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Sansa m250

Características
Punt. usuarios: 3,1 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Tipo: reproductor de memoria flash integrada
Capacidad: 2 GB
Prod. rel.: Sansa m230, Sansa m240, Sansa m260
Autonomía máxima: 19 horas
En dos palabras
La enorme calidad acústica del sansa m250 contrasta con un diseño poco agraciado y la ausencia de extras
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Análisis
miércoles, 26 de julio de 2006

Música sin complejos

Sin grandes prestaciones ni una estética extraordinaria, el sansa m250 de Sandisk se erige como un buen reproductor. En sus 2 GB de capacidad tienen cabida archivos musicales de los estándares MP3, WMA, WMA DRM y Audible, todos con una representación acústica más que sobresaliente, y sus 19 horas de autonomía por medio de una pila AAA hacen de él un dispositivo bastante apetecible. Aun así, la elección de un diseño poco agraciado y la ausencia de extras que sí se encuentran en la mayoría de reproductores de la competencia provocan que su interés baje muchos enteros.

Sandisk está consiguiendo, paso a paso, una cierta acogida en el sector gracias a una filosofía agresiva y correcta, con reproductores de buenas maneras y sonido sólido. Éste es también el caso del sansa m250, perteneciente a una saga musical -sansa m200- que está compuesta por diferentes versiones que tan sólo difieren en su capacidad de almacenamiento.

El m250 es un claro exponente de la cada vez menos prodigada familia de reproductores portátiles de audio sin funciones audiovisuales añadidas. Integra una memoria de tipo flash de 2 GB, en la que no existe espacio para los archivos fotográficos o de vídeo, tan demandados en estos últimos tiempos.

Y es que si bien estas funciones se presentan siempre como un extra interesante, su uso puede ser en ocasiones engañoso, debido a la pequeña pantalla que atesoran dichos reproductores y a una merma considerable de su autonomía en el modo de reproducción visual.

Abultado y poco atractivo

El m250 no es un reproductor con una estética impresionante. Más bien todo lo contrario: presenta un diseño algo grueso y una forma alargada y semicilíndrica, todo ello debido al uso de una pila de estándar AAA como medio de alimentación eléctrica.

La pantalla LCD está retroiluminada en azul, consta de cuatro líneas de texto y está situada a la izquierda del cuerpo, dejando el panel de control a la derecha. La disposición de ambos hace sencillo el uso del m250 con una sola mano.

La pantalla posee un tamaño y una resolución suficientes para la correcta lectura de la información, y sus cuatro líneas facilitan la navegación y selección del tema elegido.

Durante la reproducción, se visualiza el nombre de la pista y del artista, mostrando más abajo una barra que indica el progreso actual de la canción. Barra en cuyos extremos aparecen señalados en cifras el tiempo transcurrido y el restante de la pista.

Mediante una pulsación en el botón central, se sustituye la representación de la posición de la canción dentro del álbum (o de toda la memoria, según el modo de reproducción elegido) situada en la parte inferior de la pantalla por un texto que indica el código de audio y el bitrate de la misma.

El abultamiento del m250 se nos antoja más pronunciado cuando tenemos el reproductor guardado en algún bolsillo. Aunque la pila aumenta algunos gramos su peso, éste no se presenta como un gran "handicap".

El panel de control consta de cuatro botones que rodean el central, usado principalmente para aceptar las opciones dentro del menú. A diferencia de éste, los laterales están perfectamente integrados en el cuerpo del m250, y su uso durante la reproducción está destinado al inicio y la parada, al avance y al retroceso, y a la función de repetición y de selección de una determinada parte de la canción.

En la parte superior del m250 se encuentra el regulador del volumen y el botón con el cual se accede al menú. La parte inferior presenta tan sólo el micrófono interno y el interruptor de bloqueo. Por su parte, el orificio para los auriculares comparte la zona lateral izquierda del dispositivo con el conector mini-USB.

Facilidad de uso extrema

El m250 es tan sencillo de utilizar que en apenas cinco minutos puede dominarse por completo tanto el sistema de navegación como el escaso número de posibilidades que presenta. Al presionar el botón de acceso a los menús, se accede a una primera lista de opciones en la pantalla, entre las que destaca modo de reproducción basado en etiquetas musicales.

El uso del sistema de etiquetas permite la sencilla elección de los temas según el artista, álbum, género o año. El gran inconveniente de este sistema es el posible caos que se produce si nuestra discoteca no está correctamente ordenada. Aun así, es un método de clasificación idóneo para reproductores de baja capacidad.

El menú de configuración contiene las funciones necesarias para la correcta funcionalidad del reproductor, y están realmente bien clasificadas. Podemos acceder fácilmente, por tanto, a la elección del modo de reproducción aleatorio o de repetición, o al modo de ecualización de la música.

La combinación del sistema de catalogación por etiquetas y los modos continuo, aleatorio y de repetición hacen posible la escucha de los temas o álbumes de todas las maneras posibles. En este apartado, el m250 se comporta de manera más que correcta.

Musicalmente preciso

Cuando un dispositivo basa su existencia únicamente en la reproducción de música digital, se espera de él que cumpla sobradamente en este apartado. El m250 no podía ser menos, y su calidad está fuera de toda duda. Los códigos elegidos para tal función son los conocidos MP3, WMA -con y sin protección- y el menos prodigado Audible.

Sin disponer de una potencia de salida demasiado alta, la representación de todas las frecuencias es extremadamente equilibrada y nítida. Su claridad también es digna de mención, y toda la reproducción está carente de ruidos de operación o siseos.

La separación de canales se encuentra también dentro de lo correcto, sin sobresalir, pero siendo superior a la de otros reproductores de este mismo segmento. Por todo esto, el m250 puede, sin lugar a dudas, codearse en este apartado con dispositivos de marcas como Cowon o iRiver.

Aun así, dicha calidad se ve algo emborronada debido a la mediocridad de los auriculares suministrados de serie. Éstos ofrecen una salida acústica de escasa nitidez y con una profundidad demasiado acusada que afecta principalmente a las frecuencias medias y altas. Los graves tampoco escapan a la escasa calidad de los auriculares y se echa en falta una mayor viveza y claridad.

Así las cosas, la adquisición de unos auriculares de mayor rango es casi obligada para disfrutar al máximo de las posibilidades de este m250.

Los efectos de ecualización disponibles son exiguos, aunque es de agradecer la presencia de un ecualizador de cinco líneas totalmente personalizable. Los parámetros por defecto en este caso son los que siguen: Rock, Jazz, Classic y Pop.

Mención especial requiere la prestación extra de grabación de voz, gracias al micrófono integrado. La calidad del sonido registrado, eso sí, es muy ajustada y el alcance de la grabación es realmente mínimo. El registro de voz se realiza bajo el código WAV comprimido a 32 Kbps.

Rendimiento satisfactorio

Aunque el m250 no posee el estándar UMS, su docilidad sí se presenta completa, pues permite tanto la sincronización con el gestor de Microsoft WMP como el clásico método de "arrastrar y soltar", propio del sistema operativo. También es posible utilizar el MP3 como medio de almacenamiento externo: sus 2 GB de capacidad lo hacen ciertamente ideal para dicha función.

Entrando en cifras, la velocidad de transferencia de los archivos de audio y datos al ordenador es bastante aceptable: 100 MB en poco menos de 40 segundos. Lejos de la velocidad de los reproductores basados en disco duro, esta transferencia es más que eficiente por tratarse de un reproductor de memoria flash.

La autonomía obtenida durante las pruebas realizadas por QUESABESDE.COM con pilas alcalinas AAA de diferentes marcas produjo unos números similares a los anunciados por la compañía: en torno a las 19 horas de reproducción continua.

Necesario, pero no suficiente

El SanDisk sansa m250 se presenta como un buen reproductor de audio, y poca cosa más. La ausencia de la función de recepción de la radio FM en el modelo europeo resalta aún más la falta de extras alternativos a la reproducción digital de música.

La notable calidad acústica es el gran fuerte de este dispositivo, que probablemente tenga en su poca agraciada estética a uno de sus talones de Aquiles.

TEXTO: Isidoro Martínez
FOTOS: Iker Morán

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