• 10 fotógrafos sin miedo a hablar de su familia
  • 10 fotos muy incómodas de catástrofes medioambientales
Nueve más uno

10 besos muy fotográficos

6
Foto: Annie Leibovitz (Rolling Stone)
5
OCT 2015

El beso, uno de los gestos de cariño más humanos y universales. Un acto que, en sus múltiples variedades, puede durar un simple instante o toda una eternidad, puede ser frío y mecánico o estar desbordado de emociones, puede ser anecdótico o marcar un antes y un después. Parte esencial de nuestra vida, el beso fue un tema recurrente en las fotos del París de Brassaï, encumbró a la fama –y acabó persiguiendo- a Doisneau y se convirtió en el emblemático símbolo del fin de una guerra de la mano de Eisenstaedt.

El fin de la guerra

Foto: Alfred Eisenstaedt (Life)

14 de agosto de 1945. El presidente Harry S. Truman se dirige a los ciudadanos estadounidenses para anunciar la rendición incondicional de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial. La gente sale a la calle en Times Square para celebrarlo, y allí, en medio de la algarabía generalizada, un marinero agarra a una joven enfermera distraída y la besa con pasión. En ese mismo instante el fotógrafo Alfred Eisenstaedt capta la que probablemente es la foto más famosa que jamás se ha hecho de un beso.

Bautizada como “V-J Day in Times Square”, la instantánea neoyorquina de Eisenstaedt es una de esas imágenes que trascienden lo meramente fotográfico para convertirse en iconos culturales. Existe otra toma del mismo momento realizada por el fotógrafo de los marines Victor Jorgensen, e incluso hay fotografías de ese mismo día en las que se puede ver al mismo Eisenstaedt con su cámara al cuello besando a una mujer, al parecer una periodista.

alfred eisenstaedt
Eisenstaedt fotografiado por un compañero en Times Square ese mismo día. | Foto: William C. Shrout (Life)

En 1970 Edith Shain escribió a Eisenstaedt asegurando ser la protagonista de la foto, lo que la llevó a participar en varios actos conmemorativos hasta el final de su vida. La identidad del marinero jamás ha sido descubierta.

Madre e hija

Foto: Ebrahim Noroozi

Somayeh Mehri, de 29 años, y su hija Rana Afghanipour, de tres, se besan con ternura ante la cámara tras sobrevivir a un brutal ataque con ácido que dejó sus rostros prácticamente irreconocibles. Mehri y su hija viven en Bam, en el sur de Irán, y son solo unas de las muchas víctimas de la brutal violencia de género que se practica en el país de Oriente Medio.

Galardonada con el Wolrd Press Photo en 2013 en la categoría de retratos, la fotografía del iraní Ebrahim Noroozi es un puñetazo directo a la boca del estómago. Dos víctimas de la violencia más brutal representado la muestra de amor más profunda que pueda existir, la que vincula de por vida a una madre y a una hija. Un amor que se agiganta ante la injusticia.

La última fotografía

Foto: Annie Leibovitz (Rolling Stone)

El 8 de diciembre de 1980 la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz acudió al apartamento del ex-Beatle John Lennon con el encargo de fotografiarlo para la revista Rolling Stone. Aunque los editores no querían que su esposa, Yoko Ono, fuera retratada junto al genial músico, Lennon exigió desde el primer momento que apareciera en las capturas. El resultado es una de las imágenes más famosas del malogrado compositor y una de las portadas de revista más icónicas y reproducidas de la historia.

“Has capturado nuestra relación a la perfección”, afirmó el propio Lennon sobre la que sería la última fotografía del artista junto a su mujer (más concretamente sobre una Polaroid que hizo de los dos tumbados durante esa misma sesión). Horas más tarde, a la salida de su edificio en Nueva York, un fan trastornado le metió cuatro balas en el cuerpo. La foto de Leibovitz apareció publicada días después en la portada de Rolling Stone sin ningún texto más allá de la cabecera de la revista.

Amor juvenil en París

Foto: Robert Doisneau

Realizada en 1950 por el fotógrafo francés Robert Doisneau, “Le baiser de l'hôtel de ville” (o el beso del ayuntamiento) se ha convertido con los años en todo un símbolo de París y el romanticismo juvenil. La fotografía surgió como parte de un encargo de la revista Life, que quería mostrar al mundo el nuevo París joven, despreocupado y espontáneo que resurgía de las cenizas aún humeantes de la Segunda Guerra Mundial.

La fotografía y su autor pasaron relativamente inadvertidos hasta que, a mediados de los 80, un avispado editor decidió hacer un gran cartel publicitario con ella. A raíz de ahí aparecieron varios hombres y mujeres asegurando ser los protagonistas de la foto y planteando demandas de derechos de imagen para cobrar su parte del pastel. Corrían los años 90.

Para defenderse, Doisneau no tuvo más remedio que reconocer que aquella fotografía de un beso romántico y espontáneo en medio de París fue en realidad una escenificación pactada con una pareja que había conocido en un café. Como pago por su colaboración, recibieron una copia certificada de la fotografía que fue adquirida en 2005 por un coleccionista suizo por 155.000 euros.

Elvis apasionado

Foto: Alfred Wertheimer

Nacido en la Alemania de 1926, Alfred Wertheimer huyó de Hitler con su familia en 1936 y se instaló en Brooklyn, donde empezó a trabajar como fotógrafo free lance para diversas publicaciones. Tras servir en el ejército durante un par años, Wertheimer fue contratado por una publicista de la discográfica RCA para documentar la gira y las sesiones de grabación de una joven promesa del rocanrol. El fotógrafo se pegó como una sombra a Elvis Presley sin sospechar que estaba retratando a la que sería la mayor leyenda de la música popular.

La capacidad de Wertheimer para fotografiar sin ser visto gracias en parte a que no solía usar flash, le permitió capturar todas las facetas de la vida del futuro rey del rock. También algunos de los muchos momentos en que el cantante de Memphis se entregaba al noble arte de la seducción.

La fotografía del Elvis coqueteando con una admiradora es una de las más populares de las más de 3.000 imágenes que capturó Wertheimer durante ese encargo. La mayoría de ellas permanecieron inéditas en un archivo hasta la muerte de la leyenda.

Lo que pareció un beso en el campo de batalla

Foto: Richard Lam

En julio de 2011 la foto de una pareja besándose durante unos disturbios que tuvieron lugar en la ciudad canadiense de Vancouver dio la vuelta al mundo y se convirtió en un auténtico fenómeno viral. No es para menos. La imagen con los dos adolescentes tendidos en el suelo dando rienda suelta a su pasión y ajenos al caos desatado a su alrededor se convirtió en las redes sociales en un canto a la revolución, el pacifismo y el amor.

Lamentablemente la cruda realidad de esta imagen obtenida por el fotógrafo canadiense Richard Lam para la agencia Getty está bastante alejada de eso. La escena pertenece en realidad a los graves disturbios que se produjeron tras una final de hockey, la chica estaba aturdida tras recibir los golpes y empujones de la policía y su compañero estaba tratando de tranquilizarla.

Secuencia que recoge el momento en que la policía se abalanza sobre la pareja momentos antes de que Lam hiciera su foto.

Poco después de los hechos se subió un vídeo a la red donde se ve la secuencia completa de la acción, y que para decepción de algunos rompe en pedazos el mensaje romántico y pacífico que se había querido atribuir a la foto. Es la historia de un beso que no lo fue.

Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal

leónidas breznev erich honecker

La fotografía del beso entre los líderes comunistas Erich Honecker, de la Alemania Oriental, y Leónidas Breznev, de la Unión Soviética, durante el 30 aniversario de la República Democrática Alemana en junio de 1979 se ha convertido en un auténtico icono de la cultura popular germana. Aunque en realidad no tanto la fotografía como el mural que la recrea y satiriza, pintado por el artista ruso Dmitri Vrúbel en 1990 en las paredes de la East Side Gallery, situada al aire libre sobre los restos del Muro de Berlín.

Según el protocolo ruso esta era la manera en la que los líderes socialistas debían saludarse: un gran abrazo y tres besos en mejillas alternas, que en casos excepcionales podían sustituirse por un beso en los labios. Con el paso de los años la imagen, tanto en su forma fotográfica como pintada, se ha transformado en un símbolo del final del comunismo y la guerra fría, y el beso ha adquirido ciertos tintes de tragedia, de beso entre amantes que ven aproximarse el final del amor.

muro de berlín leónidas breznev
Foto: Joachim F. Thurn (Bundesarchiv)

No en vano el famoso mural está acompañado por una leyenda en alemán que reza así: “Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal.”

Amor de ultratumba

Foto: Joel-Peter Witkin

Joel-Peter Witkin es famoso por su fotografía tenebrosa y macabra y por su inclinación a representar y explorar el dolor, la agonía y la muerte a través de sus imágenes. Una especie de obsesión que, según este autor nacido en 1939 en Brooklyn, tiene su origen en su infancia, cuando presenció un accidente automovilístico en el que una niña resultó decapitada.

A pesar de su predilección por el horror, también es posible encontrar besos en la obra de Witkin. Como esta foto, que fue realizada durante la visita del autor al depósito de cadáveres de la ciudad de México. Entre todos los restos humanos que se apilaban en las cámaras encontró una cabeza partida en dos transversalmente que acabó protagonizando, tras un ocurrente montaje, una de sus fotografías más perturbadoras.

La imagen, titulada “El beso”, se convirtió en la portada del sexto disco de la banda austriaca de death metal Pungent Stench.

El fotógrafo de la noche de París

Foto: Brassaï

Nacido como Gyula Halász en Hungría en 1899, el mundialmente conocido como Brassaï tardó mucho tiempo en empezar a dedicarse a la fotografía. Antes de eso estudió pintura y escultura en la academia de Bellas Artes de Busdapest y se alistó en el regimiento de caballería de la armada austrohúngara para combatir en la Gran Guerra.

En 1924 Brassaï se traslada al bullicioso París de los años 20, donde empieza a relacionarse con artistas e intelectuales de la talla de Henry Miller o Picasso. Pronto se enamora de la ciudad y decide aprender fotografía para capturar la belleza nocturna de sus calles y jardines envueltos en niebla y humedad.

Algunas de las fotos de besos más conocidas de Brassaï. | Foto: Brassaï

Pero sus imágenes más representativas son las que hizo durante sus periplos por la noche parisina entre mendigos, aristócratas decadentes, prostitutas y artistas bohemios. Si en la ciudad del amor no podían faltar los besos, menos aún en la fotografía de Brassaï.

Un beso sin fronteras

Foto: Zsíros István

La duración y el recrudecimiento de la guerra civil junto a la cada vez más intensa presencia del Estado Islámico han desencadenado en los últimos meses un enorme éxodo de ciudadanos sirios en busca de un futuro en Europa. Una crisis migratoria cuya pésima gestión ha desembocado en la implantación de enormes campos de refugiados en países periféricos como Hungría.

Fue en uno de estos campamentos, concretamente el de Aszód, a 40 kilómetros de Budapest, donde el joven informático y fotógrafo Zsíros István captó una de las imágenes más virales de esta terrible crisis, que acabaría apareciendo en periódicos y televisiones de todo el mundo. Una fotografía que consigue extraer un momento de intimidad y ternura en el contexto de la peor crisis humanitaria a la que se ha enfrentado Europa desde la Segundo Guerra Mundial.

Artículos relacionados (1)
6
Comentarios
Cargando comentarios