Un teléfono con muchos complejos de ordenador de bolsillo. El Nokia N900 recogió hace cosa de medio año el relevo de las viejas Internet Tablets de la firma finlandesa, con el añadido de las funciones telefónicas ausentes en predecesores como el N810 o el N800. Una exótica mezcla que da como resultado un smartphone muy potente y con un sistema operativo, Maemo 5, que hace enrojecer de vergüenza a lo acostumbrado en Symbian. Sería de sobra el mejor teléfono nunca hecho por Nokia, si no fuese por su tosco diseño y sobre todo su autonomía, menos fiable que un paraguas del todo a cien. Ver artículo completo