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10 claves para entender la guerra entre la Comisión Europea y Google

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La compañía se juega una multa de más de 6.000 millones por prácticas monopolísticas. Android y las búsquedas, en el punto de mira

17
ABR 2015

Margrethe Vestager cogió su fusil. La comisaria europea de política de competencia ha cargado contra Google al iniciar una investigación por prácticas monopolísticas en el tratamiento de las búsquedas de Internet y el desarrollo de Android. La acritud de la Comisión Europea es palpable, y Google se juega una multa de más de 6.000 millones de euros si las autoridades deciden ir a por la pena máxima. Un caso complejo, repleto de morbo y con importantes implicaciones que merece ser desglosado por partes para facilitar su digestión.

¿Promueve Google sus aplicaciones de forma ilegal?

Una de las preocupaciones de la Comisión Europea es dilucidar si Google está dañando a la competencia con una política que privilegia a sus propias aplicaciones frente a las de firmas rivales. De forma más concreta, se quiere saber si Google ha causado algún tipo de perjuicio al mercado "requiriendo o incentivando a los fabricantes de smartphones y tablets" para que instalen las aplicaciones y los servicios de Google de forma exclusiva.

Este un punto controvertido y que deberá ser examinado caso por caso, puesto que es de dominio público que numerosos fabricantes incluyen aplicaciones propias análogas a las de Google. Lo que no está claro es si todas las compañías han recibido un trato ecuánime en este aspecto, así como si Google marca líneas rojas en cuanto a las aplicaciones que pueden o no ser ofrecidas en un dispositivo que quiere denominarse Android.

¿Presiona Google para evitar el desarrollo de forks?

Android es mucho más que un nombre. Técnicamente existe Android como tal, que incorpora los servicios y las aplicaciones de Google como YouTube y Gmail (esta es la versión que se encuentra presente en la mayoría de los dispositivos móviles), y luego está AOSP o Android Open Source Project, una versión abierta y sin las aplicaciones oficiales de Google que puede ser adaptada para crear versiones derivadas. La Comisión Europea no ve del todo claro hasta qué punto Google está siendo sincera con su política de apertura.

Oficialmente Google ofrece AOSP con carácter universal, pero la Comisión Europea investigará si la compañía presiona para que los fabricantes que desean lanzar dispositivos basados en Android no puedan lanzar también productos con forks o versiones derivadas basadas en AOSP, y por tanto desprovistas de las aplicaciones y los servicios oficiales.

Forks como el de Cyanogen han dejado de ser una curiosidad para convertirse en un quebradero de cabeza para Google, convertida en testigo impotente del ascenso en China de los teléfonos Android sin Google.

Un caso potencialmente relacionado es el de Acer y Google. La Open Handset Alliance, el grupo de trabajo impulsado por Google para estandarizar el desarrollo de Android, ha prohibido a sus socios lanzar versiones derivadas o forks de AOSP. En este sentido Acer tuvo que detener en 2012 la producción de un teléfono para China basado en AOSP después de que Google alegara que se trataba de una plataforma incompatible. La Comisión Europea investigará si prácticas como esta suponen un abuso de posición dominante.

¿Utiliza Google sus servicios para frenar a la competencia?

Probablemente el hueso más duro de roer por la Comisión. Puesto que Google domina algunos mercados críticos como el correo electrónico, las búsquedas y el vídeo en Internet, algunas compañías creen que la integración de todos estos servicios impide que puedan lanzar alternativas viables.

Dicho de otra forma, la fuerza de Google y la forma en la que sus aplicaciones y servicios se comunican entre sí hacen que su posición sea inexpugnable, concediendo a la compañía de Mountain View una ventaja significativa a la hora de lanzar nuevos productos.

Google puede argumentar que la integración de sus servicios ha resultado en ventajas evidentes para los usuarios y no ha impedido algún que otro fiasco como el intento de meter con calzador las cuentas de Google+ si se quería usar YouTube, pero está en manos de la Comisión Europea decidir si estas prácticas son o no aceptables.

Googlea en Google y encontrarás Google

Más allá de Android, uno de los puntos que ha llevado a la Comisión Europea a investigar las actividades de Google es la forma en la que su buscador privilegia los resultados ofrecidos por el buscador de la propia compañía, particularmente en el ámbito de las compras on-line.

En este sentido, según la Comisión Europea Google ha dado prioridad a los resultados de Google Shopping frente a comparadores de precios de plataformas rivales, sin que importe si resultados de Google Shopping son menos ajustados a las búsquedas que los de la competencia. Esto no solo redunda en menos ventajas para los usuarios, sino en mayores dificultades para las compañías que desean ofrecer comparadores de precios alternativos al de Google. La Comisión Europea cree Google debe tratar todas las búsquedas de forma ecuánime.

Europa puede dejar a Google hecha un puzle

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Oficinas de Google en Dublín. | Foto: Google

No parece que sea la opción deseada por ninguna de las partes, pero el Parlamento Europeo aprobó a finales del año pasado una propuesta por la cual anima a la Comisión Europea a considerar la posibilidad de despedazar a Google en Europa para convertir las partes resultantes en entidades independientes, si así fuera necesario.

De acuerdo con la propuesta, el servicio de búsqueda en Internet de Google podría ser escindido de la parte de Google que se encarga de controlar la publicidad de la compañía (con mucha diferencia su mayor fuente de beneficios), pero también de otros de sus departamentos. Es la opción nuclear de la Comisión Europea, la herramienta definitiva para forzar a Google a inclinarse con sumisión si sus respuestas no satisfacen a las autoridades.

Una multa de más de 6.000 millones de euros

A la Comisión Europea no le tiembla el pulso cuando se trata de castigar a las compañías díscolas. Cuando los responsables de competencia sacuden la vara, lo hacen con la intención de dejar marca, y en el caso de Google su multa podría batir todos los récords.

La Comisión Europea puede castigar a las compañías que hayan incurrido en prácticas de abuso de posición dominante con multas de hasta el 10% de sus ingresos anuales. En el caso de Google, la sanción sería de más de 6.100 millones de euros. En estos momentos el récord lo ostenta Intel, que fue multada con algo más de mil millones de euros por emplear tácticas ilegales en su lucha contra AMD.

La Comisión prefiere acuerdos rápidos

A pesar de que la Comisión Europea puede sangrar a Google o incluso despedazarla si así se estima necesario, las autoridades europeas prefieren generalmente alcanzar pactos rápidos y beneficiosos antes que prolongar un proceso ad eternum y generar fricciones políticas.

Margrethe Vestager, actual responsable de Competencia, es una comisaria más agresiva que su predecesor, Joaquín Almunia, por lo que probablemente cargará la artillería desde el primer momento para doblegar a Google y forzar un acuerdo rápido en base a los hallazgos de la investigación.

Paga ahora o sufre las consecuencias

Pocas son las compañías que han plantado cara a la Comisión Europea y se han ido de rositas. "Hemos aprendido algo de la Comisión: no puedes luchar contra ellos; es mejor soltar lastre", ha declarado un ejecutivo de Microsoft al sitio web Re/Code.

La letra con sangre entra, opina la Comisión Europea, y cuando Microsoft decidió desafiar las instrucciones de Bruselas por el precio que cobraba por el acceso a cierta información relacionada con su software para servidores, la Comisión le sacudió una multa por desacato de 899 millones de euros.

Europa contra Estados Unidos

Las operaciones de captura de datos de la NSA y el procesamiento de información personal realizado por Facebook y Google han enrarecido el ambiente entre Bruselas y Washington. Recientemente Obama declaró que las medidas adoptadas contra las firmas tecnológicas estadounidenses tienen su raíz en el deseo de Europa de socavar legalmente a la competencia dada la incapacidad de los estados de la Unión a la hora de crear alternativas viables. La Comisión Europea asegura que este no es el caso.

En contra de Google, documentación filtrada señala que la compañía llegó a un acuerdo secreto con las autoridades estadounidenses después de que estas comprobaran el abuso de su posición dominante en el caso de las búsquedas de Internet, accediendo únicamente a modificarlas de forma efectiva cuando ya habían dañado a sus competidores. Tampoco ayuda que hayan sido las protestas de compañías estadounidenses como Yelp, TripAdvisor y Microsoft las que han puesto a Google en las miras de la Comisión Europea.

A favor de los planteamientos de Obama, Günther Oettinger, comisario de Economía y Sociedad Digitales, ha declarado que Europa ha perdido demasiadas oportunidades en Internet, otorgando a Estados Unidos un cuasimonopolio que ahora debe ser roto para evitar que se mantenga a perpetuidad. Las semillas de la investigación contra Google fueron plantadas hace años, pero las palabras del político alemán dan munición en abundancia a los defensores de Google.

Los impuestos de Google son caso aparte

La investigación abierta por la Comisión Europea contra Google no tiene nada que ver con sus ardides financieros para esquivar al fisco a través de Irlanda.

A pesar de que Europa ha comenzado a tomar medidas contra las prácticas de ingeniería financiera que han permitido a empresas como Apple, Microsoft y Amazon evitar el pago de impuestos en los países donde realizaban sus ventas, los cargos contra Google son por prácticas monopolísticas. Cualquier investigación relacionada con los muchos o pocos impuestos pagados por Google es un principio independiente de su supuesto abuso de posición dominante.

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