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OpiniónModo dual

El arte del amago

 
7
DIC 2010

No es para nada algo nuevo, pero por primera vez -que servidor sepa, claro- alguien publica un dato orientativo sobre la habitual práctica de pedir una portabilidad con el objetivo implícito de que nuestra operadora nos haga una contraoferta. Lo cuenta la propia Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones en su blog: el 40% de este tipo de peticiones son en realidad amagos. La clásica estrategia de la falsa retirada.

Según la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, el 40% de las peticiones de portabilidad son en realidad amagos

En Cinco Días, para completar la información, cruzan dicho porcentaje con la media mensual de peticiones de portabilidad para deducir que, hoy por hoy, se producen unos 267.000 amagos al mes sólo en España. Un buen número, y con el que al parecer se persigue mucho más conseguir un smartphone a la última que una reducción de tarifas (aunque si uno se lo curra, y esto que no salga de aquí, puede matar ambos pájaros de un tiro).

Precisamente a un conocido mío le acaban de ofrecer un Nokia C7 para evitar su marcha de una operadora a otra. Sólo que en este caso el afectado no estaba realizando ningún amago: se quería cambiar, y punto pelota. Sus motivos tendría. Lo mismo con una contraoferta más jugosa (véase un iPhone 4 sin necesidad de pagar un pastizal al mes por consumo de voz y datos, puestos a soñar), se lo hubiese pensado. O lo mismo no.

El caso es que, a no ser que uno sea de tarjeta de prepago y gaste menos que Iker Morán en gomina, la contraoferta siempre llega. En unos casos nos pueden ofrecer algo realmente interesante; en otros, como cuando uno se pasa a la competencia porque está hasta el gorro de su actual operadora, podemos aprovechar la llamada del comercial para despedirnos amablemente tras años de mercadear con nuestros datos de contacto y prestarnos un servicio de atención al cliente de los que uno no le recomendaría ni a su peor enemigo. Por decencia.

Algunos dirán que, teniendo en cuenta el extenso historial de las operadoras en materia de errores de tarificación, abusos con la letra pequeña o subidas de tarifas simultáneas, este tipo de amagos son una buena forma de vengarse. Aunque luego uno sepa que, cuando una empresa recurre a este tipo de estrategias, es porque le compensa, económicamente hablando.

Si cae la breva de que las portabilidades se hagan en un solo día, ¿qué pasará entonces con los amagos?

Pero independientemente de esto, cabe preguntarse si los amagos tienen o no sus días contados debido a uno de los puntos de la nueva normativa que tiene que comenzar a aplicarse como muy tarde desde mayo de 2011: que el proceso de portabilidad se complete en un solo día. Si cae la breva, ¿qué pasará entonces con las contraofertas de las operadoras?

Puede que esta limitación temporal impida el regateo, o que simplemente obligue a hacerlo a mayor velocidad. Porque una cosa es el "plazo mayorista" para que las operadoras -digamos- se pongan de acuerdo entre sí con la portabilidad, y otra el tiempo real que pasa entre que el usuario solicita el traspaso de una a otra y éste se realiza de forma efectiva.

Y para muestra un botón: en España, el plazo mayorista tiene un tope de cinco días laborales; el mismo conocido que citábamos al principio, pidió su portabilidad hace nueve días (siete de ellos laborables) y aún está esperando. En términos generales, las dos semanitas de espera no nos las quita nadie, aunque posiblemente haya excepciones.

Personalmente, dudo mucho que las operadoras vayan a renunciar a sus contraofertas, por muchas dificultades que teóricamente puedan venir con la nueva normativa. Al fin y al cabo, siempre han sabido arreglárselas para pasársela por el forro a coveniencia, y más cuando lo que está en juego es el reparto de las líneas.

La columna de opinión "Modo dual" se publica sin periodicidad fija.

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