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Nueve más uno

10 vidas convertidas en 10 lecciones de fotografía

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Foto: Gervasio Sánchez
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ENE 2015

Las historias personales pueden llegar a ser un auténtico filón para la fotografía documental y periodística. Tanto si se trata del presidente de Estados Unidos como de alguien anónimo, las vidas de personajes fuera de lo común son atractivas para el público y muy estimulantes para quienes dejan testigo de ellas. De los 17 años que Kim Manresa lleva fotografiando a Kadi en Burkina Faso a los 18 que condujeron a Darcy Padilla hasta el lecho de muerte de Julie, la evolución en paralelo de personaje, fotógrafo y proyecto es un denominador común en todos estos casos.

"The Julie Project", de Darcy Padilla

Es el paradigma de los proyectos a largo plazo y de la transformación de su planteamiento original con el paso del tiempo. Cuando Darcy Padilla fotografió a Julie por primera vez -mirada huidiza, gesto preocupado y el primero de seis retoños acabado de nacer- poco imaginaba que acababa de emprender un viaje de 18 años junto a una persona que le abriría las puertas para documentar su vida y también su muerte.

Entre ese primer retrato de madre primeriza con una infancia marcada por la violencia, la adicción a la heroína y el sida y las últimas fotografías antes de fallecer, Padilla documentó una vida de sufrimiento constante, lucha diaria y contadas ilusiones.

Foto: Darcy Padilla

Mucho más allá de unas fotografías excelentes con un tratamiento visual y un planteamiento narrativo muy acordes a la historia, “The Julie Project” es un documento enriquecedor porque refleja la evolución tanto de su protagonista como de la propia autora, que avanzan juntas como amigas. De hecho, en los textos y documentos que acompañan a las fotos Padilla recrea muchas de las conversaciones que tuvieron.

Además, gracias al trabajo de la californiana, Julie se reencontró con uno de los cinco hijos de los que perdió la custodia e incluso con su propio padre, de quien había perdido totalmente la pista. Ella y su familia se trasladarían a Alaska para vivir con él, que moriría poco después.

Padilla, que inicialmente quería centrar su relato en la pobreza, cambió su planteamiento a remolque de los acontecimientos que sacudirían la vida de una mujer pobre, pero también con sida y al cargo de una niña. La última foto de Julie, su macilento cuerpo sin vida postrado en la cama, no sería la última de este trabajo, pues Padilla siguió en 2010 documentando la vida de la pareja de Julie –con problemas mentales- y la hija de ambos en una casa sin agua corriente ni electricidad.

Más información: página personal de Darcy Padilla | artículo en Quesabesde

"The advendures of Guille and Belinda", de Alessandra Sanguinetti

Foto: Alessandra Sanguinetti

Guillermina y Belinda son dos primas que viven en una zona rural de Maipú, al sur de Buenos Aires. Cuando Alessandra Sanguinetti las conoció su propósito era básicamente captar escenas del medio rural, pero un buen día cayó en la cuenta del interés que tenían por sí solas. Era 1999 y contaban nueve y diez años. En 2010 Sanguinetti ya habría publicado un segundo libro sobre ellas.

A lo largo de diez años la fotógrafa de Magnum desgrana el paso de la infancia a la edad adulta mediante dos tipos de fotografía. Por una parte, construye imágenes con un alto contenido simbólico: una piedad con Guille y Belinda como María y Jesús o una escena en que éstas interpretan a un marido y una mujer. De la misma manera, las primas escenifican algunos de sus sueños (no en vano el primer libro de esta saga lleva por título “Las aventuras de Guille y Belinda y el enigmático significado de sus sueños”).

Por otra parte, Sanguinetti busca escenas espontáneas que son un nexo con la realidad de ambas muchachas, una realidad que se topa siempre con el medio rural en el que viven y que condiciona su adolescencia. Así, en el segundo libro vemos a una Belinda embarazada a los 16 años de su novio de 18, y sabemos que Guille decide ser madre soltera. Entran en juego nuevos personajes y las primas aparecen juntas en menos ocasiones, pero se intuyen vidas paralelas.

Sanguinetti, que asegura querer fotografiarlas más años, realiza un trabajo documental tierno y a la vez duro que refleja los sueños y la inocencia en los rostros infantiles de Guille y Belinda, y que más tarde transmite la compleja realidad de sus vidas al crecer. Una de las claves principales de este trabajo es el tratamiento de la luz, que nos guía magistralmente a través de escenas de amistad, nostalgia y esperanza.

Más información: página personal de Alessandra Sanguinetti

Picasso, por David Douglas Duncan

Foto: David Douglas Duncan

El autor del “Guernica” es uno de los artistas españoles más internacionales de todos los tiempos y también un objetivo muy anhelado por los fotógrafos. En la larga lista de nombres para los que posó se incluyen nada menos que Irving Penn, Yousuf Karsh, Brassaï, Robert Doisneau y Robert Capa. Y David Douglas Duncan, por supuesto.

Picasso y Duncan se conocieron en 1956, cuando el fotógrafo decidió telefonear a la casa-estudio del pintor en Cannes y su mujer le invitó a visitarles. El encuentro debió producirse años antes de la mano de Robert Capa, pero éste murió en Indochina sin poder cumplir la promesa de presentarle el malagueño a su amigo Duncan. De esta forma comenzaba una relación de amistad muy fructífera en el plano profesional.

En efecto, Duncan ha publicado hasta ocho libros de Picasso, fruto de los múltiples encuentros entre ambos -la mayoría en el estudio del pintor- durante casi veinte años. El de Kentucky es posiblemente el fotógrafo que mejor conoció al artista y el único que le retrató trabajando en determinadas obras.

La foto de la bañera es la primera que Duncan tomó de Picasso. El pintor se muestra con total naturalidad frente un desconocido, lo que da una idea de la seguridad y confianza que el artista tenía en sí mismo. La mayoría de las imágenes gozan de la espontaneidad que les imprimía el carácter de Picasso. Con el tiempo, la confianza entre ambos aportó momentos más íntimos que el fotógrafo plasmó en retratos como este primer plano.

Más información: artículo en Quesabesde

"Vidas minadas", de Gervasio Sánchez

Foto: Gervasio Sánchez

Sin duda uno de los proyectos fotográficos de largo recorrido más ambiciosos que existen, en “Vidas minadas” el fotoperiodista español Gervasio Sánchez documenta la lucha diaria de varias personas que han sufrido amputaciones por culpa de las minas antipersona.

A lo ancho de todo el planeta el autor cordobés ha ido encontrando a centenares de víctimas, muchas de las cuales habían sufrido mutilaciones una vez finalizado el conflicto bélico que enterrara las minas. Es el caso de Adis Smajic, que contaba con 13 años en 1996. Tres semanas después del fin del sitio de Sarajevo, mientras jugaba al fútbol con otros chavales, Smajic vio una mina que quiso retirar para evitar que alguien la pisara. Perdió un brazo y un ojo y sufrió terribles cicatrices, y en las primeras horas tras el accidente pudo incluso perder la vida.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Gervasio Sánchez habla acompañado por Adis Smajic durante la presentación del libro "Vidas minadas. Diez años" en Barcelona, en diciembre de 2007. El proyecto ha sido posible en gran medida gracias a la organización conjunta de Manos Unidas, Médicos sin Fronteras y Oxfam Intermón, y de la colaboración de DKV Seguros.

Gervasio Sánchez le fotografió por primera vez en el quirófano. Después vino su compromiso con el joven bosnio y otras tantas víctimas, no solo fotografiando su evolución a lo largo de los años (los libros “Vidas minadas”, “Vidas minadas. Cinco años” y “Vidas minadas. Diez años”, son el resultado de este trabajo), sino implicándose en conseguir ayudas para que él y otros como la mozambiqueña Sofia Elface, recibieran tratamiento médico y prótesis adecuadas en España.

Gervasio Sánchez, muy comprometido y respetuoso con las víctimas, nunca se ha cansado de denunciar la hipocresía de los sucesivos gobiernos españoles por no implicarse en el Tratado de Ottawa de 1997 contra la proliferación de las minas antipersona tanto como sería deseable.

Más información: entrevista en Quesabesde

"Anastasia and a different factory of memories", de Diambra Mariani

Foto: Diambra Mariani

Como otros muchos proyectos a largo plazo, el trabajo de Diambra Mariani con la joven Anastasia llegó de rebote mientras documentaba la singular vivienda de un personaje llamado Vincenzo, en Verona. Allí recalaron Anastasia y su madre como antes lo hicieron también otros inquilinos que no podían pagar un alquiler y eran acogidos por este altruista sexagenario.

Mariani pronto se sintió atraída por la adolescente y la difícil situación que ésta debía afrontar, para nada normal entre sus compañeros de escuela. Anastasia crecía en un hogar con otros inquilinos, sin ningún orden, rodeada de gente mayor que ella y donde siquiera podía traer a sus amigas para estudiar o jugar.

Todos estos factores llevaron a la fotógrafa italiana a documentar la adolescencia de Anastasia desde los 11 años. Ahora ya tiene 16. “Ha tenido una vida complicada, y ella lo ha afrontado todo con una fuerza casi inhumana”, explicaba Mariani a Quesabesde.

El proyecto combina imágenes de Anastasia (Mariani afirma que le gustaría fotografiarla “durante toda la vida”) y su mundo más cercano: su familia, sus amigos y el propio Vincenzo. Destacan entre ellas varios retratos que ponen de manifiesto las ilusiones y los miedos típicos de la etapa vital por la que atraviesa la protagonista.

Más información: página personal de Diambra Mariani | entrevista en Quesabesde

Barack Obama, por Pete Souza

Foto: Pete Souza

El presidente de Estados Unidos es probablemente el personaje público más fotografiado del mundo. Todos los actos gubernamentales, las visitas oficiales a otros países, las cumbres internacionales y demás apariciones públicas cuentan con el seguimiento de un gran número de fotógrafos de agencias y medios para los que la mera presencia del presidente de turno es carne de portada.

Pero más allá de estas fotografías -que raramente se salen de los parámetros establecidos-, el fotoperiodista Pete Souza, fotógrafo oficial de Barack Obama y director de la Oficina de Fotografía de la Casa Blanca, sigue al mandatario prácticamente en todo momento. Y no es la primera vez que Souza fotografía a un presidente, pues retrató durante años el día a día de Ronald Reagan y fue el fotógrafo oficial de su entierro en 2004.

Curiosamente, como fotógrafo de la oficina en Washington del Chicago Tribune, Souza también cubrió la carrera de Obama como senador por Illinois. Precisamente de esta época data la primera fotografía seleccionada para este artículo, en la que el futuro presidente aparece en su austera oficina saludando a sus hijas en un ambiente relajado. En la segunda, Obama se encuentra en la Situation Room de la Casa Blanca rodeado de su equipo de seguridad nacional en una tensa escena para la historia: era el 1 de mayo de 2011 y los monitores reflejaban en directo el asalto a la morada de Osama Bin Laden.

Más información: página personal de Pete Souza

Kadi, por Kim Manresa

Foto: Kim Manresa

El compromiso de Kim Manresa con Kadi es de una implicación absoluta. El fotógrafo catalán conoció a la pequeña en Burkina Faso el día en que le practicaron la ablación y le hizo las primeras fotos, que sirvieron en gran medida para concienciar al mundo de que esta práctica sigue dándose en demasiados países de África y Oriente Medio. Su trabajo apareció publicado en un libro y en varios artículos en el dominical de La Vanguardia.

Manresa se tomó la responsabilidad de tutelar a Kadi y pagarle sus estudios, y ha continuado visitándola al menos dos veces al año. A lo largo de los 17 años que han transcurrido desde aquel primer encuentro se aprecia el paso por la infancia y la adolescencia de una protagonista con carácter y decisión por tener una vida digna y llevar a cabo su sueño: abrir un taller de ropa.

Las fotografías de Manresa, siempre en blanco y negro, muestran a una Kadi feliz que va ganando confianza con el paso del tiempo. En el último artículo, publicado en junio del pasado año, Kadi ya es madre de la pequeña Rachitadoo, a la que no va a practicar la ablación de los genitales. De alguna manera Kadi se ha convertido en un personaje propio de la lucha contra esta práctica tan extendida y para la que hace falta algo más que la concienciación en Occidente.

Más información: entrevista en Quesabesde

"Mia", de David Hogsholt

Foto: David Hogsholt

La paciencia es probablemente la mejor de las virtudes que ha de tener un fotógrafo al enfrentarse a un proyecto de larga duración. Más aún cuando la protagonista es adicta a las drogas, vive de la prostitución y su círculo de amistades sufre problemas similares. Fotografiar en estos casos resulta complejo, y en ocasiones también violento.

Cuando David Hogsholt comenzó a fotografiar a Mia allá por 1999 tomó dos decisiones muy acertadas: centrarse en el esfuerzo de la protagonista por vivir una vida lo más normal posible y plantearse este trabajo a largo plazo. Esto último ha permitido al autor danés fotografiar sin trabas a Mia durante más de quince años, conocer bien su entorno para retratar su lado más humano y saber distinguir entre cuándo es necesario hacer una foto y cuándo es preferible no sacar la cámara.

El trabajo del proyecto con Mia ha evolucionado claramente. Al principio predominaban unas imágenes impactantes, muy explícitas, con mucha carga informativa. Pero “con el tiempo he visto necesario incluir fotografías más emocionales, que retraten otros aspectos de su vida, como la fragilidad y la belleza”, afirmaba este fotógrafo de Reportage by Getty Images en unas declaraciones a Quesabesde.

Con este trabajo Hogsholt no solo ganó la beca Ian Parry en 2004, sino también la amistad de Mia, toda una constante en este tipo de trabajos. Su complicidad fue fundamental para granjearse la confianza de los demás personajes a los que fotografía.

Más información: página personal de David Hogsholt | entrevista en Quesabesde

"Entre tú y yo", de Maite Caramés

Foto: Maite Caramés

En tan solo un año Maite Caramés documentó la actitud vital de Valerie tras serle diagnosticado un cáncer de pecho. Una enfermedad que tras un año remitió y permitió a la fotógrafa cerrar el reportaje en un oportuno ciclo de primavera a primavera.

Una de las particularidades de este proyecto es que es la propia Valerie, amiga y galerista de la fotógrafa catalana, quien le propone documentar todo el proceso. Al poco de embarcarse en él Caramés constata que el principal interés radica en las emociones que siente la protagonista –en constante evolución- y en cómo ella misma las ve, de modo que se establece una especie de diálogo emocional y fotográfico entre ambas.

Sin dejar completamente de lado la realidad más clínica de todo el proceso, Caramés se centra principalmente en construir fotografías simbólicas mediante retratos, pero también recurriendo a detalles y espacios reveladores. Siempre con ese estilo tan propio que deja casi todas las imágenes abiertas a la interpretación final por parte del espectador.

Más información: página personal de Maite Caramés | entrevista en Quesabesde

Juan Pablo II, por Gianni Giansanti

Foto: Gianni Giansanti

Fotógrafo de cabecera del papa Juan Pablo II (aunque también fotografió a Benedicto XVI), las imágenes que Gianni Giansanti hizo del sumo pontífice son un ejemplo más de que un fotoperiodista es idóneo para este tipo de trabajos documentales.

Precisamente la cobertura que hizo del papa polaco en 1988 le valió un premio World Press Photo. Si bien es cierto que en esas imágenes el fotoperiodista romano se cuela en las estancias del pontífice -a las que no tienen acceso otros colegas-, no lo es menos que Karol Wojtyla aparece distante y al margen de cualquier trato directo con el fotógrafo, situación muy distinta a lo que ocurre entre Obama y Souza.

Giansanti no solo trabajó con el jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano: realizó también un importante reportaje en África sobre el origen de la especie humana y estuvo vinculado a la agencia Sygma durante varios años. Fue precisamente en sus primeros pasos como fotoperiodista que obtuvo una de sus imágenes más famosas: el cadáver del primer ministro italiano Aldo Moro en el maletero de un Renault 4 tras casi dos meses de secuestro. Esta exclusiva le valió una mención de honor en los World Press Photo.

Más información: página personal de Gianni Giansanti

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