• Paco Junquera: "No hay criterio en la edición gráfica en Internet"
  • "Ha tenido tanta repercusión la grabación de vídeo con cámaras SLR que ...
Entrevista
ALBERTO BALLBé, FOTóGRAFO NUPCIAL

"El tratamiento clásico de los álbumes de boda es aburrido y cansino"

 
14
MAR 2010

Hay álbumes de boda y álbumes de boda, y Alberto Ballbé es uno de esos fotógrafos que dedica su talento y su gran ojo fotográfico a realizar unas de las imágenes nupciales más poéticas y exclusivas de Barcelona. Como él mismo dice, su estilo fusiona el fine-art fotográfico con el fotoperiodismo de autor, y tiene como resultado una obra gráfica de alta calidad estética y conceptual, alejada de la fotografía de boda más tradicional.

Una de las características de tu trabajo es el tratamiento de las bodas al estilo del fotoperiodismo clásico. ¿Qué crees que aporta este estilo respecto al tradicional?

Calidez, originalidad, espontaneidad, proximidad, naturalidad. En definitiva, se trata de reflejar un acontecimiento de manera auténtica y perdurable en el tiempo.

Foto: Javier Artiaga
"El respeto de la gente hay que ganárselo", sostiene Ballbé, quien se lamenta de la escasa calidad que ha imperado durante muchos años en la fotografía de boda.

¿Qué opinión te merece el tratamiento clásico de los álbumes de boda?

Lo encuentro aburrido y cansino. No aprovecha para nada la potencia indiscutible del lenguaje fotográfico. Normalmente, a los dos días de verlos [los álbumes] ya te has cansado de esas plantillas preestablecidas y de esos adornos más que discutibles. Aunque para gustos, colores.

También reconozco que hay grandes fotógrafos cuyo estilo se basa en el posado, incluso en nuestro país. Prefiero un buen fotógrafo de posados que un imitador de documentalista que tuerce la cámara sin criterio y se considera original. Ante todo, hay que ser honesto.

Foto: Alberto Ballbé
Foto: Alberto Ballbé

También se observa en tu trabajo una clara preferencia por los detalles.

Es un complemento al discurso general. Los detalles son recuerdos bonitos que ayudan a explicar una historia real.

Foto: Alberto Ballbé

¿Preparas de alguna manera los reportajes o improvisas y te fías de tu instinto?

Si no conozco el lugar, siempre lo visito antes y hablo con los novios. Pero no preparo nada en especial; simplemente intento tener a mis ojos contentos viendo y estudiando continuamente buena fotografía. Creo que es la mejor manera de tener una visión bien educada.

¿Vas sólo o tienes ayudantes?

Siempre voy solo, porque es la manera de asegurar la calidad que pretendo ofrecer a mis clientes. Además, puedo cubrir la totalidad del evento sin ningún problema. Eso sí, acabo perdiendo unos kilitos en cada boda, pues hay que emplearse a fondo.

Foto: Alberto Ballbé
Foto: Alberto Ballbé

¿Cómo te organizas entonces cuando llega la época de bodas y se te juntan varias al mismo tiempo?

No hago muchísimas bodas. Intento mantener un concepto artesanal del negocio, siempre primando la calidad sobre la cantidad y con un trato personalizado. Lo peor es cuando tengo que decir que no estoy disponible a clientes que vienen con mucha ilusión. Realmente, me sabe muy mal, pero se me contrata con muchísima antelación.

Foto: Alberto Ballbé
Foto: Alberto Ballbé

Algunas de tus fotos son del tipo "instante decisivo". ¿Las cazas al vuelo o esperas el momento para hacerlas?

Ésa es la base de mi trabajo, el momento decisivo de Cartier-Bresson y el no ser nada intrusivo; dejar que los novios disfruten de su día y se olviden de mi presencia. Muchas se cazan al vuelo, algunas por suerte, pero hay que estar ahí, atento. Otras las ves venir. Intuyes situaciones interesantes donde va a pasar algo, te anticipas, compones de manera atractiva y esperas el momento decisivo.

Luego siempre hay que hacer algún posado, pero rápido y efectivo, cosa que mis clientes valoran mucho porque saben que no los voy a marear.

Foto: Alberto Ballbé

En tus fotografías predomina el blanco y negro sobre el color. ¿Qué crees que aporta el tratamiento monocromático a tu trabajo?

Me gusta más, aunque cuando el color lo pide o es un personaje más de la foto, ahí estará. El blanco y negro es más directo y potencia más la fuerza de la foto, no distrae la atención y se centra en el mensaje. En todo caso, una boda es una fiesta y el color tiene que estar.

Foto: Alberto Ballbé

En la fotografía de boda tradicional el flash está siempre presente, pero en los reportajes se suele evitar. Para ese tratamiento reporteril que das a las bodas, ¿usas mucho el flash?

Intento evitarlo al máximo, pues es una luz que rompe ese clima que busco. Me encanta componer con la luz natural o la disponible en el momento. En las fotos de fiesta, en cambio, es un aliado excepcional para crear efectos más animados.

¿Juegan un papel importante la edición y la maquetación en el resultado final del álbum o tu trabajo termina cuando haces las fotos?

Juegan un papel muy importante. Yo no subcontrato nada y trabajo con los mejores materiales. Eso me da un dominio sobre la obra gráfica de principio a fin. Monto la historia según mi criterio y hago una maqueta personalizada y elegante que perdure en el tiempo y donde las fotos luzcan bien, siempre dentro del contexto de la historia de un día fantástico.

Foto: Alberto Ballbé

Normalmente, el cliente confía en mi experiencia para la selección y maquetación. Es lo más coherente, pues es mucho mejor que este paso lo realice un profesional y no ellos, que se dejarán llevar por aspectos superfluos y puede que con el tiempo se arrepientan de haber incluido cierta foto en el álbum. En cualquier caso, siempre doy la opción de que intervengan si así lo desean.

¿Retocas mucho las imágenes? Hemos observado que te gusta mucho incluir el efecto de viñeteado en las fotos.

Sí, retoco, pero nunca altero la realidad. Son retoques costosos pero sutiles, todos enfocados a conseguir una imagen potente y sin estridencias. Efectivamente, el viñeteado me gusta, ya que da calidez y ayuda a dirigir la mirada del espectador. Un poco de grano, contrastes por zonas... todo ello para conseguir un estilo basado en la película de blanco y negro de alta sensibilidad.

Foto: Alberto Ballbé

¿Qué clase de equipo y ópticas utilizas con más frecuencia?

Trabajé durante bastantes años con una Canon de 35 milímetros, combinándola alguna vez con una Leica y una Rolleiflex de 6 x 6. Ahora todo [mi equipo] es Canon digital de sensor full-frame, y combino ópticas fijas como el 14 mm L con otras más versátiles, como el 24-70 mm y el 70-200 mm. Uso ópticas lo más luminosas posible para poder trabajar con luz ambiente.

Foto: Alberto Ballbé

En cuanto a indumentaria no voy trajeado, al contrario de muchos otros fotógrafos de boda. Por comodidad y por facilidad de movimientos. No soy un invitado: estoy allí para trabajar. Voy simplemente de negro para pasar más inadvertido y con buen calzado para aguantar muchas horas. En verano, sería imposible trabajar con traje.

¿Qué tipo de clientes contratan álbumes como los que tú ofreces?

Suele ser un cliente "premium", que sabe apreciar y da importancia a la buena fotografía. A la vez, saben que me encanta mi trabajo y que realizaré su boda con pasión y honestidad, intentando sacar todo el jugo posible a un día especial.

Foto: Alberto Ballbé
Foto: Alberto Ballbé

Como sabrás, existe un cierto menosprecio entre otros profesionales de la imagen respecto a la fotografía nupcial.

Como en todos lados, hay de todo. Conozco a gente excelente y a piratas descarados del "copyright". Pero es innegable que arrastramos la coletilla de fotógrafo de bodas como algo despectivo y probablemente merecido por la escasa calidad generalizada [en esta profesión] durante muchos años.

Los clientes extranjeros suelen tener mayor cultura visual, y en otros países donde he cubierto bodas ves a colegas realmente buenos. Yo intento mejorar cada día y luchar modestamente por dignificar un poco la profesión, siempre consciente de que esto es un arte más o menos reconocido.

Foto: Alberto Ballbé

El respeto de la gente hay que ganárselo. Ahí no llegaremos, pero mira el paparazzi Ron Galella, por ejemplo, que ha acabado exponiendo en el MoMA. Es también cosa del público. Hay que ser exigente y no conformarse con cualquier cosa; exigir honestidad y tener buen ojo a la hora de escoger al fotógrafo.

Etiquetas
Fuentes y más información
Artículos relacionados (1)
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar