de los más variopintos personajes del barrio rojo de Hamburgo.

La muestra, que puede visitarse hasta el próximo 30 de julio, presenta 37 fotografías de cada serie, ambas en blanco y negro, copiadas mayoritariamente en formato pequeño y con algunas copias de época. Además de la bibliografía habitual que se puede consultar en la sala, está disponible un audio en el que Petersen da algunas impresiones sobre la fotografía.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Tras un largo viaje por Europa, Christer Strömholm regresó a París a finales de los 50 y se instaló cerca de Pigalle. Tardó poco en entablar amistad con los transexuales que poblaban de noche la Place Blanche en busca de clientes. A lo largo de casi una década tuvo tiempo para fotografiarles de una manera íntima, directa y sobre todo con la dignidad que merecían. Es por todo ello que esta serie destila grandes dosis de humanidad y honestidad.

El sueco fotografía primeros planos en la calle pero deja espacio para que se comprenda la atmósfera nocturna del París de los 60. Las chicas retratadas aparecen normalmente en una actitud desenfadada, confidentes con el fotógrafo y mostrando toda su belleza.

Foto: Christer Strömholm
Foto: Christer Strömholm
Foto: Christer Strömholm

Además, Strömholm se adentró en la vida privada de algunas de sus amigas, a las que fotografió en las habitaciones del hotel donde vivían en actitudes más cotidianas de intimidad y amistad. Incluso practicando sexo con clientes.

El propio Strömholm explicaba que “lo único que significa algo para mí es el contacto con la gente”. Es esa actitud la que le permite afirmar que “ser honesto conmigo y con ellos” es lo más importante en su fotografía.

Christer Strömholm regresó a París a finales de los 50 y se instaló cerca de Pigalle. Tardó poco en entablar amistad con los transexuales que poblaban de noche la Place Blanche en busca de clientes

Foto: Christer Strömholm

De hecho son precisamente estos los valores que más calaron en Anders Petersen y que por ende se aprecian en “Café Lehmitz”. El sueco pasó tres años fotografiando a los personajes que poblaban aquel local del barrio rojo, convirtiéndose en uno más de ellos. Llegó incluso a dormir gratis en la cocina a cambio de cuidar a los hijos de la cocinera.

La clientela habitual estaba formada por prostitutas, proxenetas y clientes, trabajadores del barrio y demás capas marginadas de la sociedad. Y en ese ambiente Petersen se sentía cómodo y aceptado.

Foto: Anders Petersen
Foto: Anders Petersen

Todo lo que ocurre en un bar de estas características pasa con la naturalidad del que no se siente observado por la cámara: el fotógrafo está totalmente integrado en el grupo y las escenas se suceden una tras otra. Muestras de cariño, acalorados cortejos, algún que otro striptease parcial espontáneo, peleas y -aunque no predominan- algún retrato.

Petersen y Strömholm se han convertido por derecho propio en fotógrafos de culto. De hecho, en 1978 se publicó el trabajo del primero, convirtiéndose en un libro de referencia de la fotografía europea. Más tiempo tardó en ver la luz el trabajo sobre los transexuales de París. Fue en 1983, cuando se publicó en forma de un libro que tardó muy poco en agotarse.

La clientela del Café Lehmitz estaba formada por prostitutas, proxenetas y clientes, trabajadores del barrio y demás capas marginadas de la sociedad. Y en ese ambiente Petersen se sentía cómodo y aceptado

Foto: Anders Petersen

1
Comentarios
Cargando comentarios