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Con texto fotográfico

"Verme para llegar a comprenderme" Alberto García-Alix

 
Foto: Alberto García-Alix
7
FEB 2013
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Pocos fotógrafos han indagado tanto sobre sí mismos como Alberto García-Alix. Casi inclasificable, el retrato es la disciplina que más ha explorado el leonés, y de ello da cuenta la exposición que arranca esta misma semana en el Palau de la Virreina de Barcelona. García-Alix descubre ante la cámara su rostro, su cuerpo desnudo, sus objetos personales, sus amantes y sus espacios más vitales para verse y comprenderse a través de esas fotografías. Ante el instante fotográfico se confiesa profesional, sincero y sin rubor. Le invade en cambio un gran pudor a la hora de mostrar esas imágenes al público. El miedo al exterior y a sí mismo es otra de las variables más presentes en sus retratos.

Alberto García-Alix

Ésta es una fotografía del año 2006. Estaba con una amiga en casa, y mientras amanecía entraban estas luces por la persiana. En ese justo momento yo estaba preparando un trabajo: escribía sobre un álter ego que se llamaba Xila. Cuando vi esa luz -en esta foto manda la luz-, me sorprendió y me pregunté: ¿qué va a pasar si me pongo debajo? Puse la cámara en el trípode, mi amiga enfocó e hicimos la fotografía.

Nunca sabe uno bien lo que cuentan las imágenes? Éste era un momento especial en mi vida, ya que estaba escribiendo ese texto y además estábamos preparando la exposición del Reina [se refiere a la muestra 'Alberto García-Alix. De donde no se vuelve' en el Museo Reina Sofía de Madrid]. Es una búsqueda bajo esas luces. ¿Quién soy bajo esas luces? ¿Cómo me veo?

Mi deseo es verme. Lo que busco en un retrato es verme para poderme comprender. En ese momento hay una sinceridad que es ponerse bajo esa luz, sin retoque ni una posición forzada. Soy yo bajo esas luces. Me puedo ver y de ahí puedo llegar a comprenderme.

Y lo que llegué a comprender fue ese mismo momento. Ese momento que estábamos viviendo, con el trabajo que empezaba para el Reina Sofía, que implicaba un gran esfuerzo y que suponía un reto, no tanto por las fotos sino por la exposición de un vídeo. En ese momento también influía que estaba trabajando en el texto de Xila.

Un autorretrato hay que trabajarlo siempre en positivo. Automáticamente, cuando pones la cámara, el dolor se va. Entras en el trabajo -esta foto tiene que hacerse de una manera determinada- y eso anula el dolor que puedas sentir. Cualquier cosa en ese instante se convierte en lo que es la fotografía, en un hecho fotográfico.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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