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Con texto fotográfico

"Son cada vez más hedonistas y narcisistas" Alessandro Gandolfi

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Foto: Alessandro Gandolfi
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OCT 2015
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Lujo y derroche definen la actitud de la nueva clase alta china, un grupo social cada vez más pujante que atrajo la mirada de Alessandro Gandolfi. Copropietario de la agencia Parallelozero, el fotógrafo italiano dedicó dos semanas a documentar este hedonismo grandilocuente desde varias perspectivas, incluida la intimidad del hogar. Un proyecto que está ampliando con lugares y colectivos tan poco sospechosos de formar parte de esta élite como los inmigrantes sirios en Estambul.

Alessandro Gandolfi

Mi trabajo está normalmente asociado a la actualidad, pero procuro hacer reportajes con un recorrido un poco más amplio que la típica noticia de última hora. En la primavera de 2014 viajé un par de semanas a China. Tenía en mente hablar de un mundo sobre el que se ha hablado y fotografiado muy poco, que no es otro que el de los chinos ricos.

Esta clase social está aumentando mucho. Haciendo una estadística rápida, aunque el porcentaje de chinos con más de un millón de euros sea bajo, al multiplicarlo por más de mil millones de habitantes el número total es muy grande.

Yo no disponía de cuatro o cinco meses para hacer este trabajo, así que decidí concentrarme en Shanghái, que es la puerta de acceso para los extranjeros a este mundo misterioso que es China. Durante esas dos semanas entré un poco en la vida de algunas personas ricas que conocí. Fui con algunos contactos, y una vez allí conseguí alguno más.

Es una cultura muy diferente, pero esta clase social medio-alta que está creciendo en estos momentos en China está cambiando su actitud respecto al dinero, la vestimenta, el lujo, la educación y las maneras de aparentar. Cada vez es más hedonista y narcisista; los ricos prestan más atención a las apariencias externas que hace 30 años. Existen incluso profesionales que enseñan a los ricos cómo gastar su dinero. Una especie de personal shopper como en Europa, pero con un objetivo mucho más alto.

Más que el lujo yo quería fotografiar una clase social. Pero, claro, en quince días no puedes elaborar un estudio sociológico con significación estadística. Al final captas pequeños flashes, imágenes de personajes que pertenecen a este mundo en el que me sumergí completamente. Como fotoperiodista quería contar la historia de estas personas en un plazo algo amplio. Otra cosa es que pretenda llevar a cabo un reportaje a largo plazo, que en cierta manera estoy haciendo al fotografiar a ricos en contextos poco habituales y en diferentes situaciones y lugares.

"En los reportajes de los mejores fotoperiodistas las imágenes más poderosas son en general las que tienen un alto grado de intimidad"

Para que me permitiesen fotografiarles me ayudé mucho de su narcisismo y hedonismo, de la idea de mostrarse elegantes y enseñar su riqueza, que ahora ya no está tan mal vista en China como lo estaba bajo el comunismo de los 80 y 90. Así que algunas de estas personas que conocí accedieron a contarme su historia y se dejaron fotografiar.

Uno de ellos es Steven Zhu, que aparece a la derecha en esta foto. Es un emprendedor bastante rico que tiene un negocio de producción de etiquetas de ropa. Trabaja para Prada, Dolce&Gabbana, Armani… En definitiva, se ha hecho millonario trabajando para las mejores marcas europeas. A través de una amiga fui a verle a su trabajo, pero era un contexto menos interesante del que podría ser el familiar, así que le propuse retratarle en casa.

Le fotografié en ese ambiente casero mientras leía el periódico, etcétera. En un momento dado me presentó a su mujer y su hijo, a los que les hice algún retrato posando. Pero después reparé en algo que no me había fijado antes: el Audi Cabriolet de juguete. Era el enésimo símbolo de la ostentación. Muchos niños tienen cochecitos a pedal, pero la diferencia es que este era teledirigido: el chaval está quieto y es la madre la que dirige el coche. Les propuse que metieran al niño, a ver si se divertía. Así de sencillo es como hice esta imagen, que en cualquier caso es una de las más importantes de este reportaje.

El lujo lo muestran de muchas maneras: con el coche que conducen, los restaurantes que frecuentan, la vestimenta que llevan y también la forma en que amueblan y decoran la casa. Así que cuando hago un reportaje así ya tengo en mente que es importante entrar en la intimidad de los personajes. Digamos que cuanto más profundizas y más confianza ganas con ellos, mejores serán las fotos.

Fotografiar un coche cualquiera, vale, pero fotografiar una persona rica dentro de su coche no es tan sencillo. Tienes que conseguir entrar ahí. Esas imágenes más difíciles de obtener son las más sustanciosas.

Esta tiene fuerza por la confianza que me gané de los personajes para poderles fotografiar en su casa, donde se les puede entender mejor. Muestra la riqueza de una forma más íntima de lo que la mostraría si me los hubiese encontrado por casualidad jugando en un parque. En los reportajes de los mejores fotoperiodistas las imágenes más poderosas son en general las que tienen un alto grado de intimidad, difícil de alcanzar en poco tiempo. Suelen ser más espontáneas, más calurosas y bellas.

Este reportaje se está haciendo progresivamente más amplio porque tengo fotografías en ambientes de riqueza poco imaginables, como en algunos países de África o en Cuba, donde he fotografiado la clase social medio-alta. También en Grecia durante la crisis y ahora en Estambul, donde hay sirios muy ricos, gente que abrió negocios y que ahora pertenece a la alta burguesía pese a tener una situación política complicada.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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