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Amazon dejará de canalizar sus ventas a Luxemburgo para evitar al fisco

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Las actividades de la firma en el gran ducado, utilizado por numerosas firmas en sus estrategias de ingeniería fiscal, están siendo investigadas en Europa

Amazon utiliza la extendida práctica de derivar sus ingresos nacionales -en la imagen, un centro de distribución estadounidense- a países de fiscalidad ventajosa para eludir impuestos. Foto: Amazon
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MAY 2015

Las finanzas de Amazon comenzarán a tener más sentido a partir del próximo informe trimestral de la compañía. También para los inspectores del fisco. El gigante de las ventas a través de Internet ha hecho público que abandonará la práctica de canalizar sus ventas a través de Luxemburgo como forma de evitar los impuestos en los países donde realiza sus ventas, algo que es habitual desde hace tiempo en la industria tecnológica.

Esta maniobra llega después de que la Comisión Europea haya comenzado a investigar a grandes firmas por sus prácticas de elusión fiscal, algunas de las cuales podrían ser ilegales. Más concretamente, la Comisión sospecha que los reducidos gravámenes ofrecidos a determinadas empresas por países como Luxemburgo, Irlanda y los Países Bajos podrían ser constitutivos de ayudas estatales ilícitas.

Amazon, de esta forma, ya está declarando de forma individualizada los ingresos procedentes por las ventas en España, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido. Esto no significa que las prácticas de ingeniería fiscal vayan a llegar a su fin, pero podría aumentar el número de impuestos que Amazon pagará en los países en los que opera.

Un truco tan antiguo como extendido

Hasta ahora, muchas de las grandes firmas tecnológicas tenían filiales en países con fiscalidades especialmente ventajosas sin otro propósito que canalizar artificialmente a las mismas el grueso de sus ventas, evitando así el pago de impuestos de forma local.

Un ejemplo simplificado de esta estrategia sería el de una saneada multinacional que genera 100 millones de euros por sus ventas en España. Dado el coste asumido de sus productos y servicios cabría esperar un amplio beneficio, pero la filial española tarifica sus ventas a la irlandesa, que a su vez se los cobra a la española por 100 millones de euros.

De esta forma, la filial española incurre en pérdidas inducidas mientras que la irlandesa genera jugosos beneficios que son gravados de forma mucho más ventajosa que en España. Técnicamente esta práctica no es ilegal, pero la Comisión Europea sospecha que los acuerdos fiscales ofrecidos por países como Irlanda y Luxemburgo sí podrían serlo.

Amazon, Microsoft y Apple -pero también compañías de acerbo europeo como Fiat- son algunas de las empresas que podrían verse afectadas por las pesquisas de la Comisión. El caso de Apple se presupone potencialmente doloso para la firma de la manzana, puesto que la Comisión Europea podría forzarla a pagar a Irlanda los impuestos que tendría que haber tributado durante los últimos 10 años si se resuelve que sus acuerdos fiscales no se ajustaban a la legalidad.

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