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Nueve más uno

10 fotos de Henri Cartier-Bresson elegidas por 10 fotógrafos

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Foto: Henri Cartier-Bresson
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JUN 2016

El imaginario común de cualquier fotógrafo está repleto de instantáneas de Henri Cartier-Bresson, sin duda uno de los nombres más influyentes de la fotografía. El francés levanta pasiones -con alguna excepción muy puntual-, y en Quesabesde hemos pedido a una decena de fotógrafos que escojan una de sus imágenes y justifiquen su elección. Un ejercicio que arroja una visión diversa y en algún caso sorprendente.

David Airob

Foto: Henri Cartier-Bresson

Para David Airob, quedarse con tan solo una imagen de Cartier-Bresson "es casi un suicidio". El fotógrafo de La Vanguardia se decanta por esta instantánea vertical de un obrero que aparece de espaldas al objetivo frente a quienes probablemente sean su familia.

"Su trabajo ‘A propósito de París’ me impactó de tal forma la primera vez que lo vi que pasó a ser uno de mis libros de cabecera. De él quisiera destacar esta imagen por su composición y el orden de todos sus elementos. Pero sobre todo por su invitación a imaginar y adivinar la expresión del hombre con solo observar su postura y las expresiones en las caras de las mujeres y el niño. Se me antoja una expresión tranquila y de felicidad. El detalle del perro es impagable."

Rafa Badia

Foto: Henri Cartier-Bresson

"Yo lo tengo claro: la de los obreros de Moscú." Rafa Badia justifica su decidida elección: "Me encanta porque no es usual en Henri Cartier-Bresson, pues es un interior; por lo escenográfico de la toma, en la que cada persona representa su papel, y sobre todo me intriga la mujer de la derecha, con los brazos en la cintura y una expresión rencorosa, y la interpretación abierta respecto a ella. La escena tiene múltiples lecturas. Es una foto que me remite a la enorme -literal y figuradamente- novela de Vasili Grossman ‘Vida y destino’."

Para el fotógrafo, editor y profesor, "Cartier-Breson tiene en el mundo de la fotografía un papel equivalente al de Pablo Picasso en lo relativo a la pintura. Ambos fueron la mirada del siglo XX."

Gali Tibbon

Foto: Henri Cartier-Bresson

Por un instante la fotógrafa Gali Tibbon está tentada de quedarse con otra imagen de Rusia extraída del libro "The People of Moscow", pero finalmente se decanta por una más clásica tomada en la localidad francesa de Dieppe, a orillas del Atlántico. "Me intriga y me hace sonreír. Las piernas de la pareja, su lenguaje corporal bajo un paraguas en la playa escondiéndose del sol y de las miradas de la gente que hay alrededor. Es un momento privado pero en un lugar sin apenas privacidad."

El horizonte torcido demuestra un instante robado al vuelo y pone de manifiesto la importancia de la acción por encima de la perfección visual. Para la fotógrafa de Jerusalén, la composición "es simple pero brillante, con los pantis negros y semitransparentes de la chica y los botines brillantes del hombre. Puedo imaginarme lo muy cerca que están sus caras debajo del paraguas y la intimidad del momento."

José Manuel Navia

Foto: Henri Cartier-Bresson

Cartier-Bresson retrató a muchos grandes personajes, la mayoría escritores y otros artistas, aunque también a algún científico como Irène y Frédéric Joliot-Curie, a quienes fotografió en su casa en 1944. Esta es precisamente la elección de José Manuel Navia: un retrato. "Siempre me ha impresionado esta fotografía por la expresividad del matrimonio retratado y en general por la fuerza que emana, a lo que sin duda contribuye su aparente sencillez y una cierta imperfección técnica que para mí no es tal, sino simplemente frescura visual."

Para Navia, esta foto lleva el sello del francés: "Es una fotografía muy característica del estilo de Cartier-Bresson, un poco à la sauvette. Llegó a la casa, y nada más encontrarse frente a la pareja realizó la fotografía. Poco más de una toma, y listo. La actitud entre resignada, fatigada y algo expectante de los sujetos colaboró con la intención del fotógrafo, dando lugar a un retrato en mi opinión magnífico. Al fin y al cabo, la primera condición para un buen retrato es que tanto sujeto como fotógrafo pongan algo de su parte, consciente o inconscientemente. Es una danza a dúo, un trío en este caso."

El madrileño no escatima en elogios y hace hincapié en la faceta retratista de Cartier-Bresson: "Para mí es sin duda en sus retratos donde la fotografía de Cartier-Bresson acaso alcance sus más altas cotas, pues creo que su estilo y sus obsesiones fotográficas se expresan ahí con gran fuerza y a la vez se benefician de la relativa sencillez que exige este género. Y podríamos decir que el uso del blanco y negro también contribuye a ello."

Catalina Martin-Chico

Foto: Henri Cartier-Bresson

En 1969 Henri Cartier-Bresson tomó esta apacible -y aparentemente sencilla- imagen en Simiane-la-Rotonde, una tranquila localidad situada en lo alto de un promontorio al sur de Francia. A Catalina Martin-Chico le encandilan la composición y la forma de captar la acción de su compatriota.

"Esta foto siempre ha sido mi favorita de Cartier-Bresson. No sé bien por qué, ya que las explicaciones que puedo dar funcionan bien para muchas de sus fotos. El hecho de captar ese instante preciso, el famoso instant décisif, ese momento que 3 segundos más tarde ya no existirá más. Esa visión increíble y tan gráfica de las líneas y su sentido de la composición. El hecho de que haya dos, tres y hasta cuatro cosas que pasen al mismo tiempo en el mismo marco. Esa fluidez en las líneas de la foto. Y además muestra la intimidad, la dulzura, el tiempo que pasa de una manera única. Todas estas cosas juntas dan forma a una foto increíble. Cartier-Bresson domina perfectamente todos estos aspectos de la fotografía."

"Cuando doy clases de fotografía siempre pongo como referencia las fotos de Cartier-Bresson para remarcar la importancia del saber mirar, de cómo están estructurados los elementos para decir mejor lo que quería expresar. En fin, que esta foto me hubiera gustado haberla sacado yo", bromea Martin-Chico.

Joan Guerrero

Foto: Henri Cartier-Bresson
Joan Guerrero no duda ni un instante al escoger la foto del pequeño chaval cargado con dos botellas que Cartier-Bresson fotografió en París en 1952. "Tengo yo esa fotografía como un emblema porque lleva el alma de la instantánea, donde la mirada y la cara del niño rebosan alegría. Sin embargo está cortada por los pies, e incluso la puerta está torcida. Es una fotografía, para mí, imperfecta, como tiene que ser a veces la fotografía instantánea."

Si atendemos a los pequeños errores compositivos y al gran acierto captando la expresión del chico, es fácil imaginar a Cartier-Bresson reaccionando al vuelo para inmortalizar el instante decisivo. "Pero la cara de felicidad del niño con las dos botellas es una carga de vida. Siempre he pensado en ella como una gran fotografía. Tiene su poesía, su belleza, su vida… y algunas imperfecciones. Como somos, de alguna manera, los humanos", remata Guerrero.

Raffaele Petralla

Foto: Henri Cartier-Bresson

Al instante decisivo y a la enorme capacidad de conjugar todos los elementos de la escena en una geometría casi perfecta hay que añadirle un gran sentido del momento histórico. Raffaele Petralla nos cuenta las circunstancias de esta famosa escena captada por Cartier-Bresson y por un camarógrafo poco después de haber finalizado la Segunda Guerra Mundial.

"En 1945 Cartier-Bresson fue invitado junto a un camarógrafo estadounidense a Alemania para documentar a los exprisioneros de los campos de repatriación que se crearon justo después de la derrota definitiva de los nazis. La fotografía muestra el momento en que una informante de la Gestapo, que se había mezclado con los refugiados, fue descubierta y delatada por una mujer detenida en el campo. La fotografía recoge un instante que el vídeo del camarógrafo no fue capaz de destacar."

"Para mí, esta toma de Cartier-Bresson es la que más resume su concepto de instante decisivo. Lo es desde el punto de vista técnico, desde el punto de vista emocional e incluso desde el punto de vista de que su historia personal representa una especie de venganza, ya que él mismo había sido prisionero de los nazis y hacía poco que había conseguido escapar. Esta fotografía nos aporta un documento de una gran importancia, con la mirada de quien se había situado abiertamente del lado de los prisioneros."

Oliver de Ros

Foto: Henri Cartier-Bresson

La influencia de Cartier-Bresson en los fotógrafos jóvenes demuestra la universalidad y atemporalidad de su planteamiento, además de una comprensión de la naturaleza humana que sigue siendo válida a día de hoy. Oliver de Ros es uno de esos jóvenes fotógrafos en cuya obra puede apreciarse claramente a Cartier-Bresson.

"Con cada una de las fotografías de Cartier-Bresson aprendemos algo nuevo, desde criterios compositivos y estéticos hasta principios éticos y antropológicos. Esta fotografía en particular me enseñó algo que he aplicado a mi trabajo como fotoperiodista: a veces es más productivo pedir perdón que pedir permiso. Como el mismo Bresson contaba en ‘Biografía de una mirada’, él estaba husmeando en una casa, y al entornar ligeramente la puerta y encontrarse con semejante escena, solo decidió disparar antes que interrumpir el momento."

"Las figuras entremezcladas, fusionadas en un acto tan privado… No se sabe dónde empieza un cuerpo y dónde termina el otro, con una obturación lenta que da paso al movimiento, al baile de esas dos personas, que nos traslada a ese universo donde todos nos sentimos identificados."

Aïnhoa Valle

Foto: Henri Cartier-Bresson

Si bien dos de las claves de la obra de Henri Cartier-Bresson son la capacidad de ver y entender el momento decisivo y su precisión geométrica, el francés fue un hombre culto, con gran conocimiento humanista. Aïnhoa Valle ve en esta imagen parte de su capacidad para dar un sentido a la fotografía más allá de lo meramente presente.

"Esta imagen de Cartier-Bresson me impactó por su sencillez, su profundidad semántica y simbólica: las cuatro cariátides de Atenas, donde nació la primera piedra de la columna de Europa. Dos figuras femeninas, esculpidas en blanco, sosteniendo el peso de la historia; dos ancianas, de carne y hueso, vestidas de negro y avanzando hacia un futuro que se despediría de la democracia. Las cariátides fueron convertidas en esclavas y condenadas a llevar el peso del templo. Aquí sostienen el hogar."

Esta fotógrafa documentalista no se olvida de los parámetros clásicos y presentes en casi todas las fotografías de Cartier-Bresson: "La naturaleza ambivalente que ha tenido siempre el espacio doméstico en la historia de las mujeres se contrapone con las dos protagonistas que caminan por un espacio público actual [en la Atenas de 1953], alineadas con una exquisita simetría claramente buscada por Bresson."

Oriol Segon

Foto: Henri Cartier-Bresson

De entre todas las imágenes seleccionadas, posiblemente sea esta la menos conocida. Pero Oriol Segon ve mucho en ella de Cartier-Bresson. "Quizás no es la mejor de sus fotografías, pero en ella se dan muchos elementos distintivos del sello Cartier-Bresson: momento histórico, ironía y surrealismo a partes iguales, objet trouvé, el instante decisivo y sentido de la geometría", apunta el fotógrafo documental.

Una selección nada fácil, tal y como explica Segon: "Tenía otras fotografías en la selección final, como la de las dos mujeres posiblemente viudas caminando junto a un par de estatuas griegas en Atenas, la del grupo de niños jugando en una calle de Sevilla vistos a través del agujero en un muro o incluso la de la familia de pícnic cerca de una iglesia en Georgia."

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