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10 puntos clave para iniciarse en la técnica strobist

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MAR 2013

En 2006 el reportero gráfico David Hobby crea un blog en el que explica cómo resuelve la iluminación en las fotos que le encarga el periódico para el que trabaja. Se gestaba un auténtico cuerpo teórico de lo que daría en llamarse strobist, técnica consistente en iluminar una escena con uno o varios flashes de mano. Un equipo ligero, portátil y económico con ventajas e inconvenientes respecto a la luz continua que se obtiene con la iluminación de estudio. Aprender algunas sencillas nociones sobre estos flashes y conocer su comportamiento es esencial para introducirse en este mundo.

Luz dura, luz suave

Aunque podríamos dedicarle un tratado completo a este punto, quedémonos con lo más elemental e importante: la diferencia entre luz dura y luz suave. La primera produce una sombra muy oscura, con una zona de transición entre la luz y la sombra muy definida, dando como resultado una imagen muy contrastada. Se consigue con fuentes de luz pequeñas (como el flash de la cámara) o alejadas del sujeto (como el sol). Cuanto más pequeño sea el tamaño de la fuente en relación al sujeto, más dura será la luz.

La luz suave, por el contrario, produce unas sombras no tan oscuras, unos contornos poco definidos e imágenes con menos contraste. Una gran ventana (fuentes de luz grandes o cercanas) sería un buen ejemplo. Además de la dureza, hay que tener en cuenta el color y la dirección de la fuente de luz, variables que inciden en la dirección de la sombra que ésta produce.

Foto: Manu Lozano
Un claro ejemplo de luz dura (arriba) y suave. | Foto: Manu Lozano

Planificar

La improvisación suele estar reñida con el strobist. Esbozar un esquema previo de la foto que pretendemos hacer ("storyboard") nos ayudará a preparar el equipo necesario. Se ha de plantear previamente la iluminación que deseamos (luz dura o suave) para saber qué flashes y accesorios nos harán falta, cuántos puntos de luz necesitaremos, si vamos a requerir la ayuda de alguien y a quién o a qué le vamos a sacar fotos. Aunque suene a perogrullada, es un punto clave para que la sesión salga bien.

¿Qué accesorios vamos a necesitar? La planificación es clave. | Foto: Manu Lozano

La localización

Obviamente el lugar también condiciona el equipo que vamos a utilizar. Si la foto es en la calle, además de consultar la previsión meteorológica tendremos que escoger la hora para poder decidir el peso que en la foto tendrá la luz del sol: puede ser la fuente principal y el flash la secundaria, o viceversa.

Si disparamos en la calle de noche es importante considerar el color de las luces producidas por las farolas, que nada tiene que ver con la luz blanca del flash. Al mezclarse en la imagen varias fuentes de luz con diferentes temperaturas de color, colocaremos encima del flash un filtro de gelatina del mismo color que las luces ambientales. Así conseguimos equilibrar la temperatura de las diferentes fuentes, facilitando la corrección del equilibrio de blancos en posproducción.

Foto: Manu Lozano

La cámara

Cualquier cámara con zapata para flash o salida de cable por sincronización se puede utilizar para hacer strobist. Aun así, es cierto que las hay más preparadas para esta técnica que otras. Algunos modelos nos permiten controlar todas las opciones del flash externo cuando éste está separado de la cámara. De este modo podremos controlar parámetros como la potencia del destello o el modo (TTL, que vendría a ser la forma más automática de trabajar con un flash, o manual) sin tener que separarnos de la cámara.

En algunas cámaras el flash integrado puede actuar como controlador o unidad maestra para un grupo de flashes externos, permitiéndonos incluso trabajar por grupos de flashes en TTL y manual. El gran inconveniente de este sistema es que la comunicación es óptica, por lo que no podemos alejar la cámara del resto de flashes y cualquier objeto que se interponga entre ambos puede obstaculizar la señal.

Foto: Manu Lozano
Controlando los parámetros de la unidad externa de flash con una Canon. | Foto: Manu Lozano

El flash

He aquí el alma del strobist, el flash, pieza a la que podríamos dedicar varios artículos. Y es que la actual oferta de flashes compactos de mano es tan amplia que es realmente complejo decidir cuál es el que mejor se adapta a las necesidades de cada uno. La aparición en el mercado de marcas como Yongnuo o Nissin -más económicas que Canon y Nikon, por ejemplo- ha acercado esta técnica a un mayor número de gente, algo clave en su popularización.

Cualquier flash es válido para hacer strobist, pero vayamos un poco más allá. La mejor opción es aquel que tenga los modos TTL, manual y de disparo a alta velocidad, que sea lo más potente posible y que integre una entrada para alimentación por batería externa.

Una recomendación para empezar: el Yongnuo YN-568 EX. Cuesta unos 150 euros, tiene la máxima potencia para este tipo de flashes (un número guía equivalente a 58) y puede sincronizarse con una velocidad de disparo de 1/8.000 de segundo.

Foto: Manu Lozano

Disparadores de flash

Pieza clave en el rompecabezas del strobist, el principio del disparador del flash es simple: necesitamos un emisor de señal de disparo en la cámara y un receptor de esa señal en el flash. Una evolución importante de estos aparatos ha sido la incorporación de la señal de disparo por radiofrecuencia, eliminando la necesidad de que ambos dispositivos "se vieran", como ocurría con los disparadores infrarrojos. La radiofrecuencia permite un alcance de hasta 500 metros.

Lo ideal sería un sistema de este tipo con una potencia de 2,4 GHz, que permita configurar grupos de disparo y canales de señal, que disponga de zapata para flash y salida de cable por sincronización, que ofrezca disparo en alta velocidad y sobre todo que sea TTL, para controlarlo todo desde la cámara o el propio disparador.

Foto: Manu Lozano

Pies de flash

No son imprescindibles -todos los flashes incorporan una zapata para apoyarlos donde queramos-, pero un pie nos permitirá colocar el flash exactamente donde necesitemos, no sólo donde podamos. Nos decantamos aquí por los más ligeros y pequeños. Hay versiones plegables que ocupan realmente poco y que son muy prácticas para llevar a todas partes. Un complemento perfecto para el pie es una rótula que nos permita jugar con la inclinación del flash.

Foto: Manu Lozano

Accesorios para modificar la luz

Una vez decidimos qué luz queremos conseguir sólo hay que utilizar el accesorio adecuado. Se puede decir que no hay límite en cuanto a los accesorios que pueden utilizarse en strobist, gracias en gran medida a los adaptadores que permiten montar cualquier ventana, paraguas o cazoleta que usaríamos en un flash de estudio sobre un flash compacto. Para empezar podemos optar por un paraguas translúcido, un accesorio económico que da muy buenos resultados.

Los ajustes de la cámara

Aunque el retrato sea una de las primeras temáticas en las que se piensa al hablar de strobist, en realidad sus usos son mucho más amplios. Siempre hay algo que poder iluminar. En la mayoría de ocasiones el flash en una escena iluminada con la técnica strobist acompaña a la luz ambiente, no ilumina por completo toda la foto. La idea es, por tanto, iluminar una parte de la foto o a un sujeto dentro de la escena.

Lo ideal sería trabajar en manual y formato RAW, ajustando en primer lugar la exposición adecuada para la escena. Dada la relativa baja potencia que tienen los flashes de una cámara, es aconsejable no cerrar demasiado el diafragma. Si lo hacemos, tendremos que disparar a plena potencia, agotando rápidamente la batería.

Foto: Miquel González (Shooting)

Un ejemplo típico de situación que invita a recurrir a la técnica strobist es un retrato con contraluz en exteriores a pleno sol. Aquí la medición de la luz y el ajuste de la exposición los hacemos a partir del fondo de la escena. Seleccionamos 100 ISO, la máxima velocidad de obturación posible (1/2.000 de segundo, por ejemplo) y jugamos con el valor del diafragma. Si el disparador y el flash tienen modo de disparo en alta velocidad, podemos ajustar el diafragma al valor que queramos, porque aunque abramos mucho (f2.8, pongamos por caso) podremos compensar con velocidades muy altas.

Disparamos la foto con el flash desde el ángulo deseado y lo más cerca posible del sujeto, sin entrar en el encuadre. Y ajustamos su potencia para conseguir iluminar el retratado con la intensidad deseada. Un fotómetro de mano nos será de gran ayuda para ahorrarnos muchos de los ajustes y pruebas en el disparo.

Foto: Manu Lozano
Dos ejemplos de fotos iluminadas con la técnica strobist. | Foto: Manu Lozano

La edición de la foto

Más allá del retoque que se quiera aplicar a la foto, en strobist es muy importante el ajuste del color. Como ya hemos mencionado, lo ideal es poder equilibrar la luz del flash para igualarla con la temperatura de color de la luz ambiente. Si no, lo podemos hacer en el momento del disparo. Trabajando en RAW podremos corregir el color de manera selectiva y con muy buenos resultados.

Manu Lozano alterna su trabajo como fotoperiodista para varios periódicos españoles con su labor para revistas especializadas en el mundo del motor. Es también profesor de fotografía en Maxstudio.

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