| Madrid. Eduardo Parra.- El madrileño Círculo de Bellas Artes acoge hasta el próximo día 22 de mayo la exposición "Al ritmo del tiempo", que recopila un esfuerzo documental de más de veinte años realizado por la fotógrafa vasca Esther Ferrer. Nacida en San Sebastián en 1937 y residente en Francia, la artista aglutina en este trabajo tres elementos muy distintos pero íntimamente relacionados: el tiempo, el espacio y la figura humana.
Ferrer afirmaba ayer durante el evento de presentación de la exposición a la prensa: "No me gusta hablar de mensajes en mis obras. Lo que me gusta es que quien las observe las interprete y dé diferentes versiones de ellas. Estoy en contra de dar explicaciones, porque sería limitar mi obra y limitar al público."

 Uno de los autorretratos de Ferrer, en el que conviven dos instantáneas capturadas en momentos distintos. |
Los autorretratos que componen la exposición se distribuyen en tres grupos diferentes: "Autorretrato en el espacio: de la nada a la nada", "Autorretrato aleatorio" y "Las manos de la artista".
Una de las secciones más curiosas de la exposición recoge diversas fotografías del rostro de la autora tomadas hace años y entremezcladas con otras de más actuales, de forma que en un mismo rostro conviven dos instantáneas separadas en el tiempo y unidas en el espacio.
"Todos los años me hago una fotografía que corto por la mitad y pego con las anteriores", explica Ferrer. La fotógrafa reconoce que "hasta hace poco tenía labio de arriba y ahora no lo tengo, por lo que unir las imágenes se me hace muy difícil".
Las imágenes en blanco y negro, junto a dos curiosas radiografías de las manos de la propia Ferrer incrustadas en cristal, han evolucionado al mismo ritmo que lo ha hecho la artista: "Desde el año pasado, esta labor de cortado-pegado la hago digitalmente."
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- Página oficial del Círculo de Bellas Artes de Madrid

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