COMPARTIR
  • 10 clamorosos desastres perpetrados con Photoshop
  • 10 estrepitosos errores de retoque con Photoshop en fotografía deportiva

10 consejos para hacer time-lapse

 
3
NOV 2011

Efectista recurso, el time-lapse lleva ya muchos años entre nosotros. Grandes cineastas como Ron Fricke lo llevaron a su apogeo allá por la década de los ochenta. Pero es ahora, tras consumarse la democratización de las cámaras fotográficas digitales -sobre todo las de óptica intercambiable-, cuando esta técnica está viviendo una auténtica revolución. Enrique Pacheco, uno de los especialistas que imparte el I Time Lapse Workshop organizado por REDLAB Spain, nos da diez consejos para iniciarnos o incluso mejorar en esta impactante forma de mostrar la cambiante realidad.

Planificar, planificar, planificar

Como dice un proverbio chino, si tuviera diez horas para cortar un árbol, utilizaría siete en afilar el hacha. Si vamos a hacer un time-lapse de un atardecer, no tiene ningún sentido que hagamos 30 kilómetros en coche cargados con nuestro equipo para llegar al lugar elegido sólo dos minutos antes de que se ponga el sol. Por eso es muy importante comprobar tanto el horario de las puestas y salidas de sol, como su orientación respecto a nuestro sujeto y otros posibles elementos -luna, mareas, etcétera- que puedan entrar en juego.

Una gran herramienta para ello es "The photographer's ephemeris". Debemos familiarizarnos con ella, observar los astros y su recorrido, planificar respecto a nuestra localización... Sólo entonces empezaremos a preparar el equipo.

¿No nos dejamos nada?

Cuando uno va a hacer un time-lapse, puede pasarse varias horas encaramado a una piedra en medio de la nada, así que hay que ir bien preparado. Aun corriendo el riesgo de abusar de nuestro instinto maternal, no está de más recordar que debemos llevar agua y algo de comer. Si es invierno, calcetines de recambio, un buen abrigo, guantes... Y si es verano, más agua, una gorra y crema protectora. Son indispensables el móvil bien cargado y algo para leer. Ah, y no nos olvidemos de la cámara y el trípode.

El trípode, nuestro mejor amigo

Dejad de soñar con ligeros y carísimos trípodes de carbono. Lo que realmente necesitamos es ese pesado y viejo trípode que nadie quiere acarrear. Hay que tener presente que nuestra cámara permanecerá en la misma posición durante quizá una o dos horas. El más ligero temblor o balanceo entre tomas debido al viento puede resultar en un vídeo totalmente desestabilizado. Si nuestro trípode no es lo suficientemente robusto, podemos colgarle la mochila o usar piedras para darle una mayor estabilidad y rigidez. Esto se hace imprescindible en tomas con largas exposiciones.

Foto: Enrique Pacheco

Encuadrar es la clave

La mayoría de las veces llegamos a la localización tan entusiasmados, con tanta energía que nos cuesta visualizar la escena, buscar el encuadre adecuado. Soltad la mochila y el trípode y pasead por la zona visualizando la foto, analizando el terreno, buscando una localización con interés.

Debemos actuar como si fuésemos a hacer una única toma, como si nos hubiésemos traído un solo carrete en el que -desafortunadamente- sólo nos queda una exposición. El time-lapse es en esencia fotografía, y debemos concebirlo como tal. Si vamos pensando solamente en cómo se verá el vídeo final, pasaremos por alto los detalles que marcan la diferencia entre un buen plano y un "planazo".

Foto: Enrique Pacheco
Foto: Enrique Pacheco

Ajustes básicos de cámara

Hay quien dice que lo mejor para hacer un time-lapse es seleccionar el modo de prioridad a la apertura y disparar en JPEG. Del mismo modo que nadie hace eso cuando se dispone a hacer fotografía de cierta calidad, para lograr unos resultados que destilen profesionalidad expondremos manualmente y desoiremos a nuestro amigo, el del JPEG.

Tanto el modo manual como el formato RAW nos brindarán un gran control sobre nuestra cámara y durante la posproducción. Hay que pensar que la cámara estará disparando durante un largo tiempo, por lo que si utilizamos cualquier automatismo intentará corregir automáticamente cada cambio de luz, cada fluctuación en el brillo de la escena o variación de la temperatura de color. Y si lo hemos grabado en JPEG, ya no habrá vuelta atrás.

Live View

Si nuestra cámara es una SLR y disfruta de una buena autonomía, es muy recomendable usar constantemente el Live View. Al encuadrar a través de la pantalla el espejo permanecerá siempre levantado y no golpeará cuando se accione el obturador, ahorrándonos así posibles trepidaciones. Así mismo, el Live View nos permite ir visualizando nuestra toma en tiempo real. Si además activamos el histograma, ya lo tenemos todo dispuesto para acertar con la exposición.

Foto: Enrique Pacheco

Enfocar con precisión

Es muy importante que seleccionemos el enfoque manual tanto en la cámara como en la óptica, si procede. (Si poseemos una SLR y activamos el Live View, podremos además enfocar con la lupa en el punto deseado.) En la mayoría de los time-lapse suelo enfocar al infinito, ya que utilizo objetivos angulares. En muchos casos, sin embargo, contaremos con elementos de interés en el primer o medio término, con lo que debemos asegurarnos de que es ahí donde enfocamos. Conocer la hiperfocal de nuestra óptica es siempre importante, ya que muchos de nuestros planos serán paisajes y es ahí donde querremos usarla.

Evitar "flickeos"

No, no nos referimos a la conocida red social de fotografía. Por "flickeo" se conoce en la jerga al efecto indeseado que se produce en los time-lapse debido a ligeras diferencias de exposición entre tomas (de hecho, la palabra proviene del inglés "flicker", esto es, titilar). Esa diferencia se debe a que el diafragma de los objetivos automáticos, que permanece completamente abierto hasta el momento de la obturación, no siempre cierra con la misma apertura. Aunque parezca increíble, hay pequeñísimas variaciones entre toma y toma.

Para evitarlo, tenemos dos soluciones. En primer lugar, usar objetivos manuales -mi solución favorita- para asegurarnos de que el diafragma se mantiene siempre fijo en la misma posición. La segunda y más accesible consiste en desacoplar parcialmente la óptica de nuestra cámara para que se pierda así la conexión digital entre ambas, seleccionando nosotros mismos el diafragma deseado.

Time-lapse de Enrique Pacheco realizado en Islandia.

Elegir el intervalo adecuado

Quizá sea éste el punto más importante a la hora de afrontar un time-lapse. El intervalo entre tomas es el que marcará la velocidad de nuestro vídeo final. Cuanto mayor sea el intervalo, más rápido se moverán los elementos en el cuadro, y viceversa. Pero también hay que tener muy en cuenta la velocidad real a la que se mueven dichos elementos en la escena, para lo cual adaptaremos el intervalo en función de su velocidad. ¿Complicado? He aquí unas cuantas sugerencias para varias escenas típicas:

- Nubes moviéndose muy despacio: un fotograma cada 20 segundos.

- Nubes moviéndose deprisa: un fotograma cada 10 segundos.

- Nubes moviéndose muy deprisa: un fotograma cada 5 segundos.

- Gente andando por la calle: un fotograma cada 2 segundos.

- Trayectoria del sol un día despejado: un fotograma cada 30 segundos.

- Paisajes nocturnos, estrellas, luna, etcétera: un fotograma cada 35 segundos con exposición de 30 segundos, es decir, 5 segundos de intervalo entre tomas.

¿Sabemos cuánto va a durar el time-lapse?

Ésta es la segunda de las grandes variables que tenemos que calcular. En muchos casos -un partido de fútbol o un atardecer, por ejemplo- conoceremos la duración del evento. Tendremos que jugar por tanto con una relación intervalo-duración que nos dé un número de fotogramas adecuado. Por el contrario, si lo que queremos inmortalizar en el time-lapse es, por ejemplo, una cascada sin principio ni fin, el intervalo y la exposición serán los que determinen la duración de la pieza.

Unos cálculos rápidos: sabiendo que necesitamos 25 fotogramas para crear un segundo de vídeo (en el sistema PAL europeo; en Estados Unidos serían 30) y que una duración estándar de los planos sería de 10 segundos, concluimos que necesitamos 250 tomas para tener esos 10 segundos de vídeo. Por tanto, sólo tenemos que multiplicar 250 por nuestro intervalo para saber cuánto tiempo deberemos invertir en realizar el time-lapse.

Puede ocurrir que desconozcamos la duración del evento o que queramos captar toda la escena, como por ejemplo en una formación tormentosa. En estos casos, prima el intervalo: elegimos el adecuado para la escena y seleccionamos "infinito" o "cero" en el número de fotogramas de nuestro "intervalómetro". A partir de aquí, ya sólo nos queda esperar.

Foto: Enrique Pacheco

Enrique Pacheco es experto en grabación de vídeo HD con cámaras SLR y time-lapse, e imparte talleres en Islandia, REDLAB Spain y en la Escuela de de Cine de la Ciudad de la Luz. Es también autor de la serie "Cartas desde Islandia" en QUESABESDE.COM.

Artículos relacionados (1)
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar