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Nueve más uno

10 cámaras que marcaron una época

 
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MAY 2013

La popularización de la fotografía fue un camino lento que, entre finales del siglo XIX y mediados del XX, inició una andadura con modelos cada vez más manejables. Ramon Rodó, experto en la historia de las cámaras fotográficas, ha seleccionado una decena de modelos -algunos de ellos de su colección privada- que en cierto modo marcaron aquellos años. Desde las cámaras de madera y estereoscópicas de 1893 hasta las Leica y Zeiss Ikon de 35 milímetros o la Contaflex TLR, que en 1935 estrenaba el primer exposímetro integrado. Más de medio siglo de cambios recogido en esta selección, aperitivo de la muestra "Càmeres!" que este fin de semana podrá verse en el festival Revela-T.

Sanderson Junior, madera y latón (1903)

Las cámaras de madera, plegables y con fuelle de tela o piel, son las más habituales en la segunda mitad del siglo XIX. La Sanderson Junior, del año 1903, presenta el característico diseño de las cámaras inglesas, con desplazamiento del panel frontal para el ajuste del enfoque y la posibilidad de realizar descentramientos y basculamientos. Viene dotada de un obturador de cortinas Thornton Pickard, un mecanismo muy popular en la época. En la imagen aparece acompañada de dos objetivos de retrato franceses (Hermagis y Darlot) y un gran angular Busch Pantoskop, de fabricación alemana.

Foto: Ramon Rodó

Cámara detective Ernemann Box 9x12 (1901)

A principios de la década de 1880, la mayoría de cámaras estaban dotadas de fuelle y debían de ser utilizadas con trípode. La disponibilidad de placas de vidrio de mayor sensibilidad permitió el diseño de cámaras para ser utilizadas a mano, dotadas además de un sistema automático de cambio de placas que permitía varias tomas consecutivas sin necesidad de abrir la cámara. El ajuste de la distancia de enfoque se realizaba por estimación (no había vidrio esmerilado), encuadrándose a través de un visor de espejo. Estas características, unidas al aspecto externo en forma de caja, facilitaban captar fotografías de forma discreta. Llamadas por ello "cámaras detective", alcanzaron su máxima popularidad en la década de 1890. La cámara seleccionada pertenece a Ernemann, firma alemana fundada en Dresde en 1889 y que en el año 1926 pasaría a formar parte del grupo Zeiss Ikon.

Foto: Ramon Rodó

Carpentier Photo Jumelle (1892-1894)

Se utiliza la palabra francesa "jumelle" para denominar a un tipo de cámaras cuya forma recordaba a la de unos gemelos. El primero de estos aparatos fue el Carpentier Photo Jumelle. Introducido en 1892 y comercializado en diversos formatos y variantes, se mantendría en el mercado hasta 1910. El objetivo del lado derecho de la cámara hace las funciones del visor, encuadrando a través de la ventana roja de la parte posterior, mientras que el izquierdo es el que toma la foto. El sistema automático de cambio de placas permitía obtener una docena de fotos consecutivas.

Foto: Ramon Rodó

Verascope Jules Richard (1893-1900)

Las cámaras de tipo estéreo impresionan simultáneamente dos negativos contiguos con una distancia entre ellos similar a la que separa los ojos. Visionando posteriormente las dos imágenes al mismo tiempo -una con cada ojo-, se obtiene un efecto de perspectiva muy similar al de la propia visión humana. Jules Richard presentaba su Verascope en 1893: fabricados en diversos modelos de forma extremadamente robusta y duradera, se mantendrían en el mercado hasta la década de 1930. La cámara de la derecha pertenece al primer año de fabricación. Con número de serie 39, se trata probablemente del Verascope más antiguo que se ha conservado hasta nuestros días.

Foto: Ramon Rodó

Kodak No.2 Bull's-Eye (1896)

Si bien la utilización generalizada de la placa seca había simplificado considerablemente el proceso fotográfico, fue George Eastman quien contribuyó definitivamente a la popularización de la fotografía. En 1888 presenta su cámara Kodak, cargada con una película en rollo con capacidad para 100 fotografías. Una vez realizadas, la cámara se enviaba a los talleres Kodak, donde se revelaban e imprimían las fotos, remitiéndolas junto a la cámara con nueva película cargada. Las cámaras Bull's-Eye habían comenzado a fabricarse por la firma Boston Camera en el año 1892, caracterizándose por un innovador sistema de película: un papel insertado, impreso con una serie de números, permitía avanzar la película hasta el punto preciso, operación que se verificaba a través de una ventanilla roja. Eastman compró la compañía y todas las patentes relacionadas con este sistema, y a partir de 1896 comercializó estas cámaras con el nombre Kodak Bull's Eye, modelos que se mantendrían en producción hasta 1913.

Foto: Ramon Rodó

Goerz Ango (1908)

El fabricante alemán Goerz había iniciado la comercialización de cámaras fotográficas en Berlín en el año 1886. Los modelos Ango, cuya denominación proviene de combinar las primeras sílabas de Anschütz y Goerz, fueron comercializados entre final de siglo y los años treinta. Ottomar Anschütz (1846-1907) fue uno de los pioneros de la cronofotografía en Alemania, es decir, de la utilización de la fotografía para la descomposición del movimiento. Para ello utilizaba una batería de cámaras capaces de tiempos de obturación muy rápidos (1/1.000 segundos), que se disparaban de forma consecutiva una tras otra con el fin de obtener el mayor número de placas posibles de un corto lapso de tiempo.

Foto: Ramon Rodó

Rolleiflex Standard 3,5 (1935)

La serie de cámaras Rolleiflex, de la firma alemana Franke & Heidecke, había sido presentada en el año 1928. Se trata de cámaras réflex de doble objetivo (el superior destinado encuadrar y enfocar y el inferior para la toma) con formato cuadrado y dotadas de un silencioso obturador central. Las cámaras Rolleiflex, que se convirtieron en sinónimo de la fotografía profesional en formato medio, han sido fabricadas en un gran número de versiones y actualmente continúan produciéndose.

Foto: Ramon Rodó

Leica IIIa (1936) y Summar 50 mm f2 (1938)

Leitz presentaba en 1925 su cámara Leica para película de 35 milímetros. La popularidad de este modelo va en aumento a medida que nuevas prestaciones le hicieron ganar en agilidad (objetivos intercambiables, telémetro integrado, velocidades lentas), aunque el uso profesional del llamado formato miniatura (24 x 36 milímetros) no empezaría a ser reconocido hasta bien entrados los años treinta. Las formas redondeadas de la Leica y su mayor facilidad de uso hicieron que ésta mantuviese sus adeptos. En cualquier caso, la competencia entre Leitz y Zeiss Ikon por el mercado de las cámaras de telémetro de 35 milímetros se mantendría durante largo tiempo, propiciando la creación de algunas de las piezas más valoradas por los apasionados de las cámaras clásicas.

Zeiss Ikon Contax I y Zeiss Sonnar 50 mm f2 (1935)

Otro legendario fabricante alemán, Zeiss Ikon, hizo asimismo su apuesta por el pequeño formato, y en 1932 presentaba su Contax I planteando una clara competencia con Leica. Basó su campaña en determinadas diferencias técnicas en las que este modelo mejoraba a las Leica: mayor base del telémetro, recorrido vertical de las cortinillas de obturación y sobre todo la superioridad óptica del Sonnar 50 mm f2 frente al Summar 50 mm f2.

Foto: Ramon Rodó
A la izquierda, la Leica Illa con el Summar 50 mm f2. A su lado, la Zeiss Ikon Contax I con el Zeiss Sonnar 50 mm f2.

Zeiss Ikon Contaflex TLR (1935)

La primera cámara con exposímetro incorporado fue esta inusual réflex de doble objetivo para película de 35 milímetros, comercializada en el periodo comprendido entre 1935 y 1943 y con ópticas de 35, 50, 85 y 135 milímetros. El objetivo superior tiene una distancia focal de 80 milímetros para permitir un enfoque más preciso. La unidad de la imagen pertenece al primer año de producción de este singular modelo

Foto: Ramon Rodó
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