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Prueba de producto
UN E-READER DE 80 EUROS

Amazon Kindle: análisis

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26
NOV 2012

Si comprarse un buen lector de e-books requiere ahora de un desembolso muy inferior al habitual hace sólo un año, es por culpa de Amazon. Especialmente por casos como el de este Kindle, que proporciona una gran experiencia de lectura por sólo 80 euros y se nutre de una librería virtual fácil de usar y con descuentos cada vez más interesantes. ¿Se echan en falta el manejo táctil y la compatibilidad con el formato estándar EPUB? Es una de las preguntas que cabe formularse al hablar de las contrapartidas de este asequible e-reader.

Aunque esté cada vez más al alcance de más bolsillos, parece que el sector de la tinta electrónica se está contrayendo en la venta de dispositivos de lectura con una caída de casi el 50% según estimaciones de Digitimes Research. La crisis económica y la competencia de los tablets pueden tener parte de la culpa, pero teniendo en cuenta que Amazon hace ya tiempo que vende más e-books que libros impresos, puede que esto se compense con lo que se mueve en las tiendas virtuales.

Amazon Kindle
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A los seguidores del "un libro al año no hace año" pueden salirles más a cuento las mayores posibilidades de los tablets; a quienes devoren ingentes cantidades de literatura a diario y quieran evitar que sus dioptrías crezcan a ritmo galopante, en cambio, verán con mejores ojos (y nunca mejor dicho) equipos como este Kindle, que además sale mucho más barato. En este análisis intentaremos dar las claves necesarias para valorar el equilibrio que logra entre precio y prestaciones dentro del segmento de los e-readers.

De bolsillo

La gracia de los dispositivos de tinta electrónica está en que suelen reunir ventajas que difícilmente pueden ofrecer los tablets. Incluso en una comparación directa con modelos con una pantalla de 7 pulgadas (o similar) el Kindle es con diferencia menos voluminoso y más liviano.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El Kindle es más ligero y transportable que tablets como el iPad mini (imagen superior) o el Nexus 7.

Sus dimensiones de 165 x 114 x 8,7 milímetros le permiten viajar más cómodamente en cualquier bolsillo, mientras que su peso de 170 gramos facilita mucho la lectura mientras uno sostiene el equipo con una sola mano. Algo, en definitiva, similar a lo que sucede con las llamadas ediciones de bolsillo de toda la vida de los libros impresos.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es lo más destacable del diseño de este equipo, que estéticamente se resuelve de manera bastante sencilla, con una carcasa de plástico disponible en dos acabados: el negro de la unidad empleada en este análisis y el gris o "grafito" clásico de la línea Kindle.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Tan a la izquierda como a la derecha, el Kindle integra teclas alargadas para avanzar y retroceder en las páginas de los libros y los menús de opciones.

Frente a anteriores miembros de esta familia de dispositivos de Amazon, eso sí, más de uno se dará cuenta de la ausencia de un teclado físico. La firma viene optando por esta solución desde la versión anterior, que llegó a España a finales de 2011 con un precio de 100 euros. Visualmente estamos exactamente ante el mismo dispositivo, sólo que rebajado a 80 euros y con algunas mejoras en las que entraremos más adelante.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Además de la tecla de encendido y apagado (situada junto al puerto micro-USB y que también sirve para cargar un protector de pantalla) y el botón central rodeado por cuatro flechas direccionales, el Kindle lleva en su parte inferior controles para dar un paso atrás, convocar el teclado en pantalla, cargar el menú de opciones y volver a la pantalla principal.

En comparación con e-readers de otros fabricantes, habrá quien eche en falta elementos como una ranura para tarjetas de memoria o una salida de auriculares para reproducir música en MP3. Aunque sean prestaciones bastante habituales entre este tipo de dispositivos, Amazon no las considera necesarias en un equipo cuya principal misión no es otra que mostrar libros. Y para ello recurre a una pantalla que, entre las de su clase, se comporta a las mil maravillas.

Veloz dentro de lo que cabe

Entre las mejoras de este Kindle respecto a su inmediato predecesor, Amazon cita una mayor celeridad en los pases de página. Y lo cierto es que, pese a la limitada velocidad de refresco de las pantallas de tinta electrónica, los pases se producen de forma prácticamente instantánea a medida que pulsamos las teclas laterales para avanzar o retroceder en la lectura.

Al menos en comparación con otros lectores de e-books que hemos probado, como el Sony Reader Touch 650 o el Papyre 6.2, la mejora es claramente perceptible. Es el principal añadido a una fórmula que, por el resto, mantiene los rasgos habituales de la tinta electrónica, con una pantalla de 6 pulgadas y 600 x 800 píxeles con tecnología Pearl que es capaz de mostrar 16 niveles de gris.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Entre estos rasgos habituales está, como siempre, la ausencia de retroiluminación, pues la visibilidad de la pantalla depende del mismo factor que el papel impreso: la luz ambiental. Al contrario que en un tablet, uno no recibe luz directamente en los ojos mientras lee (con las ventajas que ello conlleva en materia de salud visual) ni tiene que poner el brillo al máximo para distinguir los caracteres bajo la luz directa del sol.

Como ya hemos comentado alguna vez, conviene matizar que esto no evita la aparición en pantalla de los reflejos que -por ejemplo- pueda producir una lámpara, especialmente si es halógena. Más que con el papel que suele emplearse en libros y periódicos, la pantalla del Kindle hay que compararla con el clásico papel ligeramente brillante de las revistas. En ocasiones, por tanto, tendremos que variar un poco la inclinación para que el reflejo desaparezca.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La calidad de visionado, eso sí, no llega al nivel que logra el Kindle Paperwhite, que gracias a su mayor resolución y su luz integrada ofrece más contraste, más nitidez y una independencia total de una fuente de luz externa. Al menos, estas carencias pueden mitigarse mediante accesorios que fijan una pequeña lámpara al equipo con una pinza y salen por unos 15 euros; los que la integran en una funda cuestan ya unos 50 euros, que sumados al precio del equipo igualan o superan los 130 euros que cuesta la versión Wi-Fi del Paperwhite.

Dándole a las teclas

Precisamente el citado Paperwhite tiene otro pequeño privilegio del que carece este Kindle básico: el manejo táctil. Y con un sistema que en teoría mejora el de los sensores infrarrojos que vimos en el Kindle Touch (ya descatalogado en España, dicho sea de paso). No es que sea algo indispensable en un lector de e-books, pero sí que se puede echar de menos para algunas acciones.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La pantalla principal muestra todos los libros guardados, que pueden agruparse en distintas colecciones.

En este sentido, la mayor tara para la experiencia de usuario se produce cuando uno tiene que escribir algo, como por ejemplo cuando introducimos la contraseña de una red Wi-Fi o buscamos un libro determinado en la tienda. Al no poder aplicar los dedos directamente sobre el teclado que aparece en pantalla, no queda otra que recurrir a las flechas direccionales de la tecla central para ir seleccionando las letras una a una (así como los espacios y signos de puntuación, si procede).

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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La lentitud de este sistema puede provocar que incluso nos dé pereza usar algunas funciones del Kindle, como añadir notas a los libros. O escribir comentarios al compartir fragmentos por Twitter y Facebook, una posibilidad para la que hay que configurar previamente nuestras cuentas en ambas redes sociales desde el menú de opciones.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

También puede resultar algo engorrosa la forma de subrayar: hay que moverse con las flechas direccionales hasta el punto de partida, pulsar la tecla central para elegir la opción "comenzar subrayado", desplazarse por las palabras deseadas... Teniendo en cuenta que en los Kindle táctiles esto puede hacerse con poco más que una sencilla pulsación y un deslizamiento, quienes usen mucho estas funciones pueden encontrar el sistema algo tedioso.

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Al menos se agradece que mientras uno se mueve por las palabras, sus definiciones se van previsualizando automáticamente en la parte inferior de la pantalla. Y familiarizarse con el uso de todas las funciones no requiere mucho tiempo de aprendizaje.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Básicamente, basta con interiorizar qué aparece en el menú de opciones cuando pulsamos la tecla correspondiente en la pantalla principal (desde aquí se accede a la configuración, por ejemplo) y cuando lo hacemos dentro de un libro (para añadir un marcador o cambiar el tamaño de letra). En ambos casos hay opciones comunes, como acceder a la tienda o rotar manualmente la pantalla, pues el equipo no integra acelerómetro.

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Cabe destacar el acertado diseño de los botones laterales para pasar de página. Aunque por su ubicación uno pueda sospechar que es bastante fácil pulsarlos accidentalmente al sostener el equipo, nada más lejos de la realidad: sólo ceden a la presión si se hace de forma frontal. Y en las flechas direccionales que rodean a la tecla central encontramos otro buen detalle, pues permiten pasar directamente de un capítulo a otro.

El ecosistema Kindle

Todavía hay títulos que en su versión electrónica para Kindle apenas suponen unos céntimos de ahorro respecto a la edición impresa más económica (o ningún ahorro en absoluto, caso de "Los pilares de la tierra"). Sigue habiendo algunas ausencias destacables (los seguidores de "Canción de hielo y fuego", por poner un ejemplo, no encontrarán una sola entrega traducida al castellano de esta exitosa saga) y algunas de las últimas novedades requieren un desembolso quizás algo desorbitado, por encima de los 12 euros.

Pero la tienda de libros electrónicos de Amazon ha ido poco a poco dando un buen paso adelante tanto en la profundidad de su catálogo en la lengua de Cervantes como en el atractivo de sus precios. Dejando a un lado el catálogo de libros gratuitos, hay bastante donde elegir para quienes no estén dispuestos a invertir más de 5 euros por título. En la mayoría de casos, los ávidos compradores de literatura se pueden ahorrar de media en torno al 30% o el 35% respecto a las versiones impresas y encuadernadas en tapa blanda.

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Uno se encuentra con relativa frecuencia con descuentos más pronunciados todavía, a los que la propia Amazon da especial visibilidad a través de secciones de su tienda como Kindle Flash. Con sus pros y sus contras, en cualquier caso, estamos ante la plataforma que en términos globales mejores precios ofrece hoy día en España. Y lo mejor de todo: la experiencia de compra funciona casi a las mil maravillas.

Decimos casi porque tanto al comprar directamente desde el mismo dispositivo aprovechando su conexión Wi-Fi (que nos obliga a lidiar con el antes descrito teclado) como desde la comodidad que ofrece el navegador web de un ordenador, a veces se produce un pequeño absurdo: que las búsquedas arrojen resultados en varios idiomas y se puedan filtrar por idiomas extranjeros y por las lenguas cooficiales en España como el catalán, el euskera y el gallego, pero no por castellano.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Un pequeño detalle que, en cualquier caso, sólo hemos observado en un par de ocasiones, y que no llega a emborronar la rapidez del proceso de compra, al alcance de un solo clic. Si compramos un libro en el dispositivo, el título aparece instantáneamente en la pantalla principal y la descarga se completa en pocos segundos, unos pocos más si lo hacemos desde el ordenador y el contenido del Kindle se sincroniza, "nube" mediante.

Precisamente la sincronización en la nube es otro de los aspectos a resaltar del ecosistema de Amazon. No sólo es que todos los libros que compremos en su tienda estarán disponibles tanto en un Kindle como en smartphones y tablets a través de las aplicaciones oficiales para iOS o Android (y viceversa, claro), sino que también se sincronizarán las notas, los subrayados, los marcadores y, por supuesto, el punto en el que hayamos dejado la lectura en cada caso (a través de un sistema que Amazon bautizó en su día como Whispersync).

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
A través de la "nube" y las aplicaciones de Kindle, los libros comprados se pueden mantener en todo momento sincronizados con equipos como el iPad 2 (al centro) y el Samsung Galaxy S III (a la derecha)

Hay que tener en cuenta que cada libro sólo puede descargarse en seis dispositivos distintos. Cabe mencionar también la posibilidad de añadir archivos al dispositivo enviando un correo electrónico a una dirección que se genera de forma automática al registrar el equipo con nuestra cuenta de Amazon. También en este caso la sincronización se produce en pocos segundos una vez enviado el mensaje.

Las limitaciones del soporte

Ya comentábamos más arriba que Amazon renuncia a la habitual ranura para tarjetas microSD, conformándose con 2 GB de almacenamiento integrado que en realidad se quedan en 1,3 GB y que dan para guardar casi un millar y medio de libros electrónicos. Pero todos los e-readers tienen una serie de limitaciones comunes, y este Kindle no iba a ser menos. Empezando por las dificultades con los archivos PDF.

Quienes tengan experiencia intentando trabajar con este formato en un dispositivo de tinta electrónica ya estarán familiarizados con lo poco maleable que resulta, ya que no se puede cambiar siquiera el tamaño de la fuente. En muchos casos, por tanto, habrá que conformarse con ajustar el zoom y e ir desplazando el punto de vista por una misma página para que los textos sean legibles, un sistema bastante engorroso.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Por eso lo mejor es recurrir a algún software que convierta formatos como el PDF a otros que se llevan mucho mejor con este tipo de dispositivos. La peculiaridad del Kindle radica en que también habrá que recurrir a la misma solución con archivos en EPUB, el estándar habitual en otras tiendas de e-books y que sí resulta bastante dúctil en los e-readers de otros fabricantes.

Es la gran contrapartida de los Kindle: Amazon prefiere que el usuario pase por su tienda a que vuelque sin más la colección de títulos que ya posea en EPUB. Es en cualquier caso una molestia relativamente pequeña, pues basta con convertir los archivos a formato AZW (el que usan los libros de la tienda Kindle) o MOBI mediante programas gratuitos como Calibre. Es posible, eso sí, que algunos caracteres sean mal convertidos en el proceso, por desgracia.

Cabe recordar también que cualquier dispositivo de estas características tiene evidentes limitaciones para mostrar imágenes, ya sea aisladas o insertadas en un libro. En este último sentido hemos podido comprobar que en el catálogo de cómics de la tienda de Amazon abundan títulos no compatibles con este Kindle (pero sí con los tablets de la línea Kindle Fire) y que incluso entre los que sí son compatibles no se puede ajustar el zoom.

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Cabe hacer una última mención al navegador web, al que se accede desde el rótulo "Experimental" del menú de opciones. Tampoco es la tinta electrónica el mejor soporte para navegar por la red, pero puede ser un buen apaño para cierto tipo de contenidos basados sobre todo en texto en situaciones en las que no tengamos otro dispositivo más manejable a nuestro alcance.

Sin cargador

Amazon sí que suministra junto a su Kindle un accesorio para recargar su batería, pero no el clásico cargador de pared. Se trata de un sencillo cable de micro-USB a USB para realizar la recarga conectando el equipo al ordenador (cualquier cable de este tipo cumple la tarea perfectamente, por supuesto). Es una ausencia ya acostumbrada en los lectores de tinta electrónica, pero nunca está de más recordarlo.

Como es habitual en este tipo de dispositivos la autonomía del Kindle hace bastante improbable que la batería nos deje tirados en el peor momento. Amazon habla de un mes de duración en caso de que no usemos la conexión Wi-Fi, aunque sin precisar el número exacto de pases de página.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En nuestro caso, y manteniendo dicha conexión para sincronizar un par de libros ya comprados anteriormente con una cuenta de Amazon, comprar media docena más, configurar las redes sociales y tontear un poco con el navegador web, hemos tardado casi dos semanas en agotar la batería con un ritmo de lectura próximo a las 150 páginas diarias.

No por ser ya un tema muy manido deja también de ser importante, especialmente para quien esté dudando entre hacerse con un tablet o un e-reader: estos últimos tienen menos funciones, pero su autonomía es muy superior, hasta el punto de que no hay lugar a la comparación.

Cuestión de hábitos

Cada vez más acostumbrados a consumir contenidos de todo tipo en pantallas retroiluminadas y táctiles, es normal que haya usuarios que vean este Kindle como un equipo con pocas posibilidades. Pero es probable que quienes así piensan no practiquen el hábito de la lectura con mucha asiduidad o que, siendo lectores habituales, sigan optando por el papel impreso.

Es la historia de siempre desde que la tinta electrónica comenzó a asentarse de verdad en el mercado: no hay dispositivo electrónico que sirva mejor que un e-reader como soporte de lecturas de texto asiduas y prolongadas. Aunque los smarpthones y los tablets ahora cansan menos la vista por el aumento que se ha producido en su densidad de píxeles, siguen sin ser rivales objetivamente comparables para quien casi no deje pasar un día sin dar cuenta de al menos una novela corta.

Por supuesto el debate no se reduce sólo a esta cuestión, y también hay que tener en cuenta factores como la convergencia de varias funciones en un solo dispositivo. Pero si algo tienen claro los fabricantes de lectores de e-books es que, hoy por hoy, no les queda otra que cuidar mucho dos factores: precios asequibles para el dispositivo y una experiencia de compra de libros cuanto más sencilla mejor. Amazon es la firma que mejor ejemplifica esta estrategia.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pese a que en mercados como el español la compañía no recurra todavía a tácticas como el descuento extra a cambio de recibir publicidad en pantalla, los 80 euros que cuesta este Kindle lo alejan de esa idea que se tenía hasta hace poco del e-reader como un caprichito demasiado caro para lo que ofrecía. Sigue presentando aspectos mejorables como la incompatibilidad con el formato EPUB, pero su relación entre calidad de visionado, tienda de descargas y precio no la iguala ningún otro lector de e-books de precio similar.

Quienes echen de menos deslizar el dedo para pasar de página o pulsar directamente la portada de un libro para iniciar la descarga tienen la opción del Kindle Paperwhite, que además integra su propia fuente de luz para leer en ambientes penumbrosos y ofrece algo más de nitidez. Pero este modelo requiere desembolsar al menos 50 euros más. El presupuesto disponible, en definitiva, es una vez más determinante.

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