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Nueve más uno
Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

10 lacras que ha traído consigo la fotografía móvil

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MAY 2015

Reconozcámoslo: a todos nos gusta eso de llevar la cámara siempre encima y permanentemente conectada a Internet para poder compartir casi al instante nuestras fotografías de suculentos manjares, de playas y parajes impresionantes, de juergas hasta el amanecer que harían palidecer de envidia a la mismísima Paris Hilton. Desde que alguien decidió ponerle una cámara al móvil la fotografía ha invadido nuestro día a día para lo bueno, pero también para lo muy malo. He aquí algunos de los males que han venido pegados cual garrapata al lomo de un chucho al imparable ascenso de la llamada fotografía móvil.

Vídeos verticales

Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

El cine es horizontal, los televisores son horizontales, los monitores de ordenador son horizontales, los ojos de los seres humanos –al menos de la gran mayoría- son horizontales. Conociendo estos básicos y sencillos axiomas, ¿por qué demonios la gente sigue grabando vídeos en formato vertical? ¿Qué extraño mecanismo mental les impulsa a ello? El fenómeno es tan preocupante que incluso se han creado aplicaciones que anulan esa posibilidad.

Fotos de comida

Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

Hace algunos años era bastante improbable ver a alguien blandiendo una cámara en medio de un restaurante para sacarle fotos a diestro y siniestro al menú. Hoy, sin embargo, raro es el día en que no hay alguien a nuestro alrededor inmortalizando el plato que está a punto de zamparse, ya sea en su casa, en el bar más grasiento del barrio o en un restaurante de lujo. No seremos nosotros los que pongamos en duda que algunos manjares son una auténtica obra de arte digna de ser documentada, pero, francamente, a nadie le importa el café con leche y el cruasán que desayunas todas las mañanas.

Selfies

Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

La lacra por antonomasia derivada de la fotografía móvil es, sin duda, la de los dichosos selfies, una auténtica plaga bíblica que nos castiga día sí, día también. Claro que antes de llegada de los móviles ya existían los autorretratos –disciplina que, en lo fotográfico, nos ha dejado grandes obras-, pero la moda de los selfies, manifestada en forma de tsunami de fotos ególatras que por regla general carecen de interés, clama al cielo. Y eso por no mencionar el aluvión de productos que han surgido en torno a esta práctica: desde el maldito palo para selfies hasta cámaras específicamente concebidas para llevarlos a cabo.

Palo para selfies

Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

Si la fotografía móvil nos ha traído la condena de los selfies, los selfies a su vez han venido acompañados de otra abyecta pesadilla: los palos para selfies. Y es que en medio de la vorágine de autorretratos en que llevamos inmersos los últimos años, algún iluminado se dio cuenta de que la longitud media de los brazos de la gente se quedaba algo corta para realizar selfies en grupo –incluso solos- o con paisaje de fondo. Para solucionarlo, se sacó de la manga el maldito palo extensible que hoy inunda las tiendas de souvenires y las zonas más turísticas del planeta.

Pérdida de privacidad

Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

Sales una noche, y al día siguiente, luchando contra una resaca de proporciones cósmicas, te encuentras de repente etiquetado en varias fotografías de una juerga en la que no recuerdas haber participado, con la cara brillante y sudorosa, los ojos entrecerrados y colgado del hombro de un desconocido. Sí, amigos: desde que la fotografía móvil entró en nuestras vidas, parece que siempre hay alguien preparado para inmortalizar nuestros peores momentos y compartirlos con el mundo.

Bosque de brazos alzados en los conciertos

Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

De un tiempo a esta parte los conciertos se han convertido en una especie de competición delirante por ver quién saca la mejor fotografía, lo que provoca tener que convivir con cientos de móviles y cámaras interponiéndose permanentemente entre nuestros ojos y el artista de turno. Una situación que aún puede ser más molesta cuando el tipo de delante ha tenido la brillante idea de traerse el iPad. Algunas personas deberían plantearse que es mejor vivir el concierto en vivo –que para eso están ahí- que intentar recordarlo a través de fotografías oscuras, borrosas y movidas o de vídeos con el sonido distorsionado.

Imágenes de pésima calidad

Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

En este mundo de pirateo salvaje, screeners y vídeos on-line con los píxeles como puños, parece bastante claro que la calidad no es algo prioritario para la mayoría de la gente. Otra muestra de ello la encontramos en el auge de la fotografía móvil, que ha provocado que imágenes movidas, con poca nitidez, ruido por todos lados y aberraciones cromáticas campando a sus anchas se hayan convertido en el pan nuestro de cada día. Ir a una rueda de prensa y ver teléfonos donde antes había cámaras de fotos nos produce un intenso dolor a los que aún pensamos que las cosas se tienen que ver bien.

Invasión de filtros fotográficos

Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

¿Quién se acuerda de cuando la mayoría de las fotos se quedaban tal y como salían de la cámara? Eso ya ha pasado a la historia gracias –entre otros- a Instagram y demás sucedáneos. Y es que actualmente son pocas las imágenes que no acaban sepultadas bajo una avalancha de filtros, efectos, viñeteos y marcos a cada cual más hortera, como los que recogíamos en este artículo. Es como si cada vez que uno sale de casa se pusiera kilos y kilos de maquillaje hasta desfigurar su cara por completo. Un poco de mesura no nos vendría mal.

Saturación monotemática

Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

No falla: caen cuatro copos de nieve en la ciudad, y al cabo de un minuto aparecen centenares de fotos en las redes sociales inmortalizando el momento; empieza el calorcito, y las imágenes de pies en la arena o el agua se multiplican como por arte de magia. La fotografía móvil ha certificado una realidad que al menos hace unos años no era tan evidente: nuestras fotografías no son originales. Cientos de personas han hecho la misma foto antes que nosotros, otros cientos la están haciendo ahora y cientos de miles la repetirán en el futuro.

Collages horteras

Foto: Óscar Sánchez Requena (Quesabesde)

Cojamos punto por punto todas las lacras de este artículo, y con una de las múltiples aplicaciones que existen para ello, combinémoslas en un colorido y absurdo collage para compartirlo con el mundo. Como diría el coronel Kurtz: "No creo que existan palabras para describir todo lo que significa, a aquellos que no saben qué es, el horror. El horror. El horror tiene rostro.”

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