| Por Eduardo Parra.- Ya lo tiene Internet: el conocimiento universal a golpe de clic. En una de mis visitas a la página web de la Real Academia Española en busca de la salvación gramatical de mi persona, se me ocurre buscar "viñeteo". Y -oh sorpresa- la única respuesta obtenida es: "La palabra viñeteo no está en el diccionario". Cachis en la mar salada… que estoy todo el día hablando mal.
Busco otra: "obturador". Ésta viene, menos mal. Y otra: "zapata". Que si "calzado antiguo"… no; que si "pieza de cuero"… tampoco; que si "pieza del freno"… ni por asomo. Vaya vaya: nueve acepciones, pero ninguna relacionada con la fotografía. Busco otro fotográficamente manido vocablo: pentaprisma. Ni aparece. Pues vaya.
"La palabra viñeteo no está en el
diccionario", obtengo como respuesta
en una consulta a la página de la RAE
¿Significa esto que hablamos mal? Decía mi profesor de Lengua en la facultad que sí, que hablamos mal, pero que a fin de cuentas nos entendemos, con lo cual la comunicación es efectiva. Ponía el ejemplo de los "gallumbos"; ¿Cuántos españoles -tal vez en Latinoamérica el ejemplo no sirva- no saben lo que son los "gallumbos"? ¿Figura la palabra "gallumbos" en el Diccionario de la Real Academia?
El problema, así lo veo, es que la RAE no va lo suficientemente rápida. Hoy día, una foto se hace y se ve en cualquier parte del mundo en cuestión de minutos. Tecnología, que lo llaman. Pero la RAE no solo tarda años en aceptar una nueva palabra, sino que a veces, ni la acepta.
Hoy día, una foto se hace y
se ve en cualquier parte del mundo
en cuestión de minutos, pero la
RAE no es tan rápida
También mi profesor tenía explicación para eso. Decía que algunas palabras se usan durante un tiempo y luego desaparecen, y que había que esperar años para ver si se afianzaban o, por el contrario, no pasaban de ser una moda pasajera.
Este criterio estaba bien antes, hace una o dos décadas, cuando esos nuevos términos se reducían casi en exclusiva a muy concretos avances científicos. Pero es que, además, si podían traducirse al castellano, se traducían. El problema de hoy día es que muchas de esas palabras no se pueden traducir y seguramente por ello nos encontramos con que muchas de ellas, por una u otra razón, no están en el diccionario.
El tema cobra magnitud de chiste con
términos como "descargar": entre sus
doce acepciones, no hay ninguna
referencia informática
El tema cobra magnitud de chiste si observamos que algunos términos tan extendidos como, por ejemplo, "descargar", no cuentan entre sus doce acepciones con ninguna referencia informática. El acto de trasportar los datos informáticos de una tarjeta de memoria al disco duro de un ordenador no existe, según la RAE.
Ante este panorama, los periodistas especializados nos encontramos en una encrucijada. Por una parte, se nos exige escribir bien -aunque a algunos se nos dé mal, hay que intentarlo-, pero también se nos recuerda que nuestra labor es comunicar. Y cuanto más fácil y eficiente sea esa comunicación, mejor.
No encuentro palabras -y nunca mejor
dicho- para hablar del "viñeteo" sin
usar la palabra "viñeteo"
¿Qué hacer, pues? De momento, nos contentamos con hablar mal y comunicar -eso espero- bien. Personalmente, no encuentro palabras -y nunca mejor dicho- para hablar del "viñeteo" sin usar la palabra "viñeteo". Podría decir algo así como "oscurecimiento de las esquinas de la fotografía", pero, aparte de poco claro, suena pedante a más no poder.
Hablaremos del "flare", hablaremos del "filtro polarizador", o hablaremos del "USB". Hablaremos, pero con conocimiento de que, según la Real Academia Española, lo estamos haciendo mal.
La columna de opinión "Enfoque diferencial" se publica, normalmente, el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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