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OpiniónContando píxeles

A la calle

 
19
DIC 2005

No sé si lo han notado, pero estamos en plenas navidades. De hecho, llevamos algo más de un mes sumergidos entre luces de colores, tiendas a rebosar, buzones repletos de catálogos de cámaras digitales y los sacos del Olentzero, Papa Noel y los Reyes Magos con más megapíxeles que un respaldo digital. Lamentable, el chiste; lo sé.

El caso es que en tan entrañables fechas, cuando uno se pone delante del teclado para perpetrar esta última columna del año siente la trascendental necesidad de repasar lo que doce meses han dado de sí, cumpliendo de este modo esa tradición tan arraigada como carente de originalidad.

Novedades, presentaciones y ferias aparte, el balance laboral del sector durante este año ha sido de juzgado de guardia

En esas andadas, cuando me enteré en las noticias de que cuatro reconocidos fotógrafos de prensa -Danny Caminal, Elisenda Pons, Susanna Sáez y Roser Vilallonga- han organizado una exposición conjunta en el Centro de Fotografía Documental de Barcelona titulada "A la calle".

Fue al escuchar ese imperativo lema cuando caí en la cuenta que la frase podría servir a la perfección para hablar de lo que en el mercado fotográfico había ocurrido durante este último año. Y es que, novedades, presentaciones y ferias aparte, el balance laboral del sector durante este 2005 ha sido de juzgado de guardia.

No hace falta indagar demasiado en la hemeroteca para toparse con el cierre de las míticas Contax y Bronica, o la más reciente suspensión de pagos de AgfaPhoto. Si preferimos hablar de números, los datos son realmente escalofriantes. Sirvan como mero ejemplo las reducciones de plantilla anunciadas por Kodak, Sony y Olympus, con unos planes que contemplan la desaparición de nada menos que 30.000 puestos de trabajo, sólo entre las tres compañías.

No hace falta indagar mucho en la hemeroteca para toparse con el cierre de las míticas Contax y Bronica, o la más reciente suspensión de pagos de AgfaPhoto

La teoría ya la han explicado muchas veces, así que mejor ahorrarse las profundas causas macroeconómicas, los gráficos explicativos o las curvas de oferta y demanda que se esconden detrás de esas drásticas decisiones.

Todo parece indicar que, en efecto, el mercado fotográfico no está pasando por sus mejores momentos. Las empresas con un alto porcentaje de actividad basada en negocios relacionados de algún modo con el revelado hace años que se encaminan hacia una crisis que parece haber demostrado ser irremediable. Las compañías con un perfil orientado a las nuevas tecnologías insisten en sanear sus cuentas a base de reducir costes.

No obstante, un engorde tan considerable de las listas del paro tal vez merezca algunas preguntas más allá de los consabidos argumentos de apariencia incuestionable. Cabría preguntarse, por ejemplo, hasta qué punto la reducción de las ganancias de una multinacional permite hablar de crisis -ganar menos no es dejar de ganar- o cuánto hay de imprevisión o de incompetencia entre tanta crisis.

Cabría preguntarse hasta qué punto la reducción de las ganancias de una multinacional permite hablar de crisis

Todo ello sin obviar esas leyes no escritas del Mercado, con mayúscula, que dicen que hay que llevar la producción allá dónde los salarios o la legislación sea más amable o que, en horas bajas, la factura la pagan siempre los mismos.

Tal vez sea que uno es de letras y no tiene ni idea de estos temas o que, como contaban en la genial "Los lunes al sol", cuando por el cantábrico oímos hablar de reconversión industrial nos echamos a temblar.

Porque, después de todo, resulta que tras esas cifras, tras cada cierre y tras cada uno de esos 30.000 despidos, regularizaciones, reconversiones o como demonios quieran llamarlo, hay una persona y una historia.

Tras cada cierre y tras cada uno de esos 30.000 despidos hay una persona y una historia

Ése es el auténtico problema. Y, si no, que se lo pregunten a los 43 trabajadores de AgfaPhoto, cuya situación -con su permiso y con el máximo respeto- puede considerarse uno de los ejemplos más cercanos, recientes y sangrantes.

Todos ellos hace meses que dejaron de cobrar sus salarios. Salvo que alguien lo remedie, están sentenciados a ir a la calle sin percibir siquiera las indemnizaciones que les corresponden.

Si quieren conocerlos, les sugiero que se den una vuelta por agfafraude.com. Allí, además de descubrir la versión que los trabajadores afectados por el cierre de AgfaPhoto Spain dan sobre la crisis, podrán conocer la situación de Laura, Benjamín, Antonio, Mari Carmen, María, Javier, Chema... Y es que resulta que los daños colaterales del Mercado tienen nombre, apellido y, a veces, hipotecas.

Así que estas últimas y navideñas líneas de 2005, acompañadas por un brindis, van dedicadas a todos ellos. Para que en el año que se asoma a la vuelta de la esquina, todo vaya por lo menos un poco mejor.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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