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Nueve más uno

10 precursores del fotoperiodismo en España

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Foto: Martín Santos Yubero
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DIC 2015

La evolución del fotoperiodismo está estrechamente ligada al avance tecnológico -prácticamente contemporáneo- de las cámaras y las rotativas de los diarios. En España, el convulso periodo social, económico y político de la primera mitad del siglo XX y una demanda ávida de noticias fueron claves para que el pictorialismo diese paso a una fotografía más realista y documental. Estos son algunos de los nombres que ayudan a entender cómo se forjó el fotoperiodismo en este país. No son todos pioneros, pero sí grandes precursores que han señalado el camino -por distintas razones- a generaciones enteras de periodistas gráficos.

Agustí Centelles

Copia para una cabecera canadiense de la famosa imagen de Agustí Centelles, capturada el 19 de julio de 1936 en Barcelona en pleno alzamiento del ejército nacional, que dio la vuelta al mundo. | Foto: Agustí Centelles (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía)

Tras décadas de inmerecido ostracismo, el nombre de Agustí Centelles resuena como uno de los más importantes en materia de fotografía de guerra, hasta el punto de que sus imágenes de la Guerra Civil española se comparan a las de Robert Capa. Hay quien incluso le califica como el padre del fotoperiodismo moderno en España, pese a que sus imágenes de la mencionada contienda se publicaron mucho más en el extranjero.

Precisamente su instantánea más conocida, en la que se puede ver a tres guardias de asalto de la Generalitat atrincherados con los fusiles detrás de un caballo muerto (en realidad un posado pactado con el fotógrafo tras la refriega), fue portada en Newsweek.

Tras su trabajo para el Comisariado de Propaganda en los frentes de Aragón y Lleida, Centelles se llevó consigo al exilio una maleta que contenía 4.000 negativos para evitar posibles represalias fascistas contra combatientes republicanos. Aquellas imágenes, que aparecieron tras la muerte del dictador, muestran innovaciones estilísticas importantes para el periodismo gráfico de la época.

Pérez de Rozas

Llegada del Semiramis a Barcelona. Ese mismo día fallecería Carlos Pérez de Rozas Masdeu. | Foto: Pérez de Rozas

El apellido Pérez de Rozas es sinónimo de periodismo gráfico en España. En 1913 Carlos Pérez de Rozas Masdeu comenzó su labor de fotoperiodista casi por casualidad al obtener la imagen de un barco de guerra que había sido alcanzado y que ilustró la portada del diario ABC. A él se unieron sus dos hijos, que firmaban con el mismo apellido: la familia funcionó como una agencia muy prolífica con sede en su estudio de La Rambla de Barcelona.

A ellos se debe la mejor y más extensa crónica barcelonesa de la primera mitad de siglo, cubriendo desde noticias locales de la crónica de sucesos o deportivas hasta la gran Exposición Internacional de 1929, para la cual el fundador de la saga fue contratado como fotógrafo oficial. En 1954 Carlos murió repentinamente mientras fotografiaba el desembarco del Semiramis, que traía a integrantes de la División Azul desde la Unión Soviética, pero su linaje continúa hoy ligado al periodismo.

Joana Biarnés

Tráiler del documental "Una fotógrafa entre hombres. La historia de Juanita Biarnés".

22 años en primera línea del fotoperiodismo patrio y un archivo plagado de momentos y personajes que conforman la historia de España. Ese es el bagaje de la primera mujer fotoperiodista profesional de este país (se hizo un hueco entre otros fotógrafos en campos de fútbol mientras soportaba comentarios machistas de la grada), que acumula imágenes tan impactantes como las del desbordamiento del Llobregat y el Besòs en septiembre de 1962 o exclusivas tan importantes como sus fotografías de los Beatles en la habitación del hotel en Madrid. Y sin embargo Joana Biarnés es (o era hasta hace bien poco) una gran desconocida.

Mientras otras fotógrafas cuentan con la fama y el reconocimiento institucional, la obra y la figura de Biarnés cayeron en el olvido hasta que REC Produccions creó el documental “Joana Biarnés. Una entre todos”. En él aparecen colegas de profesión como César Lucas y Gervasio Sánchez, y cómo no, la propia fotógrafa explicando las dificultades y alegrías que le produjo la profesión hasta que decidió colgar la cámara en 1984, desilusionada por los intereses de la industria periodística.

Enrique Meneses

Fidel Castro recostado en la cama en Sierra Maestra, en 1958. | Foto: Enrique Meneses

Desde el reportaje de la muerte de Manolete hasta su última ocupación como redactor de Público, se puede decir que Enrique Meneses es la figura más prolífica del fotoperiodismo español del pasado siglo. De hecho hablar de Meneses es hablar de periodismo en todas sus facetas: gráfico, redactor, editor, vídeo… Además, con la llegada de Internet realizó una intensa labor de bloguero. Y claro, su nombre está íntimamente ligado a Fidel Castro, el Ché y sus barbudos revolucionarios en Sierra Maestra.

Lo malo de encasillar a un fotógrafo -ya se sabe- es que el gran público termine por asociar un nombre a su trabajo más conocido. Y en el caso de Meneses no solo le haríamos un flaco favor a él, sino también a la historia del fotoperiodismo patrio e internacional. Y es que el madrileño también fotografió mucho fuera de su país: la Guerra de Suez, políticos de importancia mundial como Kennedy y Kruschev, de artistas como Picasso o Dalí y de otros personajes como Cassius Clay o Martin Luther King.

Alessandro Merletti

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Francesc Macià, recibe al jefe del ejecutivo español, Alcalá Zamora, el 26 de abril de 1931. | Foto: Alessandro Merletti (IEFC)

Nacido en Italia, Alessandro Merletti realizó su labor profesional casi íntegramente en Barcelona. Aunque su obra data del primer tercio del siglo XX, de él puede decirse que es el primer periodista gráfico moderno, sobre todo por su forma de trabajar: fue el primero en desplazarse en motocicleta y además entregaba sus encargos con una inmediatez impropia de la época.

También era habitual verle fotografiando encaramado a una escalera, maniobra que daba a sus fotos un punto de vista novedoso y único. Pese a la prohibición, consiguió colarse en el juicio en el que Francesc Ferrer Guàrdia fue condenado a muerte por su supuesta implicación en la Semana Trágica de 1909.

Sus fotografías, de gran calidad (se fabricaba sus propias cámaras, por cierto), aparecían tanto en publicaciones de tirada nacional como La Vanguardia, Diario de Barcelona y El Día Gráfico como en cabeceras internacionales de renombre como L'Illustrazione Italiana o el Daily Mirror. Aunque parte de su trabajo aún tiene reminiscencias de estilo pictorialista -como ocurre con Josep Brangulí-, en él se intuye un cambio de tendencia hacia las escenas más espontáneas y veraces propias del fotoperiodismo actual.

Heribert Mariezcurrena

Una de las fotos que ilustraron la cobertura del terremoto en Granada, a principios de 1885 en "La Ilustración. Revista Hispano-Americana". | Foto: Heribert Mariezcurrena (Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona)

En la década de los 80 del siglo XIX España fue pionera en la introducción del fotograbado. El 17 de noviembre de 1881 la portada de La Ilustración era la primera reproducción fotomecánica de una imagen, y en enero de 1885 el fotógrafo gerundense Heribert Mariezcurrena recibía el encargo de esta misma publicación de viajar a Granada y Málaga para cubrir los desastres de los terremotos que asolaron Andalucía.

Las 44 fotografías de Mariezcurrena, que se publicaron en cuatro entregas más de un mes después de los hechos, se consideran el primer reportaje fotográfico en España.

Foto: Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona
Portada de La Ilustración del 1 de febrero de 1885.

Las imágenes muestran vistas de casas reducidas a escombros por los seísmos y conforman un testimonio que desde La Ilustración quisieron representar con total veracidad: “Nos apresuramos á enviar allá á uno de los más conocidos fotógrafos con el objeto de que sacara […] todas las vistas más interesantes y que pudieran dar cabal idea de lo sucedido. Bien hubiéramos podido, como otros muchos, inventar escenas é imaginar desastres, dándolos como copia del natural; pero la seriedad de nuestra publicación nos ha hecho esperar antes que recurrir á tales medios.”

Nicolás Muller

Foto: Nicolás Muller

La historia de Nicolás Muller guarda similitudes con las de otros coetáneos húngaros -también colegas de profesión- como Robert Capa, André Kertész o Brassaï, con los que coincidió en París huyendo del nazismo y la persecución de judíos en una Europa a las puertas de la Segunda Guerra Mundial. Tras Francia pasó por Portugal y Marruecos antes de recalar en España en 1947, donde fijó su residencia y comenzó a colaborar con las cabeceras La revista de Occidente, Mundo Hispánico, ABC o Semana, entre otras.

Antes de aterrizar en España Muller ya había documentado con su cámara a los más desfavorecidos, pero aquí su posicionamiento fue algo más discreto. Entre su obra más destacada hay una variedad de retratos que hizo a intelectuales de la posguerra como Tàpies o Cela y una serie de guías sobre las distintas regiones españolas, que recorrió en los 60 y que hoy conforman un valioso documento de la posguerra.

Francesc Català-Roca

Fotos de 1953 y 1952 en Madrid y Barcelona, respectivamente. | Foto: Francesc Català-Roca

Las décadas de los años 50 y 60 del pasado siglo vieron el despertar de una corriente más documentalista que dirigía su mirada hacia la vida cotidiana, menos periodística pero infinitamente más interesante a nivel social. Hoy en día sería mucho más complicado entender la España de aquellos años sin la obra de Miserachs, Terré, Maspons, Pomés, Colom, Pérez Siquier y sobre todo Francesc Català-Roca, que supo trabajar con humor y rigor a pesar de la censura del régimen franquista.

Català-Roca dio buena cuenta de la ajetreada vida en las ciudades de Barcelona y Madrid y de la mezcla de personajes anónimos más urbanitas junto a otros más provincianos. En su periplo no se olvidó de pueblos y campos: sus fotografías en las provincias de Tarragona, Girona, Cuenca, Cádiz o Cantabria nos hablan de una España moderna todavía en pañales y con unas desigualdades entre campo y ciudad muy acusadas.

Paco Ontañón

Pamplona, 1961. | Foto: Francisco Ontañón

El neorrealismo llegado desde Italia caló con fuerza en España en los años 50 y 60. Pero sería injusto que a los nombres mencionados no añadiésemos algunos de los fotoperiodistas profesionales que trabajaron en agencias. Aquí aparece Paco Ontañón (Europa Press), que desde sus inicios autodidactas estuvo ligado a las agrupaciones fotográficas de Almería y Cataluña (AFAL y AFC) y que en Madrid fue uno de los impulsores de esta vanguardia.

Aunque su trabajo profesional durante la dictadura franquista estuvo ligado a las necesidades periodísticas de la agencia, de ámbito nacional, nunca abandonó su interés por el desarrollo de una obra personal y una fotografía novedosa. Fue, de hecho, uno de los creadores de La Palangana junto a compañeros como Cualladó o Masats, que rompieron definitivamente con lo que quedaba del pictorialismo.

En 1985 entró a formar parte de El País, y su trabajo es uno de los más influyentes para las generaciones de fotoperiodistas venideras. La obra de Ontañón se extiende desde un periodo amplio que abarca desde los años aún difíciles de la dictadura hasta bien entrada la Transición.

Martín Santos Yubero

Despedida de la División Azul en la antigua estación del Norte de Madrid, en 1941. | Foto: Martín Santos Yubero

Si hay un legado que abarca simultáneamente la vida diaria -y la evolución social- de la capital española junto con los hechos que han marcado su historia desde tiempos de la Segunda República hasta el final de la dictadura, ese es el de Martín Santos Yubero.

A través de sus fotografías descubrimos la multitudinaria celebración por la victoria del Frente Popular en las elecciones del 36 y la ceremonia de posesión del cargo de presidente de la Segunda República de Manuel Azaña, dos meses después. O el cadáver de José Calvo Sotelo en julio de aquel mismo año, cuya ejecución se ha considerado históricamente como uno de los motivos del alzamiento. También a un grupo de soldados retratándose a manos de un minutero poco antes de partir al frente de la contienda en el 37 o la despedida de la División Azul en el 41.

Pero Santos Yubero nos hizo más cercanos el mundo de la cultura y del deporte, con retratos de Pío Baroja, Carola Fernán Gómez o una foto de grupo -impensable en el fotoperiodismo actual- de la selección española de fútbol del 35, con Ricardo Zamora como estrella, instantes antes de partir en tren hacia Lisboa para jugar un partido.

Aclaración

En esta lista se incluyen fotógrafos que, por distintas razones que se señalan en el artículo, merecen ser destacados como precursores del periodismo gráfico en España. No son los pioneros en abordar esta disciplina, y por tanto no existe una concordancia temporal entre ellos: desde Heribert Mariezcurrena hasta los más contemporáneos ha transcurrido un siglo entero.

Es precisamente esa evolución, a la que todos estos autores han contribuido, la que nos sirve de pauta principal para un elenco que -limitaciones de la serie, pues nueve más uno suman diez- debería ser más amplio.

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