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¿Podemos almacenar ya todas nuestras fotos en la red?

 
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DIC 2009

Los fotógrafos se enfrentan a diario con el problema de almacenar sus fotos. Llenar cajas y cajas de discos DVD o ir apilando sobre la mesa discos duros puede que en poco tiempo sea algo del pasado. Cada vez parece más cercano el día en que la red se convierta en el lugar donde almacenemos todas nuestras imágenes.

Hace poco Google anunciaba que bajaba de forma significativa los precios de su espacio de almacenamiento para las cuentas de correo de Gmail y de los álbumes web de Picasa: 20 GB por 5 dólares anuales, 80 GB por 20 dólares y 200 GB por 50 dólares. Y para quienes necesiten mucho más, existen incluso opciones como la de contratar por 256 dólares 1 TB de capacidad.

La noticia tiene su interés para los que cada día tenemos que mantener en un lugar seguro y a mano nuestras colecciones de imágenes. Veamos las principales ventajas e inconvenientes de almacenar nuestras fotos en la red o en un dispositivo físico.

Precio
Por lo general, sigue siendo más barato recurrir a un dispositivo físico de almacenamiento. Pero también debemos pensar en el consumo energético y en el coste -en tiempo de trabajo- que supone tener nuestros discos a punto. Realizar copias de seguridad periódicamente de nuestras fotos puede requerir muchas horas, y siempre hay la posibilidad de que existan fallos. Usando un espacio de almacenamiento virtual zanjamos este problema.

Por otra parte, es posible usar servicios como Flickr, que por menos de 20 euros al año ofrece almacenamiento ilimitado de fotos, al menos siempre que éstas sean archivos JPEG y tengan cada uno un peso máximo de 20 MB. Con lo que cuesta hoy un disco duro externo de los más económicos podemos renovar nuestra cuenta profesional en Flickr durante tres años.

Hemos probado el disco duro virtual IDrive y nos ha sorprendido la facilidad con la que podemos gestionar nuestros datos. Con el software de escritorio que se suministra, este servicio funciona exactamente igual que un disco duro físico. Además, se integra plenamente con el disco duro de nuestro ordenador.

Otras opciones son Elephant Drive y NomaDesk, dos servicios de disco duro virtual que por menos de 50 euros anuales proporcionan almacenamiento ilimitado de cualquier tipo de datos. Permiten gestionar la información con programas de escritorio, disponibles para Windows y Mac, que nos permiten acceder a los datos como si de un disco duro físico se tratase.

IDrive ofrece lo mismo, pero el espacio está limitado a 150 GB. En los tres casos es posible realizar una prueba de los servicios antes de contratarlos.

Evidentemente, si usamos un espacio de almacenamiento en Internet necesitamos de una conexión a la red de calidad, sobre todo en lo que respecta a la velocidad a la hora de subir datos. Hay que tener en cuenta eso antes de realizar un presupuesto.

Seguridad
En un principio, almacenar fotos en la red es mucho más seguro que hacerlo en un dispositivo de almacenamiento propio. Por lo general, existen varias copias de nuestros datos en distintos servidores de la empresa cuyo servicio contratemos.

Un disco físico puede ser víctima de varios accidentes, desde que sufra daños hasta que un virus borre las fotos. Sin embargo, poner nuestras preciadas imágenes en manos de terceros también tiene sus riesgos.

Cada vez parece más cercano el día en que la red sea el lugar donde almacenemos todas nuestras imágenes

La empresa propietaria del espacio virtual podría eliminar -aunque es extraño que eso suceda- nuestras fotos por un error técnico. Algo más factible es que un buen día el servicio desaparezca definitivamente. Hace poco observábamos cómo Yahoo! cerraba definitivamente su espacio Geocities. Las páginas alojadas ahí que no fueron migradas a otro sitio por sus creadores dejaron de existir.

Hay que tener mucho cuidado con esto. Conviene apostar por servicios consolidados a la hora de decantarnos por uno u otro. Por alguna razón, muchos servicios de almacenamiento en la red han fracasado, pues hace falta una fuerte infraestructura tecnológica que no está al alcance de cualquiera.

Por otra parte, es importante saber si, en el caso de que interrumpamos el pago de las cuotas, nuestra información seguirá almacenada o se procederá a su borrado. Si apostamos por el almacenamiento en la red, conviene leer la letra pequeña del contrato que firmemos.

En Flickr, por ejemplo, si no pagamos la suscripción anual de una cuenta "pro" sólo podremos acceder a 200 de nuestras imágenes con una resolución limitada a 1024 x 768 píxeles como máximo. El resto de fotos seguirán inaccesibles hasta que no paguemos nuevamente.

Compatibilidad de archivos
En un disco duro podemos almacenar -evidentemente- cualquier tipo de archivo, pero no todos los servicios de almacenamiento fotográfico en la red ofrecen esta posibilidad. Si, por ejemplo, queremos almacenar nuestros archivos RAW o TIFF en Internet, tendremos que optar por un disco duro virtual que admita cualquier tipo de datos. Servicios fotográficos especializados como Flickr o Picasa no permiten almacenar nuestros "negativos digitales" en esos formatos.

Los discos duros virtuales también tienen la ventaja, frente a los espacios de almacenamiento fotográfico, de que podemos almacenar en ellos también clips de vídeo. Muy interesante, y es que cada vez son más los fotógrafos que trabajan con esa clase de material, sobre todo con la irrupción de la grabación de vídeo en las réflex.

Privacidad
Un ordenador o un disco duro puede ser objeto de robo, y en este supuesto cualquiera podría acceder a nuestros datos. No sucede así con los espacios de almacenamiento en la red, aunque hay que ver con lupa las cláusulas sobre privacidad. Los servicios de almacenamiento virtual permiten incluso cifrar automáticamente los archivos.

Por su parte, los espacios de almacenamiento de fotos, como Flickr o Picasa, a pesar de funcionar como redes sociales permiten que ciertas fotos sean sólo accesibles por nosotros. En cualquier caso, si nos decantamos por subir nuestras fotos a Internet, conviene extremar las precauciones en materia de seguridad.

Acceso
Si usamos un disco duro físico para guardar nuestras imágenes, sólo podemos acceder a nuestra fototeca llevándolo con nosotros. Al almacenarlas en la red, nos será posible acceder a ellas desde cualquier sitio siempre que tengamos conexión a Internet. Incluso podremos usar para ello un dispositivo móvil como un iPhone.
Un poco de cada
Ambas opciones tienen tantas ventajas e inconvenientes que lo mejor parece ser usar una estrategia mixta para almacenar nuestras fotos.

Por ejemplo, cabría almacenar nuestros archivos RAW o TIFF en un disco físico, pero estaría bien guardar todas las fotos que demos por buenas en JPEG en un espacio de almacenamiento como Picasa o Flickr. Ambos servicios disponen de clientes de escritorio que nos permiten realizar esto con gran sencillez. También es posible enviarlas a esas redes sociales mediante el uso de complementos desde Photoshop Lightroom y otros catalogadores de imágenes.

Otra posibilidad es usar un disco duro virtual para hacer copias de respaldo, incluso automáticas, de la información de nuestros discos duros físicos. De esa forma, logramos reforzar la seguridad y además podremos acceder a nuestras fotos desde cualquier lugar en el que contemos con conexión a Internet, incluso usando un móvil.

Apple ofrece desde hace poco una versión de su Mac Mini que funciona como servidor doméstico de copias de seguridad. Para ello, lleva instalado Snow Leopard Server. Puede ser el candidato perfecto para almacenar nuestras fotos físicamente y en la red.

En cualquier caso, a medio plazo lo más probable es que veamos cómo los precios del almacenamiento físico y en la red bajan drásticamente. También seguramente comencemos a asistir al fenómeno de que muchas cámaras suban las fotos a la red.

Algo que ya hacen teléfonos como el iPhone o los terminales Android, pero también cámaras como la pionera Sony Cyber-shot DSC-G3 o cualquiera que sea compatible con las tarjetas Eye-Fi, que permiten enviar las imágenes a múltiples servicios en Internet mediante una conexión inalámbrica.

Quizás ha llegado ya el momento de ir planificando cuál será nuestra estrategia para disponer de un espacio de calidad en Internet.

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