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10 consejos para optimizar el rendimiento de nuestro portátil a la hora de trabajar con fotos

 
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FEB 2013

Los ordenadores portátiles han destronado a los de sobremesa como herramienta de trabajo principal de muchos fotógrafos a la hora de editar y catalogar fotos. La movilidad inherente a estos equipos, su progresivo abaratamiento y las configuraciones cada vez más potentes que ofrecen han contribuido a ello. Sin embargo, están limitados a la hora de trabajar con grandes colecciones de fotos. Un inconveniente que podremos paliar si seguimos este decálogo.

Estudiar con detalle la configuración del ordenador que compramos

Más allá de la calidad de la pantalla, ¿qué especificaciones son cruciales a la hora de elegir un portátil con mentalidad fotográfica? El número de núcleos del procesador y la velocidad de éste; la memoria RAM que admite el equipo (situándose la cifra ideal en por lo menos 8 GB); que disponga de una tarjeta gráfica independiente para liberar al procesador principal de las operaciones con gráficos; que sea posible sustituir su disco duro interno, y la variedad de puertos de conexión que integra.

Ordenador MacBook Pro de 2007, un equipo al que se le puede seguir sacando partido.

Usar discos SSD internos

Cada vez son más frecuentes los ordenadores que equipan un disco de estado sólido (SSD). Para un fotógrafo adquirir equipos con esta clase de discos es importante, pues aumentan notablemente la agilidad de programas como Photoshop o Lightroom. Si ya disponemos de un ordenador portátil y queremos mejorar su rendimiento, también podemos instalar un disco SSD interno. Eso alargará su vida útil. No importa demasiado que la capacidad de almacenamiento de estos discos sea hoy por hoy reducida. La inmensa mayoría de nuestras fotos no las almacenaremos en el disco principal del ordenador, sino que lo haremos en unidades externas debido al gran tamaño que suelen adquirir con el tiempo estas colecciones.

Unidad de estado sólido (SSD) de SanDisk.

Crear una configuración de discos híbrida

Son pocos los ordenadores que incorporan un disco magnético de gran capacidad para acceder a los archivos con los que trabajamos y otro SSD para acelerar los procesos de los programas. Es la fórmula que emplea Apple con la tecnología Fusion Drive en sus ordenadores de sobremesa iMac y Mac Mini. Está previsto que a lo largo de 2013 algunos ultrabooks de otros fabricantes equipen un sistema similar. Si ya contamos con un ordenador que disponga de unidad DVD interna, podemos sustituirla por un disco duro magnético e incorporar un disco SSD como unidad principal. Una operación que no requiere más que un poco de maña y la compra de un kit con todas las piezas necesarias para realizar el "transplante". De hecho, si usamos un portátil Mac algo obsoleto, con ese truco incluso podemos usar Fusion Drive tecleando unas cuantas líneas de código para engañar al sistema operativo.

Kit de OWC para añadir un segundo disco duro a un Mac en la bahía destinada a la unidad de DVD.

Utilizar conexiones USB 3.0 y Thunderbolt

En los ordenadores de sobremesa en forma de torre contamos con varias bahías para conectar discos duros. Ésa es la mejor opción para acceder a nuestras fotos con rapidez. Pero con los ordenadores portátiles nos vemos obligados a usar discos externos. Como éstos no están conectados a la placa base del ordenador, la velocidad de acceso a las imágenes que almacenamos en ellos es más lenta. Por eso es importante que usemos conexiones USB 3.0 o Thunderbolt (esta última si usamos Mac), mucho más veloces que los obsoletos puertos USB 2.0. La mayoría de los ordenadores de Apple equipan ya estas dos conexiones y casi todos los PC nuevos incorporan USB 3.0.

Disco Lacie con conexión Thunderbolt.

En cualquier caso, si tenemos un portátil con algunos años de vida que tenga ranura para usar tarjetas ExpressCard, podremos añadir varios puertos USB 3.0 con un adaptador. Eso sí, esa solución es mucho más interesante si usamos Windows que si usamos Mac OS X, pues algunos drivers para conexiones USB 3.0 en ordenadores de Apple son poco fiables. También es importante tener en cuenta que si tenemos discos duros externos con cajas cuya única conexión es USB 2.0, será útil reemplazarlas por otras que soporten USB 3.0. Una operación bastante sencilla de llevar a cabo.

Sacarle partido a las conexiones Firewire y eSATA de los portátiles antiguos

Sacarle partido a las conexiones Firewire y eSATA de los portátiles antiguos. Si tenemos la suerte de tener un portátil con puertos eSATA o FireWire o hemos añadido estas conexiones con una tarjeta ExpressCard, existen carcasas para discos duros compatibles con ellas. Ambas proporcionan una tasa de transferencia de datos muy superior a la de los puertos USB 2.0. Sobre todo las conexiones eSATA, cuya velocidad es similar a la del estándar USB 3.0. Como FireWire y eSATA son dos tecnologías en declive, hay que darse cierta prisa para adquirir cajas o discos duros que cuenten con estas conexiones. Cada vez se ven menos en las tiendas y su precio tiende a subir.

Carcasa de disco duro con conexiones eSATA, FireWire y USB 3.0.

Usar discos externos de 7.200 rpm (o más) para almacenar nuestras fotos

Para almacenar fotos es conveniente que usemos los clásicos discos duros magnéticos. A pesar de ser más lentos que los SSD, su relación entre capacidad y precio es mucho mejor hoy por hoy. También hay que tener en cuenta que es mejor apostar por discos duros de sobremesa en lugar de hacerlo por discos móviles. La mayoría de discos de 2,5 pulgadas giran a una velocidad de 5.400 rpm (revoluciones por minuto), cuando lo ideal para trabajar con fotos son unidades de 7.200 rpm.

Unidad externa Velociraptor de Western Digital con dos discos duros de 10.000 rpm.

Son muy pocos los discos de 2,5 pulgadas que funcionan a esa velocidad, y su capacidad es limitada. Uno de ellos es el LaCie Rugged Mini, que se puede comprar con una configuración de 500 GB funcionando a 7.200 rpm y con un puerto USB 3.0. Aunque también existe la posibilidad de usar un disco Seagate Constellation de 2,5 pulgadas, 7200 rpm y 1 TB de capacidad en una caja externa USB 3.0 comprada aparte. Si necesitamos más capacidad de almacenamiento, debemos dar el salto a los discos de sobremesa de 3,5 pulgadas. La unidad My Book Velociraptor de Western Digital alcanza una velocidad de 10.000 rpm en los dos discos duros de 1 TB que equipa. Para que ese caudal de información no se desperdicie al transferir los datos al ordenador, emplea una conexión Thunderbolt. El problema es su precio, que ronda los 1.000 euros.

Emplear configuraciones RAID 0 o RAID 5 en nuestros discos externos

Si usamos varios discos externos para almacenar nuestras fotos, optar por una configuración RAID 0 nos permitirá acceder más rápido a ellas, pues tratará los archivos como si todos estuvieran alojados en un único disco duro. Para ello necesitamos cajas de sobremesa con dos o más bahías que permitan usar esa configuración. Si queremos conjugar velocidad con seguridad, entonces podemos optar por cajas con tecnología RAID 5 de cuatro bahías. Con ellas dos de los discos se comportarán como uno solo funcionando a más velocidad de la que lo harían de forma separada, mientras que los otros dos realizarán copias de la otra pareja. Estas cajas pueden adquirirse con conexiones USB 3.0, eSATA, FireWire y por supuesto USB 2.0. Aunque como hemos dicho debemos huir de esa última conexión por su lentitud. Estas cajas se encuentran por un precio que va desde los 150 euros hasta cantidades mucho más elevadas. Muchas incorporan en su interior su propia unidad de alimentación, lo que nos evita tener que usar unidades de alimentación externas.

Caja de bahías que permite realizar configuraciones RAID.

Emplea la nube como espacio de trabajo

La nube es para un fotógrafo mucho más que un espacio virtual para almacenar copias de seguridad de sus fotos. Usando Dropbox, por ejemplo, podemos albergar un catálogo de Lightroom con las previsualizaciones de nuestras fotos y acceder a él desde cualquier ordenador con una conexión a Internet. Incluso podemos crear nuestra propia nube usando un viejo ordenador como servidor NAS o adquirir un dispositivo NAS especializado. Los de la firma Synology destacan por su software.

Un NAS de dos discos duros de Synology para crear nuestra propia nube.

Convierte tu portátil en un ordenador de sobremesa cuando no viajes

Lo ideal es que cuando vayamos a pasar largas jornadas editando fotos en nuestro lugar habitual de trabajo, adaptemos nuestro ordenador a una base de conexión. Ese accesorio lo convertirá en algo parecido a un ordenador de sobremesa, sobre todo en lo que respecta al número de conexiones disponibles. Estas bases pueden equipar varios puertos USB 3.0 adicionales y otro tipo de conexiones, como puertos de vídeo HDMI. Incluso las hay que incluyen un sistema de refrigeración para evitar sobrecalentamientos en el portátil cuando trabajamos muchas horas con él.

"Dock" de Lenovo para ordenadores Thinkpad.

Las mejores son las que fabricantes como Lenovo, Dell, Sony o HP venden adaptadas a sus propios portátiles de gama profesional. Estas bases pueden llegar a ser tan importantes para algunos fotógrafos que no es descabellado tenerlas en cuenta incluso a la hora de elegir un portátil, pues no está de más asegurarnos si el fabricante vende alguna adaptada al ordenador que nos interesa. Si no es el caso, podemos optar por bases de marcas como Kensington, Targus o Matrox.

No uses sólo el ordenador portátil para trabajar con fotos

Quizá después de leer los nueve consejos anteriores hayamos llegado a la conclusión de que puede ser mejor usar un ordenador de sobremesa como estación de trabajo principal y un portátil ligero en nuestros desplazamientos. Ésa es sin duda la mejor opción para trabajar con fotos. Un ordenador de sobremesa con varios discos duros hará menos necesario recurrir al almacenamiento en discos externos. Además, nos permitirá trabajar con más memoria y con procesadores que superan los cuatro núcleos. De esa forma podemos permitirnos usar un portátil ligero sólo cuando nos desplacemos.

Estación de trabajo HP con múltiples bahías para alojar discos duros.
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