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10 fotógrafos que rompieron con el mito del blanco y negro

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Foto: William Eggleston
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FEB 2015

La primera mitad del siglo XX asistió al lanzamiento comercial de la película en color de Kodak: primero la diapositiva (1935) y más tarde la negativa (1942). Sin embargo, durante los siguientes 40 años la fotografía en blanco y negro fue la única que gozó de un estatus de prestigio y calidad en el entorno profesional. Las tornas empezarían a cambiar ya en los 50, cuando Ernst Haas comenzó a trabajar -y experimentar- seriamente con la fotografía en color, y en 1976 la muestra de William Eggleston en el MoMA sepultó definitivamente ese cliché. He aquí una decena de autores que apostaron por el color y cambiaron la historia de la fotografía.

William Eggleston

Cuando John Szarkowski organizó la muestra “Color Photographs by William Eggleston” en el MoMA de Nueva York estaba poniendo la primera piedra de una nueva era en la historia de la fotografía. El color comenzaba a tomar el protagonismo necesario para alcanzar el mismo estatus del que gozaba la imagen en blanco y negro.

William Eggleston se centró para sus coloridas fotos en motivos sin interés aparente: coches en gasolineras o aparcamientos, casas en vecindarios solitarios, interiores y personas con cierta apatía. Pero el fotógrafo de Memphis -que en el momento de la exposición hacía algo más de una década que fotografiaba en color- planteó un uso del cromatismo como eje central de su fotografía.

Foto: William Eggleston

Bien sea con la yuxtaposición de tonos cálidos y fríos, con el uso de colores extremadamente saturados como en “Red Ceiling” (fotografía con la que Eggleston quedó maravillado al probar el dye-transfer), con tonos pastel o mediante el uso de dominantes cálidas durante las horas bajas de sol, la obra de este autor tiene la importancia de romper con la tradición a nivel formal y de contenido.

Ernst Haas

Foto: Ernst Haas

Aunque 1976 marca el arranque de la era del color en la fotografía moderna, Ernst Haas ya puso la primera piedra (también en el MoMA de Nueva York) en 1962 con su exhibición “Ernst Haas Color Photography”. Durante los años 50 el fotógrafo austríaco experimentó con la fotografía en color, el movimiento, los contraluces y las sombras obteniendo atmósferas envolventes y dinámicas que atraen la atención del espectador.

Son famosas las series de tauromaquia que realizó en España y de rodeos en Texas, así como sus escenas urbanas en las que descontextualiza elementos (como detalles de pósteres arrancados, la mayoría con tonos rojos muy saturados) o algunas fotografías de la Ruta 66 que adquieren un carácter épico precisamente por el uso del color.

Foto: Ernst Haas

La complejidad tonal y formal son dos recursos que van de la mano en gran parte de su obra. La constante aparición de reflejos, líneas, carteles y letreros (habitualmente en caracteres rojos) crean una tensión en la fotografía que ayuda a seccionar imágenes cargadas de tensión compositiva. Con todo, algunas de sus fotografías en color tienen cierto aspecto monocromático.

Joel Meyerowitz

Foto: Joel Meyerowitz

Maestro y teórico destacado de la street photography (en sus fotos predominan los tonos saturados que potencian la sensación de vida en la ciudad), Joel Meyerowitz tuvo un papel importantísimo en los albores de la era moderna del la fotografía en color. Tras una década combinando las dos alternativas, en 1972 dejó definitivamente de lado el blanco y negro. Desde entonces ha simultaneado distintos géneros en su trabajo, demostrando una gran versatilidad. Originario del Bronx, Meyerowitz ha capturado incluso escenas de fotografía callejera con formatos tan distintos como el 35 milímetros y el 20 x 25 centímetros.

Pero con toda seguridad son sus trabajos con la cámara de placas los que han aportado más a la fotografía en color. En su serie de Cape Cod, Meyerowitz muestra escenas sin acción en las que predominan los tonos fríos poco saturados, que otorgan a la imagen un valor más contemplativo.

Foto: Joel Meyerowitz

Por contra, su trabajo en Saint Louis con el Gateway Arch como protagonista (lo retrata en gran variedad de contextos, desde puntos de vista y encuadres muy diferentes), el uso de los tonos cálidos se hace más evidente y es mucho más descriptivo. Plagado de fotografías sin acción, su espíritu urbano les imprime una componente temporal: la sensación del instante detenido justo antes de que ocurra algo.

Meyerowitz también incluye retratos en sus trabajos, normalmente de mujeres aisladas con el semblante entre serio e introspectivo y una expresión difícil de escrutar.

Saul Leiter

Foto: Saul Leiter

Pese a que fue conocido principalmente por su trabajo de moda y su labor fotoperiodística en blanco y negro, la aportación de Saul Leiter a la fotografía en color es capital por su elevado grado de experimentación a nivel formal, conceptual y material.

Formal porque sus imágenes incluyen elementos poco comunes hasta entonces, como grandes superposiciones de planos, composiciones muy forzadas que añaden tensión a la imagen, colores cálidos -generalmente rojos- que puntualizan la escena y atraen la mirada del espectador, elementos abstractos, reflejos, objetos que bloquean la vista de gran parte de la escena concentrando la visión en un punto determinado… A nivel visual, Leiter es casi un grafista que tanto usa el minimalismo más extremo como recarga sus imágenes hasta hacerlas parecer un collage.

Conceptual porque su obra está cargada de un sentido que hasta entonces era casi inaudito: hay un elemento de misterio -perfectamente resuelto en color- que oculta algo al espectador pero a la vez le da elementos suficientes para que resuelva la escena.

Foto: Saul Leiter

Y material porque Leiter trabajó indiscriminadamente con películas caducadas y mal conservadas que le daban una componente de incertidumbre a sus imágenes. En muchas ocasiones este fotógrafo de Pittsburg no sabía la tonalidad que tomarían los colores de la escena que fotografiaba.

A todo ello hay que añadir la propia degradación posterior de los colores. Porque hay que tener en cuenta que su obra se concentra en las décadas de los 50 y 60 (para Leiter este fue un trabajo de carácter personal), y no fue hasta finales del siglo pasado que él mismo la sacó a la luz.

Nan Goldin

Foto: Nan Goldin

La escena pospunk, las fiestas, las drogas, el alcohol y la violencia propias del Bowery de Manhattan son el escenario en el que Nan Goldin se sumergió desde finales de los 70 hasta mediados de los 80. De allí emergió una especie de multimedia primitivo que comprendía diapositivas y música, y que en 1986 se convertiría en su ópera magna: el libro “The Ballad of Sexual Dependency”, una de las obras más emocionales de la historia de la fotografía en color.

La lectura del cromatismo en cada imagen acompaña a la perfección el estado de ánimo de la autora y el resto de protagonistas de la historia: sus amigos y amantes. Los colores cálidos del atardecer que se cuelan por la ventana inundan la habitación de Goldin y su amante de melancolía y sentimiento. Pero también las luces azuladas y verdosas muestran el desamparo y la tristeza de un autorretrato en el que la autora muestra los signos de violencia que ha sufrido.

Foto: Nan Goldin

Por su parte, el uso del flash en interiores combinado con una escasa luz ambiente no solo añade teatralidad a la escena, sino que aumenta la sensación de claustrofobia. Goldin confesó que la saturación de los colores en sus fotografías está basada en su falta de visión sin gafas, pues reconoce mucho más los colores que los detalles.

José Manuel Navia

Foto: José Manuel Navia

La fotografía de viajes de José Manuel Navia es en su esencia una de las más importantes expresiones cromáticas de la fotografía española. Su forma de entender el color, la ausencia de éste, el dominio de la luz natural y artificial y las dominantes que tiñen la imagen son la materia prima de una obra de atmósferas envolventes que transportan al espectador a un lugar y un tiempo indeterminados.

Los viajes de Navia tienen más de introspectivos e interpretativos que de descriptivos, y es por ello que su obra en color cobra el máximo sentido. Tanto si se trata de la luz cálida que se cuela en el interior de una cabaña en Tombuctú iluminando un pergamino como de los fríos tonos azulados del cielo y el Atlántico (del que emerge un pescador en algún punto de la costa portuguesa), las fotografías del madrileño de la Agencia Vu tienen esa magia capaz de sacar el alma y la esencia del viaje.

Foto: José Manuel Navia

Cada combinación de colores fríos y cálidos, cada mirada perdida, cada pedazo de mar, cruce de calles, camino en movimiento o puerta abierta es una evocación a la nostalgia, un viaje interior a lo que somos a través del viaje físico.

Alex Webb

Foto: Alex Webb (Magnum Photos)

Es muy probablemente el fotógrafo documentalista que más ha influido en la street photography actual, precisamente por su forma de trabajar el color. Y el negro es uno de sus colores favoritos. Las complejas escenas callejeras de Alex Webb combinan de forma precisa los tonos saturados, las líneas, los diferentes planos y las sombras que se empastan de un negro característico.

Pero Webb capta mucho más que escenas de calle y de viajes de forma atractiva. En cada imagen el fotógrafo de Magnum se sumerge en la vida misma de sus personajes, con una cercanía física que a menudo comporta primeros planos, a la vez que es capaz de contextualizar y seccionar la imagen usando las líneas, el color y las sombras en distintos planos.

Foto: Alex Webb (Magnum Photos)

Formalmente, además de utilizar las luces cálidas y suaves propias de las horas bajas de sol, también saca provecho de las luces duras mediante la subexposición (lo que se traduce en unos colores saturados y unas sombras muy densas) y de las dominantes de la luz artificial en escenas nocturnas.

Franco Fontana

Foto: Franco Fontana

Los paisajes de colores muy saturados son el pasaporte de Franco Fontana a este elenco de fotógrafos. Minimalista en las formas de sus paisajes naturales y más generoso en variedad tonal de sus vistas urbanas, el uso del color que imprime el italiano a sus fotografías es sin duda el más estricto de esta serie: sus fotos en blanco y negro abarcarían poquísimas zonas intermedias en la escala de Ansel Adams.

Cualquier lector mínimamente familiarizado con la pintura habrá encontrado ya varias similitudes entre esta disciplina artística y las fotos de esta lista. No en vano varios de estos fotógrafos probaron también suerte con la pintura. Pero es con Fontana que se hacen muy evidentes algunas relaciones estilísticas interdisciplinares. Algunas de sus abstracciones con detalles urbanos recuerdan a Mondrian por el uso de las líneas verticales y horizontales, y por los colores primarios.

Foto: Franco Fontana

Sin embargo el nombre de Franco Fontana está asociado irremisiblemente a los saturados tonos verdes, amarillos y azules de sus paisajes de campos sembrados. La sutileza de las diagonales de las lomas, que comprime con el teleobjetivo, remite en parte a los paisajes de Hopper, al margen de los tonos poco saturados y las construcciones que el estadounidense solía incluir en sus cuadros. También alguna escena urbana de corte realista tiene claros vínculos con la obra del pintor.

Paul Outerbridge

Foto: Paul Outerbridge

Como el resto de fotógrafos de la lista, Paul Outerbridge también fotografió en blanco y negro (de hecho ésta es una parte muy significativa de su obra), pero su trabajo en color se anticipó 20 años al del resto de fotógrafos. Ya en 1940 publicó “Photographing in Color”, un libro en el que explicaba la técnica del tri-color carbro, de la que se convirtió en un maestro.

Sus fotografías en color más destacadas son una serie de desnudos eróticos de una frescura inverosímil para las décadas de los años 30. Ello le convirtió en un pionero no solo por el uso de la fotografía cromática, sino también por la temática que se atrevió a tratar. Sus desnudos incluyen un punto de fetichismo (modelos con lencería o máscaras, o su célebre “Woman With Claws”) o voyeurismo (incluía bustos de hombre de estilo clásico que miraban figuradamente a las modelos).

La mencionada técnica del tri-color carbro (especialmente complicada, pues requería unir tres fotografías monocromáticas y tintadas para obtener un positivo en color) es precisamente la que utilizó en sus desnudos para conseguir los tonos de piel tan realistas. Conviene tener en cuenta que algunas de estas imágenes preceden a la comercialización de la película en color.

Outerbridge, que casi siempre incluye elementos triangulares en sus imágenes (la zona púbica femenina en los desnudos) casi no pudo ver sus fotografías expuestas debido a que la temática era considerada poco apropiada en su época.

Gonzalo Juanes

Foto: Gonzalo Juanes

Es el padre –casi- anónimo de la fotografía en color en España. Natural de Gijón, Gonzalo Juanes perteneció a AFAL (Asociación Fotográfica Almeriense), donde coincidió con Oriol Maspons, Ramon Massats, Xavier Miserachs o Francesc Català-Roca. En tiempos de posguerra fueron ellos quienes se encargaron de modernizar la fotografía patria en blanco y negro. Y precisamente su gran virtud fue la de atreverse con el color en el mejor momento de la fotografía monocromática en España. Corrían los años 60.

Gonzalo Juanes se deshizo de su laboratorio (¡y de sus negativos!) en blanco y negro para pasarse a la diapositiva en color, y de paso saltarse el tedio que para él suponía el laboratorio. Su plan era sencillo: fotografiar con el nuevo medio de la misma forma que lo había hecho con el antiguo. Así, teniendo en cuenta que a través de AFAL llegaban nuevas tendencias desde el resto de Europa y América, es fácil reconocer en su obra autores tan dispares como Robert Frank, William Eggleston o William Klein.

Foto: Gonzalo Juanes

Los paisajes urbanos y naturales, los rincones de su propio hogar y de su Asturias natal y sobre todo la cotidianidad y la multitud de aspectos de la vida en la calle y sus gentes fueron lo que Juanes fotografió sin complejos. Aunque parte de su obra en color se sustentaría perfectamente en blanco y negro, tiene fotografías que lo acreditan como el primer maestro español de la fotografía cromática.

Nota

El principal objetivo a la hora de elaborar esta lista ha sido compilar una relación de autores que, al tomar la arriesgada decisión de dar el salto al color en una época en la que el blanco y negro era la única opción que gozaba de prestigio, aportaron algo novedoso a la fotografía. De ahí que aparezcan en ella nombres como Paul Outerbridge, fallecido en 1958, y José Manuel Navia o Alex Webb, todavía en activo.

También por este motivo han quedado fuera maestros de la fotografía en color como Steve McCurry, David Allan Harvey, Pascal Maitre, Gueorgui Pinkhassov o Cristóbal Hara.

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