• 10 lacras que ha traído consigo la fotografía móvil
  • 10 tipos de fotógrafo
Nueve más uno

10 grandes retratos de personalidades del mundo de la cultura y la ciencia

7
Foto: Phillippe Halsman
12
MAY 2015

La imagen que de nosotros mismos proyectan nuestros atributos físicos y psicológicos y la empatía hacia otros han hecho del retrato uno de los géneros fotográficos más apasionantes. A ello han contribuido decisivamente los medios de información, que han recurrido a este tipo de fotografía para ilustrar entrevistas a personajes relevantes del mundo de la cultura, el arte y la ciencia. Retratos como los elegidos para este compendio y que ya forman parte del imaginario común. En ellos vemos a personajes como Dalí, Marilyn Monroe o Jim Morrisson y la huella indeleble de grandes retratistas como Phillippe Halsman, Herb Ritts o Richard Avedon.

Jim Morrison, por Joel Brodsky

Foto: Joel Brodsky

Esta fotografía de Jim Morrison a cargo de Joel Brodsky no es solo la imagen que más perdurará del cantante de The Doors: es también uno de los retratos más representativos de la industria musical contemporánea, con el permiso de Madonna (fotografiada por Herb Ritts) y Michael Jackson (Annie Leibovitz).

En 1967 la banda californiana acudió en un par de ocasiones al estudio que Brodsky tenía en Nueva York, y de aquellas sesiones salieron varias imágenes que ilustraron algunos de sus discos (Brodsky firmó más de 400 carátulas a lo largo de su prolífica carrera). Hacia el final de la segunda sesión un Morrison ligeramente borracho posó a pecho descubierto. El rostro serio, la mirada desafiante y sincera, el torso desnudo y la pose con los brazos abiertos han ayudado a alimentar la leyenda de uno de los cantantes del llamado “club de los 27”.

Pablo Picasso, por Irving Penn

Foto: Irving Penn

Seguramente este sea el retrato más enigmático de Pablo Picasso. Irving Penn fotografió al artista malagueño en La Californie, su casa-estudio en Cannes, lugar donde fotógrafos como David Douglas Duncan pasaron algunas temporadas inmortalizando al malagueño con un resultado más cercano y familiar.

Fiel a un estilo definido, Penn se ayuda de una imagen limpia, un fondo neutro y pocos elementos para destacar al personaje. Esconde a Picasso tras la capa, el sombrero y la zona en sombras de su ojo derecho, dejando en la zona de luces el resto: una imagen que recuerda el estilo cubista del pintor español.

El matrimonio Curie, por Henri Cartier-Bresson

Foto: Henri Cartier-Bresson

Probablemente el fotógrafo más influyente de la historia, la teoría del instante decisivo de Henri Cartier-Bresson marcó uno de los estamentos más importantes y presentes en prácticamente todos sus colegas de profesión. Los principales protagonistas de sus retratos fueron sus amistades del mundo del arte y la cultura, a los que casi siempre supo capturar en ese momento crucial: Giacometti caminando entre sus estatuas, Matisse con sus palomas o Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir en plena calle.

Pero puestos a discernir en cuál de sus muchos retratos Cartier-Bresson llevó el instante decisivo a su máxima expresión, sin duda fue en el que hizo al matrimonio de científicos Irène y Frédéric Joliot-Curie en su casa en 1944. El fotógrafo explica en el documental “The Impassioned Eye” cómo fue aquel encuentro a primera vista con los Curie y el impacto que le causó el gesto de ambos: “Entré sin llamar al timbre. Disparé el obturador sin decir nada. Después les saludé.”

Dizzy Gillespie, por Herb Ritts

Foto: Herb Ritts

La aportación de Herb Ritts a la fotografía pasa por haber sido el creador del imaginario colectivo más destacado de celebridades de finales del siglo pasado. Más allá de sus fotografías de moda, los personajes principales de sus retratos pertenecen sobre todo al séptimo arte, como Jack Nicholson caracterizado de Joker, Al Pacino con una mirada sombría o un íntimo y sensual Mel Gibson.

Pero Ritts también fotografió a cantantes como Madonna -firmó una de sus imágenes más sensuales - o a músicos como Dizzy Gillespie. Este retrato que le tomó en 1989 es un muy buen ejemplo de su capacidad de trasladar su estilo minimalista a cualquier personaje.

En 1989 el de Los Ángeles retrató en París al trompetista negro contra su ya clásico fondo blanco: con el carrillo hinchado de aire, la boca tapada con la mano y los ojos cerrados, Gillespie es todo sentimiento mientras parece simular una de sus memorables actuaciones como prominente figura de jazz.

Willem Dafoe, por Antonin Kratochvil

Foto: Antonin Kratochvil

La biografía de Antonin Kratochvil da para una novela de dos volúmenes. Si el primero narraría su azarosa vida que le llevó a huir de Checoslovaquia, el segundo estaría dedicado a su fotografía y sería –en el plano psicológico- una consecuencia del anterior. Cofundador de VII Photo Agency, ha publicado varios libros, entre ellos “Incognito”, que mediante el retrato explora la personalidad de personajes como Jean Reno o David Bowie.

Y también de Willem Dafoe, que se convierte en un personaje clave de esta obra. Acorde a la característica fisonomía de su rostro, el fotógrafo se le aproxima y se ayuda de la combinación de zonas con gran contraste de altas luces y sombras profundas para diseccionarlo, buscando contraluces que perfilen su silueta.

Lejos de arrojar luz sobre quién es Dafoe, este retrato -que pertenece a una serie de otras cinco fotos con las que Kratochvil ganó un primer premio en la categoría de retratos del World Press Photo en 1997- plantea nuevos interrogantes sobre él.

Marilyn Monroe, por Richard Avedon

Foto: Richard Avedon

El imaginario de Marilyn Monroe es ingente. Muchos fueron los fotógrafos que la retrataron, obteniendo una amplia variedad de expresiones e interpretaciones, en gran medida alimentadas por la tortuosa vida privada de la actriz y su trágico final. Las fotografías de Eve Arnold son probablemente las más espontáneas y en las que Marilyn aparece más feliz; Tom Kelley es el autor del famoso desnudo sobre el fondo rojo, y George Barris firma las fotografías en la playa en las que la actriz posa con un tupido jersey de lana.

El 6 de mayo de 1957 Richard Avedon realizó una larga sesión con Marilyn. Llevaba un vestido de lentejuelas y se mostró jovial y divertida, hasta que, de pronto, el juego se acabó para ella y sin quererlo le brindó este retrato con una mirada perdida que esconde a la vez misterio y desconcierto. Avedon lo explicó con estas palabras en el MoMA de Nueva York: “Durante cuatro horas bailó, cantó y flirteó. Fue Marilyn Monroe. Hasta que llegó el inevitable bajón. La vi allí sentada en silencio, sin ninguna expresión en la cara.” En ese momento, Avedon fotografió a Norma Jean.

Antoni Tàpies, por Pedro Madueño

Foto: Pedro Madueño

Uno de los grandes reporteros gráficos españoles, Pedro Madueño ha realizado gran cantidad de retratos periodísticos para ilustrar artículos y entrevistas para la prensa escrita. Destacan sus fotos de escritores como Juan Marsé, Miquel Martí i Pol, Juan Goytisolo, John Irving o Joyce Carol Oates.

Pero en este tipo de periodismo abundan sobre todo retratos de políticos, actores y artistas. Como este primer plano cerrado de Antoni Tàpies, que se pintó una cruz en la mejilla para la ocasión. De hecho fue el propio Madueño quien le pidió que pintara una “T” de Tàpies, pero “él me dijo que se dibujaría la cruz, una cruz que me ha perseguido toda mi vida”, tal y como explicaba a Quesabesde.

El fotógrafo cordobés de La Vanguardia también relató en aquella ocasión la importancia de la relación y la confianza con el sujeto a la hora de trabajar. Más aún cuando en la mayoría de ocasiones se dispone de muy poco tiempo para estos retratos y suelen ser necesarias grandes dosis de improvisación.

Peter Lorre, por Yousuf Karsh

Foto: Yousuf Karsh

Afirmar que Yousuf Karsh, fotógrafo armenio nacionalizado canadiense, está entre los retratistas más reconocidos e influyentes del siglo XX no es ninguna exageración. Sobre todo si tenemos en cuenta que el imaginario colectivo de algunos de los personajes más influyentes del siglo pasado son obra suya: el nombre de Winston Churchill y el retrato que le hizo Karsh están tan asociados como Korda y su imagen del Che.

En este retrato del actor Peter Lorre, Karsh trabaja las sombras y las luces con una exquisitez marca de la casa, iluminando solo aquellos rasgos que mejor definen al actor de origen húngaro, además del detalle del cigarro en la mano. El retrato en clave baja –otro signo distintivo de su trabajo- refuerza la psicología de los personajes más destacados que interpretó Lorre, como el villano Hans Beckert en “M, el vampiro de Düsseldorf” o Ugarte en “Casablanca”.

Albert Einstein, por Arthur Sasse

albert einstein
Foto: Arthur Sasse

Si bien la espontaneidad ha hecho de retratos como los de Marilyn Monroe, Jim Morrison o el matrimonio Curie auténticos iconos, en todos ellos existía un preacuerdo con el fotógrafo. No es el caso de esta legendaria foto de Albert Einstein, obra de Arthur Sasse, que pasa por ser –seguramente- la imagen más reproducida del físico alemán y dista de ser fruto de la complicidad entre fotógrafo y fotografiado.

El 14 de marzo de 1951, en una gala en honor de su 72 cumpleaños, cansado de que los fotógrafos que cubrían el acto le pidiesen que sonriese, Einstein se giró hacia Sasse y le sacó la lengua con un punto de irreverencia. Fue el único que captó el gesto (la toma es más amplia, pues la que ha pasado a la historia es un recorte del original). No es de extrañar que a Einstein, que además de formular la teoría de la relatividad también dejó gran cantidad de citas ocurrentes, le gustase particularmente esta fotografía.

Salvador Dalí, por Phillippe Halsman

Foto: Phillippe Halsman

Como otros muchos intelectuales europeos judíos -nació en Riga cuando Letonia pertenecía al imperio ruso- Phillippe Halsman emigró por varios países del continente hasta recalar en Estados Unidos. Retrató a políticos, actores, científicos y artistas tanto en Europa como al otro lado del Atlántico: suyo es el primer plano de su amigo Albert Einstein con el semblante serio y la mirada baja.

Pero es Dalí el personaje con el que más estrechamente trabajó, como deja entrever la célebre fotografía “Dalí Atomicus” (en la cabecera de este artículo), donde todos los elementos de la imagen aparecen suspendidos en el aire. También obra de Halsman es este retrato, uno de los que mejor caracteriza al artista surrealista de Figueres por sus bigotes engominados que apuntan directamente hacia arriba y los ojos abiertos al máximo con una mirada entre sorprendida y escrutadora. Salvador Dalí en estado puro.

7
Comentarios
Cargando comentarios