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![]() Sansa e250Características ![]() Punt. usuarios: Capacidad: 2 GB Prod. rel.: Sansa e270, Sansa e260, Sansa e280 Autonomía máxima: 20 horas En dos palabras El sansa e250 es otro serio contendiente para el iPod nano, con calidad acústica y numerosas prestaciones Precios No hay precios disponibles Análisis
miércoles, 22 de noviembre de 2006 Jaque al rey enanoPerteneciente a la familia sansa de SanDisk, la serie e200 es, a día de hoy, uno de los referentes en el ámbito de la reproducción portátil en memoria flash y ocupa un lugar privilegiado en el ranking de ventas del mercado internacional. El sansa e250 cuenta, concretamente, con una memoria interna de 2 GB, una ranura de expansión para tarjetas microSD y una pantalla a color de 1,8 pulgadas que permite visualizar fotografías y vídeos. Todo ello, sumado a su buen rendimiento como MP3 y un precio tolerable, hacen de este dispositivo algo más que un simple reproductor de audio. La alternativa al iPod nano existe y se llama sansa e250. Establecerse como la segunda firma más vendida en el terreno del MP3 portátil no es nada sencillo. Con la todopoderosa Apple situada en una holgada primera posición, el resto del mercado se lo reparten como pueden las otras compañías. Y en este punto, SanDisk ha sabido desenvolverse con reproductores estéticamente atractivos y que aportan un gran número de prestaciones.El sansa e250, de 2 GB, pertenece a la serie e200, la gama de MP3 más interesante y exitosa -hasta la fecha- de SanDisk. La base de este éxito consiste en ofrecer un producto relativamente barato, todoterreno y físicamente tan llamativo como el iPod. Belleza de formas y líneas El e250 es un reproductor de forma alargada, al más puro estilo iPod nano, pero sin llegar a la extrema delgadez de este último. Cuenta con una pantalla TFT de 1,8 pulgadas y 176 x 220 píxeles de resolución que ocupa, justamente, la parte superior de su cuerpo. La calidad de la pantalla es alta, con bastante luminosidad y una buena representación de los colores. Como punto negativo, se observa un nivel de contraste poco acertado para los tonos oscuros, que brillan en exceso, y un ángulo de visión reducido que resta visibilidad cuando observamos el reproductor desde el lateral. Por otro lado, los arañazos pueden pasar factura a esta pantalla con el tiempo. En la parte inferior del frontal se encuentran situados los mandos de control, con una rueda de plástico cuya rotación permite posicionar los elementos dentro de las opciones y la biblioteca. Resulta agradable la iluminación en un intenso color azul de este accesorio cuando actuamos sobre él. Alrededor de la ruleta se encuentran los botones de carácter común en cualquier reproductor, como el de avance y retroceso de las pistas en los laterales, el de inicio y pausa en la parte superior y el de acceso al menú rápido, situado justamente debajo. El centro está ocupado por un botón de gran tamaño que, como gran aliado de la rueda que es, selecciona los valores, las funciones o los archivos elegidos. Situado en la parte inferior del dispositivo, se encuentra el botón de encendido y apagado de la unidad, que con una pulsación rápida permite acceder de manera instantánea desde cualquier lugar al menú principal de pantalla. Otra presión ligera de este botón lleva directamente a la información sobre la pista que se esté reproduciendo en aquel momento. El lateral izquierdo viene acompañado por un botón de acceso directo a la función de registro de la voz. Debido a su situación y sensibilidad, es muy posible que iniciemos sin querer una nueva grabación por micrófono en más de una ocasión. La ranura de expansión microSD está situada en el lateral derecho, y en el lado superior del reproductor se encuentra el interruptor de bloqueo de la unidad. Junto a él, el orificio de entrada de los auriculares. Peculiar -pero acertado- sistema de manejo La gran protagonista a la hora de manejar el e250 es, sin duda alguna, la ruleta de plástico. Su tacto es algo rugoso para que no deslice en exceso, y posee topes internos cada 15 grados para incrementar el control del dispositivo. Según giremos la rueda en sentido horario o no, ascenderemos o bajaremos a través de los archivos. Este sistema puede resultar en un principio algo confuso, pero en pocos minutos lograremos controlar a la perfección el manejo íntegro del reproductor. Aun así, en los menús es posible utilizar los botones de alrededor del mecanismo rotatorio a modo de cruceta, facilitando aún más su manejo. La pantalla principal muestra las funciones elementales del dispositivo, esto es: música, foto, vídeo, voz y parámetros. La clasificación individual de cada prestación es muy de agradecer. En la sección de parámetros se encuentran las opciones del e250, pudiendo el usuario configurar el reproductor a su gusto. En esta zona podemos ecualizar el sonido, aumentar o reducir el brillo de la pantalla o modificar el tiempo de paso de las fotos en el modo de reproducción de diapositivas. Sansa Media Converter Las funciones auxiliares de fotografías y vídeos deben pasar indefectiblemente por el programa gestor de contenido audiovisual Sansa Media Converter. Este software es el encargado de convertir y reducir el tamaño de las fotografías y de los vídeos para hacerlos compatibles con el e250. Las fotografías se almacenan en formato JPEG o BMP. Una vez visualizadas en el e250, no es posible ampliarlas o rotarlas, aunque sí está disponible el atractivo modo de pase de diapositivas con música. Respecto a los vídeos, el código utilizado para su representación es el poco optimizado M-JPEG de tipo B. La consecuencia directa de la elección de este estándar repercute en un exagerado peso de los ficheros. Es por ello que una película DivX de alta resolución convertida a M-JPEG de tipo B y a 220 x 176 píxeles ocupa prácticamente toda la capacidad disponible en el e250. El propio gestor Sansa Media Converter se encarga de rotar los archivos de vídeo para aprovechar el carácter panorámico de la pantalla, a la vez que reduce el número de imágenes por segundo a 15. Una vez convertidos y transferidos, su visualización es correcta y relativamente fluida. Dentro de este apartado, es curiosa la separación de los archivos de vídeo en ficheros de 10 minutos. Esta característica hace que cualquier vídeo de relativa duración sea dividido en un número determinado de archivos. De todas formas, la función de reproducción continua hace que, aunque con saltos, sea posible visualizar películas enteras. Música de calidad de serie En el ámbito musical, el e250 está a la altura de las expectativas puestas en un reproductor capaz de lidiar por igual con el iPod nano de Apple. Para empezar, los auriculares incluidos de serie con el dispositivo son de buena factura y de sonido agradable. Aunque no alcanzan el grado acústico de auriculares Hi-Fi o in-ear premium, sí representan el sonido de manera más que correcta. Un análisis por separado de la unidad con unos auriculares de gama alta desvela unos resultados contundentes: las frecuencias se muestran en todo su esplendor, la separación de canales es buena y la definición del sonido es digna de reproductores de mayor nivel. Lástima de la ridícula potencia de salida, que resultará sumamente escasa en multitud de ocasiones. También se acusan algunos defectos, como ligeras interferencias en el inicio de la reproducción cuando el lector accede a la memoria, o la presencia de un molesto "clic" al pasar de tema. El registro de la voz gracias al micrófono integrado se realiza en PCM y sin compresión, a 48 Khz y 16 bits. El alcance del micrófono es muy ajustado, por lo que esta prestación tan sólo es aconsejable como agenda personal de voz. Los temas musicales se organizan mediante el sistema de etiquetas. Sistema que puede no ser el ideal para reproductores de baja capacidad. El e250 posee siete modos de ecualización predeterminados para cada tipo de estilo musical. Se echa de menos, no obstante, una mayor personalización del sonido, pues el dispositivo no incluye ningún tipo de ecualizador paramétrico. Gracias al sistema de etiquetas musicales y a los modos de reproducción disponibles, es posible escuchar cualquier tema o álbum de manera continua o aleatoria. El reproductor no cuenta con un modo programado como tal, aunque existe la posibilidad de crear listas de reproducción o acceder a una calificación mediante estrellas de los archivos musicales. Resultados satisfactorios La batería del e250 proporciona algo más de 18 horas de reproducción musical continua. En QUESABESDE.COM lo hemos comprobado reproduciendo archivos de distinta calidad en los formatos soportados -MP3 y WMA-, sin ecualización y a volumen medio. El modo de reproducción de vídeo ofrece una autonomía bastante alta en comparación con otros MP3 similares y de prácticamente la mitad de horas que la obtenida musicalmente. Ello tiene una consecuencia muy grata, y es que el uso de la pantalla y la navegación continua por los menús no merman en exceso la duración de la batería. Un factor que resulta uno de los mayores handicaps del iPod de Apple. El e250, por cierto, posee una docilidad parcial y disfruta de sincronización con el gestor Windows Media Player de Microsoft. La velocidad de transferencia de los archivos desde el ordenador es más o menos la esperada para este tipo de MP3 basados en memoria flash, con unos números de 45 segundos por cada 100 MB. Buenas maneras Con su serie e200, SanDisk ha sabido combinar como nadie la reproducción portátil de audio con el contenido multimedia, ofreciendo una alternativa sólida al iPod nano de Apple. Sus pros son muy superiores a sus contras, y resulta difícil encontrar en el mercado otro reproductor de tanta calidad e ingentes prestaciones a un precio tan asequible. Si bien todo es mejorable, con el e250 la compañía californiana ha demostrado que no todo el monte es iPod. TEXTO: Isidoro Martínez |
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