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Nueve más uno

10 grandes citas para entender el sentido de la fotografía

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Foto: Henri Cartier-Bresson
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JUL 2015

Decir que una imagen vale más que mil palabras significa aceptar que la fotografía encierra un lenguaje que le es propio y universal. Pero, ¿qué puede aportar un texto a la fotografía? Recogemos una decena de frases formuladas por grandes fotógrafos que dan respuesta a esta pregunta. Una gran lección surgida de la visión que estos autores tienen del acto fotográfico y una buena forma de entender su actitud a la hora de encarar esta disciplina en lo formal y conceptual.

"Una fotografía es un secreto acerca de otro secreto: cuanto más cuenta, menos sabes" Diane Arbus

Foto: Diane Arbus

A lo largo de toda su carrera Diane Arbus le dio siempre una importancia capital a sus personajes, tanto por su naturaleza como por la expresividad con que los fotografiaba. Con todo, muchos de sus retratos generan en el espectador grandes preguntas acerca de lo que la fotógrafa mostraba. O dejaba de mostrar.

Las propias palabras de Arbus son casi un misterio, y lo mismo ocurre con este retrato. La que de buenas a primeras parece ser una imagen formal, incluso un retrato pictorialista de dos gemelas a las que reconoceríamos perfectamente, de pronto comienza a plantearnos interrogantes. ¿Por qué una parece sonreír y la otra no? ¿Qué hay detrás de esa aparente calma con que posan para la fotógrafa? ¿Por qué aparecen juntas, hombro con hombro?

El trabajo de la malograda fotógrafa tenía la capacidad de mostrar la superficie de sus personajes y a la vez ofrecía una pequeña rendija por la que introducir a los espectadores, involucrados en cada una de sus imágenes.

"Si tus fotos no son lo bastante buenas, es que no estabas lo suficientemente cerca" Robert Capa

Foto: Robert Capa

Es la frase más célebre del fotoperiodista de guerra y junto al “instante decisivo” de Cartier-Bresson, con la que más se ha machacado a cualquier estudiante de fotografía. Y aunque en muchas ocasiones sea necesario dar un paso atrás que ayude a contextualizar una escena, lo cierto es que esta máxima le valió a Robert Capa -en gran parte- su prestigio como fotógrafo.

Muchas son las situaciones en las que el cofundador de Magnum estaba lo bastante cerca de la acción como para convertirla con su cámara en auténtico icono de la fotografía. Pero quizás esta instantánea del Día D sea la que mejor ilustra sus palabras.

Capa desembarcó la mañana del 6 de junio en la playa de Omaha, en la Normandía, junto a miles de marines americanos para vivir en primera persona y fotografiar en primera línea uno de los momentos más importantes de la historia del siglo XX. Los once negativos que sobrevivieron al desastroso proceso de revelado del laboratorio son un documento gráfico único.

Desgraciadamente, su afán por estar siempre lo más cerca posible de la acción también le costó la vida al húngaro en 1954, cuando pisó una mina en Indochina.

"Para poder disparar una foto necesito emocionarme" Cristina García Rodero

Foto: Cristina García Rodero

Es quizá por eso que la mayoría de imágenes de Cristina García Rodero logran emocionar a quien las mira. La fotógrafa española de Magnum ha sabido encontrar esos sentimientos en las manifestaciones folclóricas por excelencia: los días de fiesta en los pequeños pueblos de la España oculta que ha fotografiado durante décadas o las peregrinaciones y rituales en Centroamérica. Gran dominadora de la luz y las sombras, la autora se ha aferrado a esta máxima para acercarse –en un sentido también literal- al lado más humano de sus protagonistas.

Como en esta fotografía realizada en una cueva de la región de Artibonite, en Haití, en la que el gesto de la mujer, el semblante de su rostro -como escrutando alguna divinidad- y el haz de luz que la separa de la penumbra de la cueva logran emocionar. La fotógrafa se sitúa a primera fila en un ritual vudú, sintiendo el calor y el sudor de una ceremonia pagana, pero también guardando silencio entre la muchedumbre de una procesión. Fiel a su lema, es así como consigue emocionar con sus fotografías.

"Quiero hacer retratos tan intensos como las personas" Richard Avedon

Foto: Richard Avedon

La fotografía de moda le debe a Richard Avedon el estatus que alcanzó en la segunda mitad del pasado siglo. Avedon es también una de las figuras más destacadas en el género del retrato, en el que siempre priorizó la importancia del personaje descontextualizándolo con un fondo neutro. Además de ser de los primeros en permitir que las modelos se desatasen ante la cámara y mostrasen su auténtica personalidad, el neoyorquino viajó durante un lustro por el oeste americano retratando personajes anónimos a los que enalteció y dignificó.

Quizá sean sus retratos de famosos -principalmente personajes del mundo del cine- los que más relevancia han tomado con el tiempo. De entre ellos, esta instantánea de Marilyn Monroe es la que más fielmente refleja ese ansia de Avedon por capturar la fuerza e intensidad de la persona que se planta ante su cámara. De entre las docenas y docenas de fotografías icónicas de la actriz, este retrato plasma a partes iguales la intensidad de su mirada perdida y la gran belleza de la actriz.

"La fotografía es, en un mismo instante, el reconocimiento simultáneo de la significación de un hecho y de la organización rigurosa de las formas percibidas visualmente que expresan y significan ese hecho" Henri Cartier-Bresson

alberto giacometti
Foto: Henri Cartier-Bresson
Henri Cartier-Bresson es sin duda el fotógrafo que más frases célebres ha acuñado. Y de todas, esta es quizá una de las que mejor define los elementos de una imagen fotoperiodística de calidad. De un plumazo, el francés equipara forma y contenido para conseguir una buena fotografía. Y lo hace además anticipando su propio concepto del instante decisivo, como queriendo decir que el fotógrafo ha de saber reconocer la importancia del hecho y qué elementos le ayudan a mostrarlo. Todo en un "mismo instante", al vuelo.

Y así es cómo fotografió a Alberto Giacometti, su figura enjuta caminando entre sus esbeltas estatuas y el paso igual que el de su escultura más famosa. Cartier-Bresson quiere mostrar al artista suizo, pero más allá de un retrato formal, lo fotografía en un contexto que refuerza al personaje. De esa composición imperfecta se intuye que el galo visualizó la fotografía de forma inmediata, y así la inmortalizó.

“Cuando la gente mira mis fotografías quiero que se sientan igual que cuando leen por segunda vez una línea de un poema” Robert Frank

Foto: Robert Frank

The Americans” es seguramente el libro más influyente de la historia de la fotografía, y leyendo la afirmación de su autor es fácil recordar cuántas veces hemos mirado y remirado sus 83 instantáneas. En parte por la historia que encierra esa obra y en parte por la forma visual de narrarla. Una segunda mirada -y una tercera y una cuarta- más detenidas nos descubren en ella nuevos elementos formales y de contenido.

Portada de algunas ediciones, esta fotografía resume muy bien la idea del antisueño americano que Robert Frank quiso dar a su libro. Cuidadosamente compuesta para evitar las fugas, obliga al espectador a enfrentar las miradas de los ocupantes del bus, que observaban al fotógrafo suizo con actitudes que van desde la desconfianza hasta la amable aceptación. Pero como en todos los retratos -y este es un retrato de grupo-, la interpretación de la expresión de los personajes está muy ligada al contexto del espectador.

Sean cuales sean los motivos que nos llevan releer los versos de un poema y los sentimientos que estos despiertan, son siempre personales. Pero tampoco hay que pasar por alto el momento histórico de esta fotografía: 1955, Nueva Orleans. El 1 de diciembre de ese mismo año Rosa Parks protagonizó en Alabama el famoso acto de desobediencia civil al no ceder su asiento en el bus a un hombre de raza blanca.

“No tomas una foto, la haces” Ansel Adams

Foto: Ansel Adams

Por sencilla y evidente que parezca, esta afirmación encierra toda la filosofía del acto fotográfico de Ansel Adams. Desde la idea del proyecto original y la previsualización de la imagen hasta la impresión de la misma, pasando por la propia toma: todo es un proceso consciente de invención. Además, es esclarecedor que sea un miembro del Grupo f/64, un fotógrafo cuya obra se basa enteramente en la reproducción fiel de la realidad, quien aseverara que toda fotografía es una creación.

“Moonrise”, la famosa instantánea que el californiano tomó en Hernández (Nuevo México), contiene “una combinación de hallazgo afortunado e inmediato recuerdo de conocimientos técnicos”, según afirma en su libro “Examples. The Making of 40 Photographs”. Adams conducía su todoterreno cuando vio la luna despuntar sobre el grupo de casas: detuvo el vehículo, montó el trípode y la cámara sobre el techo, preparó el negativo y cuando se disponía a medir la luz no encontró su fotómetro.

Gracias a una idea muy clara de la imagen que quería obtener cuando presenció la escena y a unos conocimientos técnicos de libro (recordó el valor físico de la luminosidad de la Luna), pudo realizar una exposición que luego revelaría y positivaría convenientemente. Cuando intentó tomar una segunda placa fue demasiado tarde: el sol poniente ya no iluminaba convenientemente parte de la escena.

"La cámara es un cuaderno de bocetos, un instrumento para la intuición y la espontaneidad" Henri Cartier-Bresson

Foto: Henri Cartier-Bresson
Ryszard Kapuscinski utilizó notas de campo que luego iría hilando para redactar -parcialmente- “El Sha o la desmesura del poder”. De la misma forma que el periodista usó aquellas anotaciones para su historia, Cartier-Bresson utilizaba la fotografía como fragmentos de realidad para conformar el que hoy es uno de los documentos gráficos más destacados del siglo XX.

Aquello que veía y que de una forma u otra concebía en imágenes era para Cartier-Bresson como un párrafo -o una página- más en su obra, una particular historia contemporánea. Estas dos fotografías explican muy bien las ideas de boceto, intuición y espontaneidad. El retrato del matrimonio Irène y Frédéric Joliot-Curie lo tomó sin mediar palabra, nada más entrar en el apartamento de los científicos en París, ambos con el gesto y la mirada casi idénticos. Las mismas dosis de espontaneidad e intuición -y por qué no, de oportunismo- hay en la foto del beso, en la que el perro mira atento a la pareja de enamorados.

“La fotografía podría ser esa tenue luz que modestamente nos ayudara a cambiar las cosas” Eugene Smith

Foto: Eugene W. Smith

¿Puede la fotografía cambiar las cosas? Esta es una de las grandes preguntas que a todo gran fotógrafo que haya documentado alguna injusticia le han hecho. Hay quien lo niega en rotundo y quien dice que puede ser una primera semilla para ese cambio. Eugene Smith era de los segundos.

Mientras Tomoko Uemura tomaba su baño diario asistida por su madre en diciembre de 1971, Smith la retrató para su reportaje “Minamata: una advertencia al mundo”. La fotografía se publicaría al año siguiente y el trabajo entero en 1975, en Life. El ensayista y su mujer pasaron tres años en Minamata, al sur de Japón, documentando los efectos devastadores sobre el sistema neurológico de las 14.000 víctimas intoxicadas con el mercurio que la química Chisso llevaba décadas arrojando al mar de Yatsushiro.

El fotógrafo y su mujer fueron acosados durante los tres años que permanecieron allí. Smith fue agredido por empleados de Chisso y perdió la visión de un ojo, pero esta fotografía alertó y sensibilizó a la sociedad japonesa -y al mundo entero- de la falta de escrúpulos de algunos empresarios industriales.

“La fotografía es el arte de la observación. Se trata de encontrar algo interesante en un lugar ordinario. Me he dado cuenta de que tiene poco que ver con las cosas que ves y mucho con cómo las ves” Elliott Erwitt

Foto: Elliott Erwitt

Esta frase de Elliott Erwitt encierra la importancia que tiene el punto de vista, la intencionalidad y el enfoque en la obra de cualquier fotógrafo. La fotografía implica poner atención más allá de lo que se ve. Mirar, entender y tener algo que contar, y hacerlo de forma particular. Gran parte de la obra del de Magnum es un claro ejemplo de su savoir regarder al servicio del humor, y demuestra que hay fotografía en casi cualquier escenario, incluso donde todo parece formar parte de la más anodina cotidianeidad.

Esta fotografía, una de las más famosas de su serie de perros, es un claro ejemplo de ello. ¿Qué tiene de especial una persona sentada con dos bulldogs en una escalera? Dicho así, probablemente nada. Pero cuando uno de los perros se interpone entre la persona y el objetivo de Erwitt mirando fijamente a cámara y cobrando un inopinado protagonismo, la fotografía muestra todo su potencial.

Y lo más curioso es que, como en muchas otras imágenes suyas, esta no parece ser fruto de un instante único: da la sensación que la escena está ahí para ser fotografiada antes o después, esperando que alguien sepa mirarla y tenga algo que decir sobre ella.

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