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Colonia. Iker Morán.- Canon ha aprovechado la jornada dedicada a la prensa técnica -previa a la inauguración oficial de Photokina- para dar a conocer una de sus nuevas cámaras digitales estrella: la EOS 20D. Una oportunidad única para hacer una rápida evaluación, con la cámara entre las manos, sobre las novedades, las características y las prestaciones del modelo, así como de la sensación que transmite en un primer y rápido contacto.
De lejos, saltan a la vista las similitudes que la EOS 20D mantiene con su predecesora, la EOS 10D. El diseño del cuerpo es muy similar, aunque se ha estilizado ligeramente y se han conseguido reducir un poco las dimensiones y el peso. Lo suficiente para conseguir un modelo algo más ligero, pero que mantiene la robustez, consistencia e imagen que se espera de una réflex semi-profesional.
Un rediseño que -esta es la parte mala para los propietarios de la EOS 10D- impide aprovechar la empuñadura vertical y compartimento de baterías del viejo modelo. Como detalle práctico que mejora la manejabilidad, el interruptor de encendido se mantiene en la misma zona, pero se incorpora una tercera posición (además de las de "On" y "Off") para activar o bloquear la rueda trasera de la cámara.
Pero las diferencias más notables vienen por dentro. De entrada, el sensor CMOS de tamaño APS suma 2 megapíxeles a los 6 de la EOS 10D, alcanzando una resolución efectiva de 8 millones de puntos. Todo parece indicar que la ausencia o presencia de ruido en imágenes con sensibilidades altas será uno de los puntos a analizar en esta cámara, para comprobar si sigue la buena progresión de la EOS 10D.
Canon EOS 20D


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Canon EOS 20D


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También hay novedades notables en todo lo que se refiere a la velocidad de la cámara, un tema en el que la EOS 10D tenía muchos puntos mejorables que parece que no han caído en saco roto. Tanto es así que la primera prueba a la que todo el mundo ha sometido a la EOS 20D ha sido la de apretar el obturador y ver hasta dónde podía llegar su ráfaga. Los 5 fps, hasta un total de 23 imágenes en la máxima calidad JPEG, suenan -la verdad- a gloria.
Aunque no hubo tiempo de probarlo, los responsables de la marca aseguran que disparando con tamaños menores el buffer de la cámara permite disparar continuamente, sin levantar el dedo, hasta acabar con la capacidad de la tarjeta.
Canon EOS 20D


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Además de las bondades del procesador DIGIC II, la cámara tiene una puesta en marcha casi instantánea -¡aleluya!- y el sistema de autoenfoque que se esconde tras el visor poco tiene que ver con el tan criticado de la EOS 10D. Los 9 puntos de enfoque a seleccionar se incorporan en una matriz con forma de rombo que cubre una gran área de la imagen y que ofrece combinaciones suficientes para adaptarse a las necesidades y preferencias de muchos fotógrafos.
Canon EOS 20D


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La velocidad y el sonido de dicho enfoque automático es también impecable con los dos nuevos objetivos que acompañan a la cámara: el 18-55 mm y el 10-22 mm, del que sólo había disponible un modelo de preproducción.
Las dos nuevas ópticas, además del consabido diseño optimizado para los sensores digitales, ofrecen unas focales óptimas una vez aplicado el factor de multiplicación de la cámara. El 1,6x se mantiene en la EOS 20D, y todo parece indicar que Canon tiene las ideas muy claras en este punto. El 10-22 mm se convierte en un angular de verdad: un 16 mm que muchos deben de echar de menos en fotografía digital.
Canon EOS 20D: muestras
  | | Dos imágenes de muestra realizadas con la EOS 20D. La toma de la izquierda está capturada a 200 ISO; la de la derecha, a 400 ISO. Ambas están capturadas a 2336 x 3504 píxeles. |
No obstante, hay que recordar el tema de las monturas, que trae de cabeza a más de un usuario y que los responsables de Canon explicaban amablemente: las tres ópticas EF-S se pueden utilizar única y exclusivamente con la EOS-300D y la nueva EOS 20D. A los usuarios de la 10D, así pues, sólo les queda sobrevivir sin un 16 mm (o actualizarse).
El precio de la EOS 20D, por cierto, rondará los 1.700 euros. El kit de la máquina con el objetivo de 18-55 mm, saldrá por unos 1.800 euros. La óptica de 10-22 mm, por otro lado, tendrá un precio de lanzamiento de 1.000 euros, aproximadamente.

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