• "En fotografía no deberíamos tener miedo a usar la palabra"
  • "No me interesa el periodismo objetivo a secas"
Entrevista
ALEIX PLADEMUNT, FOTóGRAFO

"No todo se reduce a pulsar el botón de la cámara"

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Foto: Aleix Plademunt
9
SEP 2015

Con los pies en el suelo pero con la mirada puesta en la infinidad del universo, Aleix Plademunt es un fotógrafo de proyectos personales. A corta distancia, uno aprecia su fascinación por explorar mediante la imagen todo aquello que nos rodea, desde la galaxia de Andrómeda hasta el núcleo de una célula, pasando por un avión atrapado en una tormenta de nieve. Incansablemente inquieto y exageradamente curioso, sus proyectos -de impecable factura- atesoran múltiples capas e infinitas lecturas. Hemos hablado con este fotógrafo nacido en Girona hace 35 años sobre lugares, espacios y distancias, y de lo abstracto que resulta representar estos conceptos.

Tu proyecto más reciente, “Almost There”, se origina a partir de una postal escrita hace más de cien años.

Más que originarse, yo diría que se ordena. Estaba trabajando en las primeras fotos para el libro “Almost There” cuando me encontré con esta vieja postal escrita hace más de un siglo por un hombre llamado John en la que le comunicaba a la señorita Essie Turner que se dirigía hacia el sur.

Me interesó mucho la idea de que era una postal perdida que no había llegado a su destino. Tenía un punto de frustración que compartía con las primeras fotos que había hecho para mi proyecto. La carta hablaba de fracaso y frustración, de la imposibilidad de hacer algo, y cuando la vi me di cuenta de que ordenaba todo lo que yo estaba haciendo. Era como una imagen que resumía el resto de fotografías, y es la primera que aparece en el libro.

aleix plademunt
Foto: Antonio Xoubanova

¿Y de qué trata “Almost There”?

Del enfrentamiento de cosas opuestas. Esta postal, escrita en 1909 en Michigan, la junté con una imagen de un pedazo de meteorito que cayó en El Garraf, en Barcelona, el mismo año. La idea es hablar de lo que está cerca y lejos, de aquello que encontramos y perdemos. La siguiente imagen que aparece en el libro es la de un avión atrapado en una tormenta de nieve.

Es un proyecto que habla de lugares y espacios, de distancias y viajes, y de la experiencia de ir de un sitio a otro. ¿Es más importante el viaje que el destino?

Hay muchos lugares distintos y el proyecto puede hablar del viaje, pero he insistido mucho en el concepto de la distancia, de cómo está todo situado y de la frustración que supone no poder medir exactamente las cosas. Nada es de una única manera; las cosas son mucho más abstractas. La última foto del libro, por ejemplo, es un paisaje en blanco y negro, y el libro precisamente habla de todo lo opuesto a esto. No todo es blanco y negro en el horizonte: hay muchos matices de grises.

¿Y cómo se habla de algo tan abstracto? Pues con una idea tan abstracta como la de intentar medir las cosas mediante la distancia, ya sea física o emocional. Mi intención era encontrar la distancia que une dos puntos teniendo en cuenta la posición en la que me encuentro yo respecto a esos puntos. Algo que se encuentra con algo perdido, algo pequeño y algo grande. Al final utilicé la distancia física, emocional, fotográfica y temporal para medir las cosas.

Foto: Aleix Plademunt

Una extracción de mi sangre podría representar lo más cercano a mí. Me muestra los núcleos de mis células y a la vez hace darme cuenta de que las limitaciones técnicas me impiden ir más allá. Tecnológicamente, al punto negro que vemos en el centro de una célula no puedo darle la misma textura que sí he podido darle a la foto de un meteorito. Y si pudiera eliminar esta limitación, entonces me toparía con otra que podría ser, por ejemplo, la imposibilidad de fotografiar los átomos, las moléculas o los quarks. Siempre hay un umbral que no podemos cruzar.

"Cuando llego al final de un libro no quiero tener la sensación de que lo he terminado. Al contrario"

Cuando fotografío la sangre, eso me sugiere fotografiar después algo muy lejano: el universo. Invierto la imagen y me doy cuenta de la relación que hay en algo tan cercano y algo tan lejano. La textura, unos puntos negros en un fondo blanco. Hay una gran distancia entre las células y el universo, pero existe también algo que los une, algo cercano: la propia textura.

La Canis Majoris es la estrella más grande conocida y es miles de veces más grande que el Sol. Me alucina la idea de que algo tan grande pueda aparecer como algo tan pequeño en una fotografía. Todo depende de cómo se miren las cosas.

Foto: Aleix Plademunt

Está claro que los libros, como “Almost There”, son una herramienta fantástica para dar a conocer el lenguaje de la fotografía.

Sin duda. El gesto de abrir un libro y pasar las páginas… eso es lenguaje. En “Almost There” te encuentras con una foto hecha en Canadá y en la siguiente página con una imagen de los Pirineos catalanes. Es el enfrentamiento de lo opuesto del que hablábamos antes. Una foto muy blanca con una muy negra. Júpiter al lado de células.

"Hay muchas ocasiones en las que encuadro pero no hago la foto. Que no la haya hecho no quiere decir que no exista"

Si sigues leyendo, más adelante te encuentras con fotos que están relacionadas con las primeras páginas y se vuelve a incidir en el tema de la distancia y la frustración que genera.

Cuando fotografié la galaxia de Andrómeda, en realidad estaba fotografiando algo que existió hace 2,5 millones de años. Entonces pensé en lo que vería alguien que estuviera a 2,5 millones de años luz de la Tierra e hiciera una foto en ese mismo momento. Vería a un hombre de las cavernas. Cuando fotografié restos humanos sentí que tenía que ir al lugar en el que habían sido encontrados y fotografiar también esas ubicaciones.

Entonces, cuando fotografiaste la galaxia de Andrómeda, en realidad estabas fotografiando el pasado.

Exacto.

¿Cómo es el viaje de crear un libro como “Almost There”?

El modo de trabajar en un libro como este no consiste en levantarse un día por la mañana, tener una buena idea y salir a hacer un montón de fotos de muchas cosas. Me ha llevado cuatro años realizar este proyecto. Sin prisas. Hago fotos, me encuentro con la postal que me sugiere la idea de distancia, ordeno mis ideas, fotografío algo muy cercano como la sangre y luego siento que quiero fotografiar el espacio.

A medida que voy trabajando me voy planteando cosas, y de repente me encuentro en el museo de arqueología investigando y haciendo fotos de cráneos. Entonces veo fotos de lugares en los que se han realizado excavaciones y quiero ir a esos sitios.

Almost There

"El modo de trabajar en un libro como este no consiste en levantarse un día por la mañana, tener una buena idea y salir a hacer un montón de fotos de muchas cosas. Me ha llevado cuatro años realizar este proyecto (...) Me encuentro con la postal que me sugiere la idea de distancia, ordeno mis ideas, fotografío algo muy cercano como la sangre y luego siento que quiero fotografiar el espacio"

Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt

Es un proceso de escuchar y ver las imágenes y que estas te sugieran nuevas fotos. Es algo mucho más orgánico en este sentido. No consiste en tener grandes ideas ni grandes iluminaciones. Consiste en pensar en ello, darle vueltas al asunto y mirar y entender las fotos. Hasta el último momento salen fotos nuevas.

Hay una foto en concreto en el libro de unos árboles. Como imagen en sí no es muy llamativa, pero tiene una exposición de 8 minutos y 20 segundos exactamente. ¿Por qué? Pues porque un fotón de luz que se genera en el núcleo del Sol tarda millones de años en llegar a la corteza [del árbol], pero viaja de la superficie del Sol a la superficie de la Tierra en 8 minutos y 20 segundos. En este caso, el tiempo de exposición fue una manera de registrar una distancia.

Siendo la distancia algo tan abstracto como dices, tú has conseguido representarla de muchas maneras.

Esa era la idea. Al final hay imágenes muy distintas entre ellas: paisajes, bodegones, algún retrato, fotografías del espacio, sangre… Son registros fotográficos muy distintos entre ellos pero con la intención de que combinen y generen una atmósfera.

Cuando empiezas a leer el libro, el título no aparece por ninguna parte. Te enfrentas a una serie de imágenes y debes intentar entenderlas. Yo quiero que el lector cree su propia idea del libro, con algunas herramientas e ideas que yo le habré dado.

No es fácil que tu mensaje le llegue intacto al lector.

No. No hay manera de saber que la foto de los árboles tiene una exposición de 8 minutos y 20 segundos. Pero en la última página, cuando por fin el lector ve el título de la obra, también se encuentra con una carta con explicaciones sobre las intenciones del libro, siendo una de ellas las múltiples lecturas que puede generar. El lector que lo mira y se detiene a leer toda la información puede disfrutar entonces de una segunda lectura totalmente distinta y condicionada por lo que ahora sabe.

Foto: Aleix Plademunt

El lenguaje de la fotografía require atención y dedicación. En ocasiones, sin esas pequeñas descripciones o ayudas nos perdemos parte del mensaje.

En el cine nos encontramos con películas fáciles y comerciales en las que puedes prever todo lo que va a pasar. Pero también hay ocasiones en las que sales de una sala de cine y no has entendido nada. Son películas que quieres volver a ver porque te han removido algo. En fotografía pasa exactamente lo mismo. Y en la literatura, en la música. Hay muchos niveles. “Almost There” tiene muchas capas, y cada lector llegará hasta donde quiera.

"Hoy en día se trabaja muchísimo con la imagen, pero puede llegar a perderse la experiencia de hacer las cosas"

Recientemente en una feria de libros se me acercó una chica para que le firmara una copia de “Almost There”. Cuando le pregunté si le había gustado el libro y qué había entendido de él, me contestó que le había encantado pero que no quería entender nada, que simplemente disfrutaba viendo las fotos.

Algunos quieren disfrutar del nivel de la belleza y otros quieren visitar otros niveles. Lo importante es que el libro sea infinito, que siempre pueda sugerirte algo nuevo. Esos son los libros que a mí me gustan, los que puedo mirar una y otra vez. Cuando llego al final de un libro no quiero tener la sensación de que lo he terminado. Al contrario.

Las personas vamos cambiando con el tiempo, así que lo que un libro pueda sugerirnos también dependerá del momento en que viajemos por sus páginas. La edad, la situación emocional, el bagaje cultural…

Claro. Incluso la manera que tengo de explicar el proyecto ahora es distinta de cuando lo terminé. Básicamente por el hecho de que el material con el que trabajo son pensamientos e inquietudes mías que siguen en mi cabeza aunque el proyecto esté terminado. En ocasiones he hecho fotos pensando que deberían estar en el libro, y como no puedo incluirlas allí, las he utilizado en exposiciones posteriores.

Dubailand (2008)
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt

Entonces es uno de esos proyectos que probablemente nunca quede cerrado del todo.

El libro está terminado y cerrado. El proyecto, no. Ahora mismo, de camino a casa, podría hacer una foto pensando en este proyecto que quizás luego subiría a la web o usaría en una exposición.

Volvemos al tema de las distancias. Existe una distancia física que te impide incluir más fotos en el libro pero no hay una distancia emocional que evite que sigas trabajando en él.

Exacto.

¿Deja de existir una fotografía que no tenga quien la contemple?

Por encima de todo la fotografía es la experiencia de hacerla. Yo trabajo con una cámara de placas, grande y pesada. Hay muchas ocasiones en las que encuadro pero no hago la foto. Que no la haya hecho no quiere decir que no exista. Sí ha existido. No físicamente, pero sí como experiencia. En cierto modo existe un registro de aquella fotografía. No podemos hablar de una imagen que ha quedado en mi retina o en mi mente, pero yo lo asocio a toda la experiencia de ir a un sitio a hacer una foto que antes he pensado.

Esta mañana estaba viendo varios documentales sobre las minas de coltán en el Congo para mi próximo proyecto, y todos estos momentos de trabajo ya son para mí fotografía. No todo se reduce a pulsar el botón de la cámara. La fotografía es todo el proceso creativo. Si finalmente viajo al Congo y hago cien fotos, por ejemplo, no solo existirán esas: existirán muchas más.

Dubailand (2008)
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt

Entonces esas cien fotos ya existen. Están en tu cabeza y solo tienes que encuadrar con la cámara y pulsar el botón dentro de unos meses.

Sí. Entonces las conviertes en algo material. Aunque la fotografía tiene mucho de inmaterial. A eso se refiere Joan Fontcuberta cuando habla de posfotografía, donde se pierde el contacto real con la gente. Hoy en día el contacto lo tenemos con una pantalla, con ceros y unos, con información digital que puede ser emocional pero que no deja de ser algo digital.

Los teléfonos móviles y las redes sociales nos han inundado de imágenes en los últimos años. ¿Hará esto que las personas comprendan mejor el lenguaje de la fotografía o creará aún más confusión?

Hoy en día se trabaja muchísimo con la imagen. Incluso aunque no hagamos fotos y solo estemos sentados delante del ordenador, trabajamos con imágenes. Lo que sí puede llegar a perderse es la experiencia de hacer las cosas.

"Quizás sea mucho de la vieja escuela, pero para mí esto es la fotografía: el contacto con la gente, las cosas, los lugares"

Yo hice una foto de la galaxia de Andrómeda cuando podía haber ido, por ejemplo, al banco de imágenes de la NASA y conseguir una imagen más interesante. Pero no solo me interesaba la imagen: quería vivir la experiencia de hacerla. Quería saber cómo era un observatorio, quería vivir esas seis horas necesarias para hacer la foto de buena mañana. Y cuando hago estas cosas me vienen a la cabeza nuevas ideas y tengo experiencias que me aportan nuevos significados y me hacen crecer como persona.

Todas estas experiencias y procesos se sienten y se perciben en un libro como “Almost There”.

Quizás sea mucho de la vieja escuela, pero para mí esto es la fotografía: el contacto con la gente, las cosas, los lugares.

Te gusta explorar lugares y espacios libres de seres humanos, aunque de un modo u otro están presentes en ellos. ¿Para cuándo un proyecto centrado en la exploración del ser humano?

Eso es algo que está pendiente. Sería un reto muy grande fotográficamente.

"Espectadores" (2006)
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt

¿Y la razón por la que te has centrado en lugares y espacios hasta ahora?

Quizás porque mi relación con las piedras y los lugares es más fácil que con las personas, fotográficamente hablando. Pero si tuviera que hablar de mi trabajo, describirlo, diría que habla de la gente, aunque sea indirectamente. Habla de las cosas que hacen las personas, del uso que le dan a los objetos, del rastro que dejan.

“Almost There” también habla sobre las personas, aunque en esta ocasión habla más de mí, de cómo me ubico en el proyecto y cómo me mido en relación a los lugares.

Con tu forma de trabajar, lo de ser objetivo queda descartado del todo.

No creo en la objetividad. La fotografía cambia igual que cambia una persona, el modo en el que vemos e interpretamos las cosas, las lecturas que hacemos de todo lo que nos rodea. Yo no soy la persona que era hace diez años. Pienso y veo las cosas de distinta manera. Todo evoluciona. Y con los proyectos pasa lo mismo.

"En mis trabajos me gusta obviar las respuestas y generar preguntas, ya que son estas las que me hacen pensar"

A mí me gusta hacer miradas verticales y ver todos los meandros que van generando los trabajos y cómo vamos de un lugar a otro. Son puntos separados pero unidos a la vez. Un proyecto desencadena otro. En mis trabajos me gusta obviar las respuestas y generar preguntas, ya que son estas las que me hacen pensar.

¿Durante tu carrera has cambiado y con ello ha cambiado tu fotografía o ha sido esta la que te ha cambiado a ti y tu visión del mundo?

Es lo mismo. La fotografía y yo somos lo mismo, recorremos el mismo camino. Las inquietudes que tengo son las que me mueven y hacen que vaya a sitios a hacer fotos. Tanto la fotografía como las personas, todo cambia.

Hace 16 años que soy vegetariano y fue una decisión que tomé durante la adolescencia, cuando quería cambiarlo todo y creía en unos ideales en los que ahora ya no creo. Con el tiempo te das cuenta de que es imposible ser consecuente con todo, y ahora ya no quiero cambiar nada, aunque sigo sin comer carne. Pero es un planteamiento diferente.

"Espacios comunes" (2005). | Foto: Aleix Plademunt

Aunque no quieras cambiar nada, indirectamente sí lo haces. Alguien verá tu libro, se sentirá inspirado y creará algo nuevo a raíz de esa experiencia que habrá tenido.

Si eso pasa, me parece algo muy bonito. Si con mi libro alguien se emociona o se plantea cosas que hasta entonces no se había planteado, eso es estupendo. Pero cuando trabajas en un proyecto así no piensas en estas cosas. Sería una responsabilidad demasiado grande.

¿Qué tiene que pasar para que una buena exposición de fotos tenga tantos me gusta como una foto de un plato de comida en Instagram?

No lo sé. No tengo cuenta en Instagram, así que desconozco si el fenómeno es muy exponencial. Pero imagino que tiene que ver con la sensibilidad. Si lo comparamos con la comida, por ejemplo, tenemos miles de opciones. Podemos ir a un local de comida rápida o a un restaurante excelente. ¿Por qué escogemos un lugar u otro? Hay muchos factores: económicos, de tiempo, culturales, el valor que le damos a las cosas.

"En las escuelas no nos han enseñado a valorar la cultura y el arte, que en realidad es lo que nos diferencia de los animales"

Ir a ver una exposición, por ejemplo, puede ser toda una experiencia. Las experiencias más bonitas que yo he tenido han sido en salas de museos. Pero son cosas que llevan tiempo, no es algo que puedas vivir y experimentar en cinco minutos. Y no todo el mundo está dispuesto a invertir tiempo en cosas así. No sé cuáles son las imágenes más populares en Instagram, pero imagino que son fotos muy directas.

En las escuelas no nos han enseñado a valorar la cultura y el arte, que en realidad es lo que nos diferencia de los animales. Comer, comemos todos, pero escoger qué comemos es algo que los animales no hacen. Un animal no diferencia entre un conejo o una liebre cuando tiene hambre: se come al que corre menos. Pero nosotros tenemos la capacidad y la sensibilidad de cocinar de distintos modos el conejo para que sepa mejor, aunque sea algo que nos lleve más tiempo.

Los animales no pintaban las paredes de las cuevas hace miles de años, pero los humanos sí. ¿Por qué lo hacían? No lo sé. Quizás el impulso de dejar constancia de algo.

Quizás el simple deseo de crear algo, de transmitir y contar una historia.

Sí. Y también de cuestionarse las cosas.

"Espacios comunes" (2005). | Foto: Aleix Plademunt

Además de tus proyectos personales también has participado en trabajos colectivos. ¿Cuáles son las diferencias creativas entre trabajar solo y compartir tareas?

El proceso creativo es distinto, aunque igualmente enriquecedor. A mí me gusta mucho trabajar con gente con quien tengo afinidad. Es un intercambio de ideas, es compartir conocimiento. He colaborado con escritores, cineastas, otros fotógrafos y músicos. Me gusta que la gente me aporte cosas. Tengo mis inquietudes, pero también me gusta aprender de otros.

"Enseñar fotografía solo desde la fotografía es una limitación. Las disciplinas en España son muy herméticas y no se mezclan entre ellas"

Hay algo muy local, muy de este país, que es que las disciplinas son muy herméticas y no se mezclan entre ellas. La gente del teatro hace teatro, los músicos hacen música… son círculos cerrados. La danza contemporánea lo es, y la fotografía lo es mucho. En otros países esto no pasa; está todo más entrelazado y hay muchas sinergias.

Enseñar fotografía solo desde la fotografía es una limitación. En un trabajo personal los referentes que tienes no son solo fotográficos. Cuando me planteo un proyecto lo que me influye son las experiencias que he vivido. Hablar contigo ahora, haber visitado una exposición, haber visto la última peli de Pixar en el cine antes de ayer… Todo te aporta ideas y conocimiento. Es una limitación reducirlo todo a la fotografía. Es bonito cuando se mezclan las cosas.

¿Qué opinión te merece el fotoperiodismo actual?

Me gusta el fotoperiodismo actual. Lo que no me gusta es el fotoperiodismo del siglo pasado, esa manera clónica de mostrar y explicar las cosas. Hoy en día hay mucha gente haciendo fotoperiodismo de maneras muy inteligentes, y me gusta conocer la opinión del fotógrafo. No quiero que alguien me diga que va a fotografiar la realidad tal como es y que va a ser objetivo. Quiero subjetividad, posicionamiento y que la persona me explique cómo ha vivido y visto una situación.

"Detrás de la cámara me gusta que esté alguien con opinión sobre las cosas, no una persona que simplemente pulsa el botón"

Cada conflicto, cada lugar, cada suceso tiene sus singularidades, y me gusta conocerlas. Pero hoy en día veo una manera de hacer, un estilo y una belleza que hace 50 años que se está haciendo y me deja totalmente indiferente. No me aporta nada. A mí me interesa el fotoperiodista que se posiciona.

Nada (2007)
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Aleix Plademunt
Fotografía de autor.

Claro. Es lo que yo valoro. Detrás de la cámara me gusta que esté alguien con dos dedos de frente y opinión sobre las cosas, no una persona que simplemente pulsa el botón de una cámara. Cuando leo un artículo me gusta saber quién lo firma. Cuando leo un libro sé quién lo ha escrito.

¿Te ves haciendo fotoperiodismo o fotografía documental en un futuro?

No lo he hecho nunca, pero tengo sensibilidad por los temas sociales. Es algo con lo que convivimos. Precisamente ahora estoy participando en una exposición colectiva en la sala Kursala de Cádiz comisariada por Jesús Micó en la que expongo fotos de lugares en los que se nos ha robado.

Documenté espacios como la sala de reuniones en la que se aprobó el rescate de Bankia, fotografié la plaza de aparcamiento para minusválidos del juzgado al que fue Montull [Jordi Montull, imputado por el caso Palau] el primer día de juicio, donde llevó una tarjeta para minusválidos caducada que ni siquiera era suya… Es un trabajo que quizás no llamaría documental ni fotoperiodístico, pero que tiene que ver con el tema social y todo lo que nos rodea.

"Documenté espacios como la sala de reuniones en la que se aprobó el rescate de Bankia, fotografié la plaza de aparcamiento para minusválidos del juzgado al que fue Montull el primer día de juicio, donde llevó una tarjeta para minusválidos caducada que ni siquiera era suya"

Aleix Plademunt
Aleix Plademunt

Otro trabajo centrado en los espacios.

Y en el que tampoco aparecen personas [ríe].

¿En qué estás trabajando ahora?

En un proyecto muy ambicioso que trata sobre la materia. Intento encontrar respuestas a preguntas tan básicas como de dónde venimos y hacia dónde vamos. Es un gran reto a nivel fotográfico y personal, el siguiente paso después de “Almost There”. Me han concedido una beca para este proyecto y voy a dedicarme a él durante el próximo año y medio. No hay prisa. Lo más bonito es el viaje, el proceso.

Hay mucho miedo a que alguien nos robe esa gran idea que hemos tenido para un proyecto y se haga famoso o se enriquezca gracias a ella, pero, ¿no debería el fotógrafo ser generoso y compartir su conocimiento para desencadenar nuevos proyectos e ideas en otros?

"Las ideas no se roban: están en todas partes y son solo una parte del proyecto"

Yo no creo en esto de las grandes ideas. Es cierto que hay gente muy oportunista, afortunadamente poca, pero la autoría está muy ligada al autor. Si tú haces algo con una idea, será un proyecto muy distinto a lo que haría yo con esa misma idea. Percibimos las cosas de diferentes maneras. Las ideas no se roban: están en todas partes y son solo una parte del proyecto.

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31 / JUL 2012
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