| Madrid.
Eduardo Parra.-
¿Era Robert Capa mejor periodista con la pluma o con la cámara? Esto es lo que ayer se preguntaban el fotógrafo Gervasio Sánchez y el periodista Alfonso Armada durante la presentación de la versión traducida al castellano de "Slightly out of focus" -"Ligeramente desenfocado"-, las memorias de este conocido fotoperiodista.
Editado por La Fábrica, casi 300 páginas y 130 fotografías componen esta versión traducida que recoge los diarios de Capa durante su trabajo empotrado con las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial. Precisamente sus conocidas imágenes del Desembarco de Normandía, deterioradas y desenfocadas tras un accidentado proceso de revelado, son las que justifican el irónico título de la obra original.

 Gervasio Sánchez (a la izquierda) y Alfonso Armada fueron los encargados de presentar la edición en castellano de las memorias de Capa. |
No se trata de un relato heroico -puntualizó Armada- y precisamente eso lo hace mucho más verosímil. Posiblemente sea esa crudeza no edulcorada de las imágenes y los textos lo que ha convertido a Robert Capa en uno de los más grandes fotógrafos del siglo pasado, explicó.
Un referente
Según Gervasio Sánchez, el hecho de que 55 años después de su muerte Capa siga siendo un referente y una inspiración para muchos fotógrafos acostumbrados a enfrentarse al sufrimiento es clarificador. "Sus imágenes documentan el miedo en tiempos de barbarie", apuntó el prestigioso fotoperiodista, que también destacó el afán de Robert Capa por dignificar a las víctimas.
Con una vida rodeada de misterio y fascinación, en la biografía de Capa tampoco faltan algunos episodios controvertidos. ¿Es cierto todo lo que se cuenta en este libro? Alfonso Armada fue tajante: "O es cierto o es un cómico estupendo, porque relatar una metedura de pata tras otra, una humillación tras otra no es propio de una historia inventada."
Ernest Andrei Friedmann -nombre real de Capa- nació en el seno de una familia judía en 1913 en Alemania. La situación económica y la llegada de Hitler al poder le llevaron a emigrar del país. Su trabajo gráfico durante la Guerra Civil en España le permitió ganarse una gran reputación como reportero con apenas 20 años. Tras la Segunda Guerra Mundial fundó la Agencia Magnum en 1947. Murió en 1954 al pisar un mina mientras cubría la guerra de Vietnam.
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