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Nueve más uno

10 grandes retratos de políticos

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Foto: Yousuf Karsh
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MAY 2015

Las elecciones municipales y autonómicas de este fin de semana en España han atestado las calles de carteles con las sonrisas y poses forzadas de unos candidatos milagrosamente rejuvenecidos. Artificiosos retratos cuyo propósito y factura nada tienen que ver con los de las impecables instantáneas que forman parte de este decálogo. Personajes tan dispares como el Che, Putin y Churchill han compartido su desagrado por ser inmortalizados en retratos que son parte del imaginario colectivo gracias a fotógrafos de la talla de Alberto Korda, Platon y Yousuf Karsh.

El rey Juan Carlos I, por Pedro Madueño

Foto: Pedro Madueño (La Vanguardia)

Cuando los fotógrafos de prensa reciben el encargo de realizar un retrato se enfrentan a la dificultad añadida de tener que resolverlo en muy poco tiempo. Si además el encargo tiene que ver con el rey o un primer ministro, la responsabilidad se multiplica exponencialmente.

Pero es ante estos casos cuando un fotógrafo experimentado se crece. Eso mismo hizo Pedro Madueño en este retrato de Juan Carlos de Borbón. El veterano fotoperiodista de La Vanguardia le fotografió en 2008, en un momento en que su imagen pública se estaba viendo seriamente perjudicada. El perfil a contraluz que remarca las facciones aguileñas le da al entonces monarca un carácter huidizo y casi siniestro. Madueño supo jugar bien la baza de la popularidad y la importancia del personaje, que incluso bajo el manto de la sombra resulta perfectamente reconocible.

Vladimir Putin, por Platon

Foto: Platon (Time)

Seguramente el retrato más aplaudido de un líder político aún en funciones, este primer plano de Vladimir Putin que capturó Platon ilustró la última portada de la revista Time en 2007 y al año siguiente le hizo valedor del primer premio en la categoría de retratos del World Press Photo. Pero para Platon conseguir esta imagen no fue tarea sencilla debido a la relevancia del personaje y su recelo a ser fotografiado.

El semanario estadounidense nombró al presidente ruso persona del año, y eso implicaba hacerle una entrevista y fotografiarle. Una vez en la capital rusa, Platon no pudo salir del hotel porque la entrevista podía producirse en cualquier instante y debía estar preparado. Finalmente hubo una llamada y fue llevado a las afueras de Moscú, a la dacha privada de Putin en medio de un bosque nevado. En una entrevista para The Guardian, Platon describió aquellos minutos: “Había francotiradores por todas partes. Era como la escena de una película sobre la Guerra Fría.”

Todo el estrés acumulado estalló en forma de lágrimas ante Putin, quien sintió -según Platon-pena por él. El retrato muestra al mandatario ruso en su sillón preferido, con un punto de vista bajo que le engrandece y un gran angular que magnifica sus manos y metaforiza su enorme poder. La tonalidad azul del retrato, a juego con el color de sus ojos, refuerza la frialdad del personaje.

Winston Churchill, por Yousuf Karsh

Foto: Yousuf Karsh

Yousuf Karsh fotografió a grandes personalidades en diferentes ámbitos, entre ellos a algunos de los políticos más influyentes de la esfera internacional. Y es precisamente con este retrato de Winston Churchill que comenzó a granjearse su merecida reputación. El fotógrafo había sido invitado por Mackenzie King, el entonces primer ministro de Canadá, para fotografiar a Churchill durante el discurso que este debía dar en el Parlamento. Este único retrato lo tomó justo después de la alocución del británico.

Era el 30 de diciembre de 1941, y Gran Bretaña atravesaba uno de sus momentos más delicados de la Segunda Guerra Mundial, pocos meses después de los ataques aéreos de la Luftwaffe sobre Londres. Y todo se evidenciaba en el carácter Churchill. Cuando este entró en la estancia donde Karsh había montado su equipo, en una mano llevaba una copa de brandy y en la otra, un puro habano, pero nadie le había dicho que le iban a fotografiar. Dándole la copa a un asistente, el premier británico aceptó el retrato a regañadientes, pero se negó a dejar de fumar ante la insistencia del fotógrafo.

Y en este punto se fraguó la magia de este retrato: Karsh se abalanzó sobre su cámara, y de un manotazo le arrebató el habano de los labios a Winston Churchill, que le dirigió esta mirada con la que parece descargar toda su ira hacia el enemigo.

Fidel Castro, por Yousuf Karsh

Foto: Yousuf Karsh

El retrato que Yousuf Karsh le hizo en 1971 a Fidel Castro -un primer plano en el que no aparecen las manos- es una rara avis entre las obras más conocidas del fotógrafo de origen armenio. En efecto, los encuadres más abiertos y las manos son capitales en sus imágenes, como también lo es un control de la luz exquisito que en esta foto le sirvió a Karsh para enfatizar la textura de la barba y la piel del mandatario cubano.

Karsh tenía muy clara la importancia de caracterizar físicamente a sus personajes acentuando sus rasgos principales. Con este plano tan cerrado el espectador repara inevitablemente en la poblada barba del entonces primer ministro de Cuba a la vez que es escrutado por su intensa y directa mirada. Tampoco Karsh elude su condición de militar revolucionario y deja algo de espacio para una gorra y una camisa desprovistas de condecoraciones.

Nelson Mandela, por Adrian Steirn

Foto: Adrian Steirn

Este retrato de Nelson Mandela pertenece a la última sesión fotográfica que hizo el mandatario sudafricano, a cargo del fotógrafo Adrian Steirn. Creador del proyecto “21 Icons”, el australiano ha retratado a 21 personalidades que han ayudado a conservar y potenciar la herencia cultural y natural en Sudáfrica. Iniciado en 2013, “21 Icons” se convirtió hace menos de un año en un libro homónimo y ya cuenta con una segunda parte.

La idea inicial se gestó por el interés de Steirn en fotografiar a Madiba y se extendió a otros 20 personajes que lucharon desde diversos frentes contra el apartheid, como el pacifista y clérigo Desmond Tutu o Frederik Willem de Klerk, el presidente del país africano que abolió las leyes segregacionistas y liberó a Mandela en 1990.

Steirn, junto a Mandela durante la sesión fotográfica para "21 Icons". | Foto: Adrian Steirn

En cada arruga del rostro reflejado del activista y Nobel de la Paz –reconocimiento que compartió en 1993 con Frederik Willem de Klerk- se adivina la dignidad de una vida al servicio de la lucha por los derechos humanos de sus compatriotas negros y por la igualdad.

El Che, por Alberto Korda

Foto: Alberto Korda

Es la imagen por antonomasia de los movimientos revolucionarios del pasado siglo y el retrato más famoso de un líder político. Es, según se dice, la fotografía más reproducida de la historia. Y probablemente por esto sea el icono gráfico universal más importante originado a partir de una foto. Pese a todo ello, Alberto Korda no cobró nunca derechos de autor por este retrato del Che.

El icono universal creado a partir de la foto de Korda. | Foto: Alberto Korda

El 5 de marzo de 1960 Ernesto Guevara asistía en La Habana a los funerales de Estado por un atentado contra un buque. Korda captó al Che con la mirada perdida: fueron dos disparos, incluido este que llamó poderosamente la atención al fotógrafo cubano en el momento de hacer los contactos. Pero otra foto de Fidel Castro ilustró el acto y este robado no fue publicado sino unos meses más tarde. Flanqueado por otro asistente y una palmera en segundo plano, la imagen que ayudó a forjar la leyenda del Che es un recorte de esta fotografía.

El Che, por René Burri

Foto: René Burri

Menos famoso e infinitamente menos reproducido que la fotografía de Alberto Korda, este retrato del Che tiene la importancia del momento en que se hizo. En 1963, cuatro años después de entrar en Magnum Photos, René Burri recibió un encargo de Look Magazine para fotografiar a Ernesto Guevara en su despacho del Ministerio de Industria en La Habana. Las imágenes ilustrarían la entrevista de tres horas que le hizo la periodista estadounidense Laura Bergquist.

Hoja de contactos de la sesión con el Che. | Foto: René Burri

Burri tomó 200 fotografías en un ambiente poco propicio. En una entrevista concedida a The Guardian en 2010, el fotógrafo suizo explicaba que las persianas del despacho estaban bajadas y solicitó permiso para abrirlas porque necesitaba algo más de luz. Sin embargo, el Che se negó. “Vale, se trata de tu cara, no de la mía”, recuerda que pensó Burri. La confianza en sí mismo que desprende su mirada, junto con la barba y el puro, son elementos muy representativos del momento álgido por el que pasaba el médico, político y revolucionario argentino.

José Luis Rodríguez Zapatero, por Daniel Ochoa de Olza

Foto: Daniel Ochoa de Olza (AP)

Aunque el imaginario común que tenemos de los políticos es casi siempre producto de sesiones pactadas para ilustrar una entrevista, la mayoría de los retratos periodísticos son robados. Como en esta fotografía de Daniel Ochoa de Olza, en la que -como Alberto Korda- el fotógrafo pamplonica aprovechó una aparición abierta a la prensa para inmortalizar al entonces presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

Ochoa de Olza explicó a Quesabesde que le constaba que “la foto no gustó ni al protagonista ni a algunos políticos”. No es de extrañar, pues la imagen es de diciembre de 2010, uno de los momentos más tensos de la última legislatura socialista en España, y expone gráficamente las dificultades que atravesaba Zapatero. Esta reacción pone de manifiesto la validez de este retrato a golpe de flash que el fotoperiodista de AP había ideado con anterioridad. La imagen fue distribuida por su agencia, y como era de esperar, la prensa afín al Partido Popular la utilizó ampliamente.

Abraham Lincoln, por Mathew B. Brady

Foto: Mathew B. Brady

Abraham Lincoln es uno de los presidentes más ilustres de la historia de Estados Unidos. De entre la larga retahíla de fotógrafos que le retrataron destacan Alexander Gardner, autor de las conocidas imágenes del decimosexto presidente frente a las tiendas de campaña del cuartel general del servicio secreto estadounidense en octubre de 1862, y Mathew B. Brady, quien tomó algunos de los retratos más famosos del presidente asesinado.

Brady, uno de los primeros fotoperiodistas reconocidos en Estados Unidos, fotografió a Abe Lincoln en su estudio de Washington en varias ocasiones. Pero sin duda la sesión más fructífera fue la que realizó el 9 de febrero de 1864: dos de aquellas fotos ilustrarían con posterioridad los billetes de cinco dólares impresos por la Reserva Federal. Esta imagen en concreto es la que ilustra el billete de la actual serie, en circulación desde 2006.

Barack Obama, por Mannie Garcia y Shepard Fairey

Foto: Shepard Fairey

Aunque la imagen de Barack Obama que ha pasado a la posteridad es obra del artista Shepard Fairey, este tomó prestada una captura del fotoperiodista Mannie Garcia para su famoso cartel “Hope”, tan usado en la primera campaña presidencial del demócrata, en 2008.

La imagen no está exenta de polémica, pues AP reclamó a Fairey los derechos por el uso de una imagen con la que se lucró (algunas copias firmadas del cartel se vendieron a 500 dólares). Mannie, que no tenía intención de tomar acciones legales, indicó que su colaboración con la agencia de noticias se restringía a una suplencia y que no le ataba ningún contrato con la misma.

La fotografía original Fairey usó para crear el icónico cartel. | Foto: Mannie Garcia (AP)

Lo cierto es que la fotografía original, tomada en 2006 y en la que también aparece el actor George Clooney, no habría pasado a la historia de no ser por Shepard Fairey.

Sin embargo, Garcia es autor de otras imágenes de mayor valor fotográfico y documental: en 1988 captó un accidente aéreo en la base norteamericana de Ramstein, en Alemania, en el que fallecieron 70 personas. Al año siguiente, aquellas imágenes le valieron un segundo premio World Press Photo. En 2005 también retrató al presidente George W. Bush mientras comprobaba la destrucción causada por el Katrina en Nueva Orleans desde el Air Force One.

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