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Colonia. Iker Morán.- El E-System, representado por la conocida E-1 y, sobre todo, por la recién estrenada E-300, es el protagonista absoluto del stand de Olympus. La nueva réflex de la marca produce reacciones curiosas entre los visitantes, que cuando la ven no saben si se trata de un nuevo modelo de compacta o si realmente las ópticas son intercambiables.
El truco -me explican- ha sido sustituir el pentaprisma que incorporan las SLR por un sistema de espejos ("Porro", como el de algunos prismáticos) para reducir considerablemente el tamaño y poder conseguir unas formas muy distintas. Los modelos disponibles son aún prototipos que están en su última fase de desarrollo. O cámaras finales a las que solo les falta algún retoque.
El caso es que aún no se pueden tomar muestras con la cámara, pese a que me prometen que estará disponible en el mercado dentro de dos semanas. Respecto al precio los representantes de Olympus en Photokina no quieren mojarse, pero la de los 1.000 euros una cifra que suena mucho. La cuestión es: ¿Con óptica o sin ella?
Pese a ser la hermana pequeña de la E-1 ha sido un detalle mantener el sistema Super Sonic Wave Filter (SSWF) de Olympus: unas vibraciones ultrasónicas antes de cada disparo se encargan de limpiar el sensor CCD. De momento, éste es el único sistema realmente eficaz para evitar el clásico problema de la acumulación de polvo en el sensor.
Olympus E-300


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Olympus E-300


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El CCD, por cierto, es del mismo tamaño que el de la E-1; es decir, la distancia focal de las ópticas Zuiko hay que multiplicarla por 2, pero se ha aumentado la resolución hasta los 8 megapíxeles.
Olympus E-300


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Olympus E-300


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¿No había suficiente con los 5 megapíxeles de la E-1?, les pregunto. En un año, la tecnología y el mercado han evolucionado mucho, me contestan, y ahora es posible ofrecer un sensor con tecnología full-frame transfer de mayor resolución y con unos costes más bajos.

 La nueva Olympus E-300, a la izquierda, junto a la pionera E-1. |

 El fotógrafo japonés Kanjo Take pone a prueba la E-1. |
Respecto a los mandos, parece que se han distribuido con bastante sentido común. La zona trasera recuerda mucho a la de la E-1. A la derecha de la pantalla, un mando en forma de cruz para controlar la sensibilidad y el autoenfoque, y a la izquierda, los controles del balance de blancos, la calidad o la compensación de la exposición en accesos directos y sencillos, sin tener que meterse en el menú de la cámara.

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