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Con texto fotográfico

"El amor aflora cuando limpian los cadáveres momificados de sus seres queridos" Agung Parameswara

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Foto: Agung Parameswara
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DIC 2015
Declaraciones obtenidas por Calvin Dexter

Nació en Bali en 1990 y se licenció en Economía años más tarde, pero su pasión por la fotografía le llevó a aprender el arte por cuenta propia y sus imágenes ya han ilustrado las páginas de cabeceras como The New York Times, The Guardian y Time, entre otras. Su nombre es Agung Parameswara, y uno de sus proyectos más impactantes documenta el ritual funerario Ma’Nene del grupo étnico de los toraja, que desentierran los cadáveres de sus familiares para lavarlos, cambiarles la ropa y mostrarles sus respetos.

Agung Parameswara

Este ritual se llama Ma’Nene. Un amigo mío me habló de él allá por 2012, y unos meses atrás tuve la oportunidad de documentarlo. Es algo único.

Cada año, durante el mes de agosto, cuando termina la cosecha y antes de que se vuelva a sembrar la tierra, se lleva a cabo la celebración del Ma’Nene, una ceremonia de limpieza de cadáveres que se inicia en Tana Toraja, una región de la Célebes Meridional, en Indonesia, y hogar de los toraja, un grupo étnico indígena de aquella montañosa zona.

Es uno de los rituales funerarios más complejos del mundo. Los miembros de una familia exhuman los cuerpos de sus seres queridos cada tres años para vestirlos con nuevas ropas, limpiar sus cuerpos y reparar sus ataúdes. Lo celebran los seguidores de Aluk To Dolo, un conjunto de creencias que gira en torno a un dios todopoderoso de nombre Puang Matua y de los espíritus de los antepasados.

Este ritual funerario se originó en el pueblo de Baruppu. La historia habla del legado de un cazador de animales llamado Pong Rumasek, de Baruppu, que fue hasta las montañas de Balla y se adentró en sus bosques para cazar. Entonces encontró un cadáver bajo un árbol. Había sido abandonado hacía mucho tiempo y estaba en muy malas condiciones.

Foto: Agung Parameswara

Pong se sintió afligido, así que vistió al fallecido con sus ropas y lo enterró en un lugar seguro. Desde aquel momento quedó bendecido: sus cultivos dieron su cosecha antes de lo normal; cada vez que salía a cazar volvía a casa con una buena presa, y con frecuencia se encontraba con el espíritu del cuerpo que había cuidado, quien le ayudaba cuando deambulaba por el bosque dándole pistas y mostrándole el camino. Fue por esta razón que la gente de Baruppu empezó a creer que debían cuidar y respetar los cadáveres. Con el tiempo esta creencia se extendió hasta Toraja.

"No vi miedo ni tampoco repulsión. Era una reunión alegre. Les hablaban a los cadáveres, posaban con ellos y les hacían fotos"

‘Creemos que los familiares muertos siguen con nosotros aunque hayan muerto cientos de años atrás’, me explicaba Daniel Toding, un habitante del pueblo de Pangala. Daniel me habló del momento en el que él y su familia vistieron con ropa nueva a su abuela, Nek Tosai, durante el Ma’Nene: ‘Es nuestra forma de respetar y honrar a nuestros antepasados y seres queridos.’

Con estas fotografías intento describir la intimidad de la familia con los cadáveres de sus seres queridos, que han sido momificados. Su amor aflora cuando limpian los cuerpos. No vi miedo ni tampoco repulsión. Era una reunión alegre. Les hablaban a los cadáveres, posaban con ellos y les hacían fotos para luego presentarlos a los nuevos miembros de la familia.

Foto: Agung Parameswara

R.P. Soejono’s Festschrift escribió en su libro ‘Archaeology: Indonesian Perspective’ que Aluk To Dolo es la creencia ancestral en la que el dios Puang Matua lo rige todo. Además de adorar a Puang Matua según los mandamientos del Aluk To Dolo, los toraja deben adorar también a otros dioses (Puang Titanan Tallu) y a los espíritus de los ancestros (Tomebali Puang) para llevar una vida con armonía en este mundo y en el siguiente.

Según el censo demográfico de 2010, la mayoría de los habitantes de Tana Toraja son protestantes (75%), el 15% seguidores de Aluk To Dolo, y el 10% restante musulmanes. Aunque los seguidores de Aluk To Dolo han disminuido, el ritual de los toraja se sigue celebrando.

Conocí a Tomena Tandu, de 72 años, sentado frente a una lápida que lucía el nombre de Liang, en el pueblo de Pongko. Estaba esperando la llegada del resto de familiares. Me dijo que toda la familia debía participar de la ceremonia, porque si fallaba uno, aunque solo fuera uno, entonces la ceremonia tenía que ser pospuesta.

Foto: Agung Parameswara

El cuerpo ya no tenía forma alguna y solo había huesos. Decidieron que los cubrirían con ropa nueva. ‘Todos visitamos al abuelo de mi abuelo y a otros miembros ya fallecidos de la familia’, me dijo Tomena Tandu. ‘El amor es eterno, dura para siempre. Esta es una forma de demostrar el amor que sentimos por nuestros antepasados, y es algo que pasará de generación en generación’, añadió mientras se fumaba un cigarrillo.

"Documentar una práctica que empieza a desvanecerse puede no tener ningún valor hoy en día, pero lo tendrá dentro de 30 o 40 años"

Mi interés por las viejas creencias en Indonesia y el respeto que les profesan a sus antepasados –el hindú en Bali, el marapu en la isla de Sumba, el Aluk To Dolo en Toraja- me llevaron a querer saber más de todas ellas. Al mismo tiempo se convirtió en mi proyecto a largo plazo. Quería documentar este credo que se sigue practicando a día de hoy, especialmente en Tana Toraja.

Entiendo que el cambio es inevitable. Documentar una práctica que empieza a desvanecerse puede no tener ningún valor hoy en día, pero al hacerlo quizás estoy creando algo que puede serle muy útil a alguien dentro de un tiempo. Creo que dentro de 30 o 40 este documento tendrá un gran valor.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

Fuentes y más información
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